Mostrando entradas con la etiqueta Ricardo F. Solana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ricardo F. Solana. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de abril de 2021

La organización como sistema social

 (…) No cabe duda que la organización puede ser definida como un sistema social.

Cada vez más, los autores tienden a ubicarse en este tipo de orientación. En particular, hemos adoptado para nuestro análisis, el enfoque de Cyert y March, que definen a la organización como una coalición.

Consideramos la organización a la manera de una coalición, una coalición de individuos, algunos de los cuales se hallan organizados en subcoaliciones. En una organización mercantil, entre los miembros de la coalición se cuentan directivos o administradores, obreros y trabajadores en general, accionistas, proveedores, clientes, abogados, recaudadores de impuestos, órganos reguladores, etc. En la organización gubernamental, los miembros incluyen administradores públicos, trabajadores, funcionarios nombrados por la autoridad, funcionarios electivos, legisladores, jueces, séquito político, dirigentes de los grupos de intereses, etc. En las organizaciones benéficas voluntarias se cuentan como personal asalariado, voluntarios, donantes, donatarios, etc.[1]

Concebida así la organización, el proceso de formación de sus objetivos estará obviamente influido por el conglomerado de fuerzas actuantes en la coalición.

Los miembros de la coalición son, de tal manera, individuos, grupos primarios y grupos secundarios. Tanto sus personalidades, convicciones y pautas culturales y normativas, como su poder, resultarán variables relevantes del comportamiento organizativo.

De esta forma, los miembros de la coalición constituyen un componente esencial del contexto organizativo o, como también lo denomina Frischknecht, la Ecología de la organización. El mismo autor señala que

los elementos del contexto son infinitos, pero, a los fines de estudiar su posible efecto en la conducta de la organización se los puede clasificar en tres grupos: agentes, recursos y valores. Estas tres clases de variables, junto con una cuarta que agrupa actividades, constituyen una clasificación completa del universo humano. El conjunto de actividades configura el sistema que se ha dado en llamar organización. [2]

Los agentes son los individuos y los grupos primarios y secundarios.

Los recursos, limitados por naturaleza, son económicos, de información y de personalidad.

Los valores están constituidos por los fines individuales y grupales, los objetivos organizativos y las metas que precisan tales objetivos en unidades concretas de medida.

Las actividades son operativas (producción, comercialización, finanzas), sociales (toda interacción que se manifiesta en la organización) y administrativas (registración, archivo, control, decisión y comunicación).

Esta clasificación de elementos permite que la definición de organización en particular y el contexto en que se desenvuelve, se delimite perfectamente a los fines de su estudio en relación al medio que la rodea, previamente determinado.








[1] Cyert, Richard M. y March, James G. Teoría de las decisiones económicas en la empresa. Herrero Hermanos. México. 1965.

[2] Frischknecht, Federico. La gerencia y la empresa. El Ateneo. Buenos Aires. 1966


La presente entrada fue extraída del libro: Teoría de la Administración de Organizaciones. Solana, Ricardo F, Pienovi, Aroldo A.  Ediciones Contabilidad Moderna. Buenos Aires. 1980.

 

martes, 31 de marzo de 2015

El ascenso en la organización

Los caracteres dinámicos y humano (de la estructura organizativa) llevan a un típico problema organizativo: el del ascenso de los hombres de un nivel jerárquico a otro superior dentro de la estructura. Esto parece algo natural. Si la organización es dinámica es lógico que vaya cambiando con el trascurso del tiempo; sobre todo que las organizaciones, como seres vivientes, no puede evitar envejecer. Entonces, los hombres de los niveles inferiores van cubriendo las vacantes que se producen en los escalones más alto de la escalera organizativa.

Pero un hombre puede estar preparado para desempeñar su cargo actual mas no el inmediato superior. Y esto no ocurre necesariamente por incapacidad. Cuando un excelente médico clínico asciende a director del hospital es altamente probable que sea un mal administrador en este último cargo. Lo que ocurre es que, al pasar de uno a otro nivel, suelen cambiar por completo los requerimientos.

Dentro de las pautas del mundo actual, el hombre generalmente quiere ascender sin advertir que, en cierto momento, penetra por esta vía a un terreno que no conoce, ni siente, ni le es afín; que, en resumen, escapa del ámbito de su competencia. Allí sin duda fracasará- Y en lo sucesivo no ascenderá más.

Peter y Hull[1] han esquematizado este problema bajo el rótulo de El principio de Peter. Este señala que:

En una jerarquía. Todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia.

A su vez, el corolario de Peter dice que:

Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones.

Además, los autores agregan que:

El trabajo es realizado  por aquellos empleados que no han alcanzado todavía su nivel de incompetencia.


La formulación de estos principios parece un tanto exagerada, tal vez por el grado de generalización que su propio texto impone; pero, sin pretender que tengan vigencia en el 100% de los casos. ¡cuánta verdad encierran!





[1] Laurence Peter y Raymond Hull. El Principio de Peter. Plaza & Janés. Barcelona. 1972.

El presente texto fue extraído del libro:
Teoría de la Administración de Organizaciones, Ricardo F. Solana y Aroldo A. Pienovi, Ediciones Contabilidad Moderna, Buenos Aires, 1980.