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jueves, 24 de octubre de 2019

Huellas: El empleo público y retos tecnológicos


Carles Ramió sigue profundizando, desde su blog, la problemática de la irrupción de la inteligencia artificial y la robótica en la administración pública (española) y su posible impacto. Este es un artículo publicado en El Blog del EsPúblico, que nos invita a reflexionar sobre el tema.

Principios del empleo público del futuro ante los retos tecnológicos

Para intentar dictaminar el futuro sistema del empleo público lo primero que hay que fijar es un conjunto de elementos conceptuales a modo de ordenación del modelo. Estos principios podrían ser:

1. Estar totalmente abiertos a la introducción de la inteligencia artificial y de la robótica. Resistencia cero es condición imprescindible para hacer sostenible en el futuro el sistema público. Intentar ser proactivos en esta materia y ansiar en buscar de manera activa los nuevos ámbitos susceptibles de ser robotizados. El sueño sería una Administración pública líder e innovadora en la introducción de la inteligencia artificial.

2. La robotización pública no tiene que ser a nivel instrumental muy distinta a la robotización privada. Pero a nivel conceptual y estratégico hay que partir del principio que son radicalmente diferentes. La robotización pública debe canalizarse mediante unos claros valores públicos y con una intensa y robusta implicación con los elementos de la ética pública. El sueño sería que una parte de los elementos de la ética pública aplicadas a las nuevas tecnologías sean transferidos al sector privado por la vía de la imitación o emulación o, en algunos casos, por la vía de la regulación e imposición.

3. Asumir con total naturalidad que los robots y los humanos van a compartir el trabajo, van a laborar juntos. Esto en principio, no debería ser tan difícil ya que máquinas y personas llevan centurias conviviendo juntos. Pero esta cohabitación se va a complicar con la inteligencia artificial (máquinas que toman decisiones) y con robots humanoides que van a compartir tareas con las personas. Hay que hacer toda una labor de formación para que esta convivencia no solo que sea pacífica, sino que genere también sinergias. La innovación real va a residir en las sinergias entre personas y robots. Los potenciales problemas y conflictos son múltiples: ¿cómo se sentirá un empleado público que domina una materia cuando un dispositivo de inteligencia artificial tome una decisión contraria a su criterio profesional? Los robots humanoides serán muy eficaces y tendrán capacidades afectivas e incluso seductoras; en cambio, las relaciones interpersonales son más subjetivas y más conflictivas ¿algunos empleados públicos podrían sentirse más cómodos trabajando con robots rechazar trabajos cooperativos con otras personas?  Curiosamente un nuevo problema que pueda aparecer es el contrario al que ahora se pronostica: que a los empleados públicos humanos les cueste más trabajar con otras personas que laborar con los robots.

4. Los empleados públicos robots van a reemplazar a los empleados públicos humanos en todas aquellas actividades que puedan asumir gracias al desarrollo de la tecnología. Por tanto, la variable independiente es el nivel de desarrollo e innovación que aporte la tecnología y en función de ella los empleados públicos humanos va a quedar liberados de las tareas robotizadas y van a pasar a asumir otras diferentes o nuevas. En principio, esta dinámica va a ser positiva ya que va a liberar a los empleados humanos de las tareas más tediosas, repetitivas y que no aportan un gran valor. Quien más y quien menos sueña con no tener que tramitar expedientes burocráticos, ni atender directamente a los ciudadanos, etc. Pero más complicada va ser este proceso de sustitución cuando los robots se vayan apropiado de actividades que aportan valor añadido como la toma de decisiones, la planificación o la evaluación. El problema aparecerá cuando los robots dispongan de un sistema de aprendizaje profundo que les dará total autonomía (Vidal, 2018b). Hay, por tanto, que cambiar la cultura conservadora y acomodada que propicia la resistencia al cambio. En este proceso de transformación radical las estrategias de resistencia al cambio y los “luditas” (profesionales que se resisten a la suplantación de su trabajo por las máquinas) no tienen ninguna capacidad para alterar los cambios. Es mucho mejor concentrar todas las energías en adaptarse y pensar y diseñar nuevos puestos de trabajo que aporten valor añadido.

5. Habrá que abordar con solvencia los nuevos puestos profesionales vinculados a la inteligencia artificial y a la robótica. Puestos de ingenieros y programadores, etc. Pero el gran yacimiento profesional público y privado del futuro va a radicar en los entrenadores o docentes de robots. Es decir, los profesionales que contribuyan a que los robots vayan aprendiendo. Los entrenadores o docentes de robots deberán pertenecer a distintas disciplinas tanto técnicas, como de ciencias sociales como de humanidades. Y deberán dominar las técnicas docentes destinadas a los robots.  



Páginas consultadas:
https://www.administracionpublica.com/principios-del-empleo-publico-del-futuro-ante-los-retos-tecnologicos/



Enlaces relacionados:
https://274sanievas.blogspot.com/2019/07/huellas-cinco-perfiles-de-futuros.html


jueves, 9 de mayo de 2019

Huellas: Robots vs Empleos


En varias entradas venimos analizando las distintas visiones sobre el trabajo en el futuro y su impacto en la sociedad, hoy acercamos una nota publicada en el diario Ámbito Financiero: Robots vs. Empleos: ¿se derriba un mito?, que nos presenta una mirada positiva del tema, más allá de los cambios que vendrán y la necesidad de poder adaptarnos a esa nueva realidad, y que vuelve a resaltar un interrogante que sobrevuela en cada posteo realizado: ¿podremos aprender y desaprender para acomodarnos a las futuras necesidades laborales?.

Leemos la nota:

Robots vs. empleos: ¿se derriba un mito?

Millones de puestos de trabajo desaparecerán en los próximos años, tanto en tareas rutinarias como en otras intelectuales y creativas. Sin embargo, los especialistas vaticinan que serán más los que se crearán y serán de mayor calidad.

Desde que comenzó la denominada “Cuarta Revolución Industrial”, con la aplicación de tecnología en los procesos productivos y acciones cotidianas dentro de las empresas, surgió el temor a una extinción masiva de empleos. Los robots reemplazando a los humanos en las tareas que pueden automatizarse, ya sean éstas físicas o intelectuales. De hecho, un informe del Foro Económico Mundial difundido a fines del año pasado indica que para 2025 los robots cumplirán el 52% de las tareas profesionales corrientes y desaparecerían 75 millones de puestos de trabajo. Sin embargo, hay indicios para creer que las máquinas llegarán más para mejorar los trabajos que para sustituir a las personas.

“El hecho de que los robots están reemplazando a los humanos en el trabajo se instaló como el debate de la década. Sin embargo, la realidad pareciera ser todo lo contrario”, señala un reciente informe de la consultora Manpower Group. El paper titulado “Se buscan personas: los robots las necesitan”, una encuesta realizada a más de 19.000 empleadores en 44 países, revela que en la Argentina más empleadores que nunca (86% de los sondeados) planean aumentar o mantener su plantilla laboral como consecuencia de la automatización. De éstos, el 41% prevé un crecimiento en los próximos 2 años del 25% creará más puestos de trabajo, particularmente en el área de TI. Y esto trae otra ventaja para los humanos: el 71% de los empleados argentinos adquirirá las habilidades que necesita, ya sea pagando salarios más altos respecto al mercado o mejorando la compensación del personal existente.

“En lugar de reducir las oportunidades de empleo, las organizaciones están invirtiendo en tecnología digital, delegando tareas a los robots y creando puestos de trabajo. Al mismo tiempo, las empresas están mejorando la formación de su dotación de personas para que puedan realizar funciones nuevas y complementarias a las que llevan a cabo las máquinas”, argumenta el informe de Manpower. Sobre los resultados de la encuesta destaca que ese 86% creció desde el 78% que registró hace tres años, mientras que descendió de 15% a 11% el número de compañías que prevé recortar personal.

Hay otra buena noticias para los humanos: las empresas que están pasando a la digitalización de sus procesos están creciendo, y ese crecimiento está produciendo más y nuevos tipos de trabajos. Esas organizaciones que ya están automatizando tareas y mejorando su transformación digital, también se sienten más seguras de aumentar su número de empleados. El 25% de esas compañías espera crear más empleos en los próximos dos años, apenas el 14% señala que va a reducir el número de empleados y el 1% no tiene certeza de qué le deparará el futuro. “La confianza en la automatización está creciendo en todo el mundo. En 35 de 44 países, cada vez más empresas planean incrementar o mantener su fuerza laboral en lugar de reducirla. Los robots están ayudando a impulsar la productividad y han demostrado que son fundamentales para el crecimiento económico. Si no se invierte en automatización, se corre el riesgo de no generar riqueza ni puestos de trabajo. Sin embargo, los países y las regiones están adoptando robots a ritmos muy diferentes: el Sudeste Asiático está superando a Europa y Norteamérica, mientras que China está superando a los Estados Unidos”, analiza el documento.

Al profundizar sobre los sectores donde la automatización tendrá mayor impacto, las tareas de admnistración y oficina, y las de manufactura y producción, son donde se estima una mayor cantidad de desaparición de empleos. En contrapartida, finanzas y contabilidad, atención al público y al cliente, recursos humanos, y TI.

“Las empresas manufactureras anticipan el mayor cambio: el 29% de los empleadores argentinos encuestados manifiesta que contratará a más personas en el corto plazo, mientras que otro 33% dice que empleará a menos personas. Alrededor del mundo, el crecimiento se dará también en puestos de atención al público y al cliente, ingeniería y gerencias, todos puestos que requieren habilidades humanas tales como una comunicación avanzada, negociación, liderazgo, dirección y adaptabilidad”. En cuanto a otras funciones, los cargos administrativos y de oficina se están reduciendo mientras que se espera que el personal de Recursos Humanos permanezca igual, explica Manpower.

El mismo informe del FEM que advierte sobre la desaparición de 75 millones de puestos de trabajo, agrega que por consecuencia de la automatización se crearán otros 133 millones. Es decir que la irrupción de los robots en el mercado laboral esconde más luces que sombras y abrirá nuevos nichos de empleabilidad entre quienes apuesten por las nuevas habilidades que requiere el futuro laboral. Las áreas ganadoras serán las vinculadas a analistas y científicos de datos, desarrolladores de software y aplicaciones, expertos en comercio electrónico y social media, así como también especialistas en Internet de las Cosas, Inteligencia Artificial, machine learning, ciberseguridad, blockchain e ingenieros en robótica. Estos empleos, al menos en la actualidad, son mejor remunerados en el mercado, aunque requieren de mayor tecnificación.

Por obvias razones, los países de mayor industrialización son donde hay mayor cantidad de puestos de trabajo en riesgo. El informe del FEM indica que las principales 15 potencias industriales concentran casi la mitad -unos 7 millones- de los empleados que desaparecerán de aquí a 2020. Según datos de la Federación Internacional de Robótica (IFR), en 2016 la media de robots por cada 10.000 empleados en la industria manufacturera mundial era de 74. A la cabeza está Corea del Sur, con hasta 631 por cada 10.000, mientras que le siguen otros como España (160), Francia (132), Suiza (128) o Reino Unido (71).

“El aumento de la automatización presagia la llegada de un panorama de puestos de trabajo completamente nuevos. Dado que siempre se registra una demora entre la adopción de nuevos puestos de trabajo y la desaparición de los actuales, el proceso de mejora de las cualificaciones y de reciclaje será la clave del éxito en el futuro mercado laboral. Aunque los robots y la IA asumirán inevitablemente muchas de las funciones laborales basadas en datos y referidas al reconocimiento de pautas, se producirán cambios en la forma en que las personas y las máquinas interaccionen para lograr el mayor nivel de eficiencia”, sostiene otro informe de la consultora Michael Page. Y añade: “La automatización de tareas, tanto repetitivas como basadas en datos, dará lugar a la creación de nuevos tipos de puestos de trabajo, en los que se hará hincapié en el modo en que las personas y las máquinas pueden cooperar con mayor eficacia. Los compañeros robots, o 'cobots', se integrarán en nuestras plantillas y nuestras opiniones 'antiguas' sobre la diferencia entre máquina y profesional tendrán que evolucionar hacia el desarrollo de una fuerza laboral de cohabitación y cooperación”.

(foto: Ámbito Financiero - Max Pixel)


Páginas consultadas:

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jueves, 7 de abril de 2016

Para reflexionar: El país robotizable

La presente entrada es una nota del diario La Nación, que quermos compartir con ustedes para la reflexión: El país robotizable: empleos, de cara al riesgo.

Un informe del Banco Mundial dice que la Argentina es, en un listado de 40 países, el lugar en el que más puestos podrían reemplazarse por máquinas; la educación será el factor clave.

"El de Buenos Aires debe ser el único subte del mundo que tuvo máquinas expendedoras de pasajes y ya no", tuiteó un periodista la semana pasada, con el hashtag"#ludismo", en alusión al movimiento que durante la Revolución Industrial se opuso a las máquinas que restaban empleos. El tuit generó comentarios risueños en la red social. Ese día, un informe elaborado por economistas del Banco Mundial tocó el mismo tema, pero en un tono más dramático: de un total de 40 países de desarrollo intermedio analizados, la Argentina resultó ser el que tiene más riesgo de que sus empleos sean reemplazados por robots e inteligencia artificial en el corto plazo. 

"Desde un punto de vista tecnológico, las dos terceras partes de los empleos del mundo en desarrollo pueden automatizarse", sostiene un apartado del informe Los dividendos digitales del BM, que luego aclara que este proceso demorará más que en los países ricos, porque la base tecnológica para la adopción de avances disruptivos está más atrasada, y porque los salarios bajos producen incentivos para que muchas de las ocupaciones sigan siendo realizadas por humanos durante un tiempo. En el análisis del organismo, la Argentina supera por lejos en potencial de automatización (de más del 60% de su estructura de empleo) a otros países como la India, Sudáfrica, Uruguay, China y el promedio de todas las naciones de la OCDE.

"Tomamos la metodología de varios autores internacionales, que determinaron para cada ocupación cuál es el nivel de «rutinización» (asociada a la probabilidad de reemplazo por máquinas), y luego se lo ajusta a la estructura de empleo de cada país", cuenta a LA NACION una de las autoras del informe, Indhira Santos, economista senior de Protección y Empleo del Banco Mundial.

En octubre pasado, un trabajo de economistas y físicos de la firma Accenture llegó a un porcentaje potencial de automatización del 49% en los próximos 15 años para la Argentina, un índice grave, pero algo menos dramático que el del BM. Aquel estudio reveló que las mujeres están mejor preparadas para los cambios que se vienen: "El cambio tecnológico operará como «fuerza igualadora»: un 16% más de mujeres (con respecto a los hombres) tienen trabajos que son altamente potenciables en la era digital, en tanto que un 15% menos de mujeres se desenvuelven en empleos que tienen probabilidades de ser automatizados", concluyó el relevamiento.

El programa Alpha Go superó la inteligencia humana; este año le ganó la partida del juego chino Go al campeón mundial Lee Sedol.Foto:AP/Lee Jin-Man


A nivel internacional, el debate por el futuro del empleo está al rojo vivo entre los economistas, con un bando (el de los pesimistas) que viene ganando volumen sobre el de los optimistas, a partir de novedades muy recientes sobre inteligencia artificial y otras tecnologías exponenciales. En la Argentina, en lo que va del año, la alta inflación y la negociación con los holdouts "tapó" lo que probablemente sea la mayor debilidad estructural de la macro: su incapacidad de generar empleos, lo cual vuelve a la polémica por la automatización muy relevante para la agenda pública. Según el economista Eduardo Levy Yeyati, "en la Argentina, en un contexto de estancamiento, con motores de crecimiento de baja demanda relativa de empleo, la inevitable apertura tecnológica puede profundizar la caída de la participación laboral y la concentración de ingresos y riqueza".

El estudio del BM advierte que la respuesta de políticas públicas al dilema pasa por dar educación de mayor calidad y más ajustada a las necesidades, "en un ámbito donde las reformas tardan muchos años en dar frutos". Tiempo, justamente, es lo que no sobra.

Dos semanas atrás se conoció una noticia que, por sus implicancias, podría cambiar el mercado laboral para siempre. El programa de inteligencia artificial Alpha Go derrotó en 4 de 5 partidas a Lee Se-dol, tal vez el mejor jugador. "Por sus características es un logro completamente distinto al de la victoria de Deep Blue en ajedrez contra Garry Kasparov, o en el juego de preguntas y respuestas Jeopardy!", cuenta a LA NACION José Luis Cordeiro, ingeniero, uno de los fundadores de Singularity University, quien dio la semana pasada en Buenos Aires una charla organizada por Aeropuertos Argentina 2000.

"Para empezar, el Go es más complejo, en varios órdenes de magnitud, que el ajedrez o las damas. Se suele decir que tiene tantas combinaciones de movimientos como átomos hay en el universo, pero la verdad es que el número se queda corto. Tal problema no se puede atacar con «fuerza bruta» computacional (como se hizo con Deep Blue), sino que se logró mediante un proceso revolucionario, el deep learning (aprendizaje profundo), con el cual el programa «juega» millones de partidas y va aprendiendo, en muchos sentidos como aprendemos los seres humanos", sigue Cordeiro. El ingeniero venezolano se reunió con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y le dijo que "el futuro del trabajo... es que no habrá trabajo".

El robot con forma humana de Boston Dynamics es capaz de hacer varias tareas manuales.Foto:Boston DynamIcs


En rigor, en dos de las cuatro categorías en las que se puede dividir el empleo ya se viene perdiendo la batalla contra la automatización desde hace más de dos décadas: las "rutinarias manuales" y las "rutinarias cognitivas". Lo que el "aprendizaje profundo" puede afectar son los otros dos motores del empleo que hasta ahora permanecían a salvo: los trabajos "no rutinarios" (manuales y cognitivos). El poder de esta revolución reside en que alimentando a las computadoras con cantidades masivas de datos (big data), éstas pueden aprender sin recibir instrucciones precisas de funcionamiento.

Desde la preparación de hamburguesas (que, dicho sea de paso, para Cordeiro serán hechas en laboratorios de acá a no más de tres años, eliminando por completo la necesidad de un sector ganadero para producirlas) hasta la atención en salud, la cantidad de tareas que están pasando a ser realizadas por robots crece día a día. Uno de los ejemplos más recientes y resonantes fue el del programa Amelia, creado por IPsoft, que reemplaza empleados de los call centers, habla 20 idiomas y va aprendiendo sobre la marcha. En la primera semana implementado en una empresa realiza el 10% de los contactos telefónicos correctamente. En la segunda, el 60%. Por esta propiedad se estima que Amelia (su nombre desató protestas de activistas de género, porque las firmas de tecnología eligen nombres de mujer para los programas-asistentes) tiene el potencial de reemplazar 250 millones de empleos a nivel global.

Cocina de autor
En el debate por el futuro del empleo hay un autor fetiche para los economistas: el estadounidense David Autor es, para el economista argentino y director del Cedlas Guillermo Cruces, "quien mejor viene estudiando esta área temática". Autor defiende una hipótesis de "polarización del empleo": los trabajos que más están cediendo a favor de la automatización son los "intermedios" en la distribución de habilidades. Esta es una de las explicaciones para que la Argentina ocupe el primer puesto en redundancia de empleo del Banco Mundial: nuestra estructura laboral está muy concentrada en el medio: proporcionalmente, alta incidencia de personas con secundario completo. En este segmento entra buena parte del empleo público, trabajo administrativo, telemarketing, bancario, de seguros, etcétera. Ésta parece ser la parte más frágil de la cadena, aunque en los Estados Unidos y Europa, advirtió Autor, desde hace un par de años el tsunami de destrucción tecnológica de empleos también llegó a las categorías menos calificadas.

"Sin exagerar el optimismo, hace siglos (¿milenios?) que enfrentamos revoluciones tecnológicas que afectan el trabajo y la productividad, desde la rueda, el arado y la domesticación de animales hasta la imprenta, la máquina de vapor y la electricidad. Tal vez por cierto y natural narcisismo generacional sentimos que la amenaza que se cierne sobre nosotros, esta vez sí, cambiará todo", explica Cruces. Y agrega: "Pero lo que aprendimos en milenios de modernidad es que eventualmente nos reconvertimos y nos adaptamos a la nueva realidad tecnológica, y en la mayoría de las ocasiones esto sucede incrementando nuestro nivel de vida como sociedad por el salto en productividad que implican estos cambios".

Para el economista del Cedlas, "si bien este escenario (el que describe el Banco Mundial) no es la antesala de una distopía de desempleo tecnológico masivo en la Argentina en el largo plazo, la evidencia presentada es un insumo clave para quienes piensan e implementan políticas de desarrollo y transformación productiva. Este insumo debería ayudarnos a identificar las áreas con mayor potencial de crecimiento, y a la vez, las áreas en que más bajas se producirán, para ayudar a reconvertir y compensar a los trabajadores desplazados. Asimismo es fundamental repensar las políticas de protección social, reduciendo la dependencia en la seguridad social contributiva de la era prerrobótica y adaptándola a las nuevas realidades del empleo, que venimos experimentando hace más de dos décadas, sin que haya existido una invasión de robots. En este aspecto, por lo menos, el futuro llegó hace rato y la adaptación de la protección social a la nueva realidad del empleo no avanzó a la par de estos cambios".

Mientras tanto, los tiempos pasan. Una semana antes del inicio del match que ganó Alpha Go, los expertos en el juego predecían que el campeón europeo no tenía chances de perder una sola partida. Se esperaba que un programa pudiera derrotar a un humano en estas lides para 2020. Pocas metáforas tan poderosas para describir la singularidad.

Mientras en el debate gana protagonismo la idea de lidiar con mayores tasas de desempleo mediante un ingreso universal (era un concepto "romántico" hace seis meses, ahora hay al menos media docena de premios Nobel de Economía que se pronunciaron a favor), el informe del Banco Mundial llama a la cautela con los pronósticos: ya se equivocaron especialistas de la talla de John Maynard Keynes, que en la década del 30 predijo que para fines del siglo XX la jornada laboral sería de quince horas semanales.

Días atrás, en el Instituto Baikal se abrió una discusión sobre cómo será el "maestro mayor de obras" de la nueva era laboral. En otras palabras, se sabe que habrá demanda de científicos de datos, pero eso es un segmento muy pequeño de la población. El desafío es, en un muy corto plazo, diseñar programas que den herramientas de interacción con la inteligencia artificial y que puedan ser aplicadas a los segmentos que tradicionalmente generaron más mano de obra. En el Baikal son igualmente escépticos con los pronósticos y suelen repetir una frase del inversor Warren Buffett al respecto: "Las predicciones dicen más sobre el predictor que sobre el futuro".