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martes, 23 de mayo de 2023

Huellas: Equipos de Trabajo Exitosos

El presente es un artículo publicado en la Revista Noticias, de la editorial Perfil, por Ludmila Zerga, cofundadora de Boost Inc., Licenciada en Relaciones Laborales, con experiencia en empresas de industria IT y digital.

Cómo lograr equipos de trabajo exitosos

Qué buscan las generaciones centennial y millennials en sus ámbitos laborales. En el rol de líderes, ¿es necesario retenerlos o existen otros métodos?

Las generaciones millennials y centennials dentro de un ámbito organizacional vienen buscando cada vez más el sentido de pertenencia dentro de una organización buscan estar a gusto en su día a día de trabajo. En comparación a algunas décadas atrás no pierde peso el salario económico, sino que toma cada vez más relevancia el salario emocional.  Son generaciones de personas que buscan:

 

  • Compatibilizar su propósito (individual) con el propósito de la organización (colectivo).
  • Identificarse, sentir orgullo de “ser parte”.

La contraparte de esto es que las organizaciones enfrentan el enorme desafío de ayudar a sus colaboradores a encontrar ese propósito que buscan dentro de ellas o afrontar la realidad de prepararse a perderlos porque habrá otras que sí puedan dárselo. La inversión de tiempo que hace una organización para sumar a alguien nuevo, desde que se incorpora hasta que se lo considera “productivo”, varía desde 3 a 6 meses promedio dependiendo del seniority; el costo de perderlo sin dudas es alto (¡y caro!).

Hay una agenda de temas que tienen en común las organizaciones independientemente del tamaño, tipo o ubicación; tópicos como Wellbeing (bienestar) y Belonging (pertenencia) han empezado a tomar mayor relevancia en los últimos años y no es para nada casual o aleatorio.

En 2021 McKinsey &Co. publicó un artículo tras un proceso de investigación que realizaron con más de 1.000 colaboradores de distintas empresas en Estados Unidos. Si bien sabemos que no es el mismo escenario laboral que en países de América Latina, hay algunos puntos de encuentro significativos como ser una cultura de trabajo occidental y la región como una de las de mayor nivel de exportación de servicios en áreas como tecnología e investigación hacia Estados Unidos. Entre sus conclusiones más relevantes mencionan que:

 

  1. Los millennials tenían tres veces más probabilidades que otros de decir que estaban reevaluando el trabajo que tenían.
  2. Las personas que viven su propósito en el trabajo son más productivas que las personas que no lo hacen. También son más saludables, más resistentes y tienen más probabilidades de permanecer en la empresa. Además, cuando sienten que su propósito está alineado con el propósito de la organización, los beneficios se amplían para incluir un mayor compromiso, una mayor lealtad y disposición a recomendar la empresa a otros.

 En el mismo artículo, concluyen que los roles calibrados como “altos mandos” o “ejecutivos” tienen casi ocho veces más probabilidades que otros colaboradores de decir que su propósito se cumple dentro de la organización.

En este caso, me parece importante repensar el rol de los Líderes y hacernos una pregunta clave: ¿Qué gran desafío hay para trabajar en achicar esa brecha, cierto? Para las organizaciones, tener líderes comprometidos y conectados con el macro-propósito es muy valioso, ahora bien, la red flag a no perder de vista es el asociado al (no)compromiso que podrían tener gran parte de sus respectivos reportes.

En conclusión, contratar talento es y seguirá siendo tema de agenda prioritaria en las organizaciones sin lugar a duda; lo que se suma a la ecuación desde hace un tiempo es la capacidad de retención de dicho talento por el mayor tiempo posible. Esto último es un conjunto de temas y acciones que se pueden abordar desde diferentes áreas organizacionales:

 

  • Equipos de atracción y selección, proponiendo talentos que estén en sintonía con la finalidad/propósito de la organización.
  • Equipo a cargo de la compensación y beneficios, diseñando una propuesta integradora, en donde wellbeing sea parte.
  • Líderes en conjunto con áreas de desarrollo, que diseñen planes de carreras orientados al colaborador desde la persona como individuo más allá del equipo, identificando sus objetivos, deseos y cómo acompañarlo para que esos objetivos sucedan.
  • Líderes de equipo que busquen ser referentes motivacionales y promotores de buenas prácticas culturales.

 


 

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Huellas: Líderes cercanos

El presente es un artículo publicado en la Revista Noticias, de la editorial Perfil, por Gabriel Paradiso, experto en liderazgo y cambio organizacional. Conferencista y facilitador en Latinoamérica. Escritor y curador de contenidos. Autor del bestseller “Feedback Consciente”.

Leemos en el artículo:

Se necesitan líderes cercanos

La relación entre el bienestar y el compromiso en una organización es vital porque la forma en que las personas experimentan el trabajo influye en sus vidas fuera del ámbito laboral y el bienestar general influye allí mismo.

Hace unos años tuve en mis manos una investigación sobre el desarrollo de líderes en América Latina realizada por la prestigiosa organización Center for Creative Leadership (CCL), que mostraba qué estaba pasando con el “descarrilamiento gerencial”. La investigación estaba basada en distintos patrones del comportamiento disfuncional de la población gerencial y para medir cómo los gerentes de la región estaban afectados en su potencial de descarrilamiento, se estudió una muestra de alrededor de 500 referentes gerenciales latinoamericanos que fueron evaluados en 5 factores. Los resultados generales arrojaron el siguiente ranking:

  1. Una orientación funcional demasiado estrecha (poca visión global del negocio).
  2. Dificultad para construir y liderar a los equipos de la organización.
  3. Problemas con las relaciones interpersonales.
  4.  El no cumplir con sus objetivos de negocio.
  5. Dificultad para cambiar o adaptarse a su entorno o a su jefe.

El CCL sugiere, para este diagnóstico, las siguientes acciones: 

1.- Asegurar que en su organización sea una prioridad mantener reuniones para definir, comunicar claramente y efectuar seguimiento de los objetivos. 2.- Proporcionar capacitación sobre “la comunicación para arriba”, comenzando también a romper la distancia de poder originada en los paradigmas del liderazgo jerárquico. 3.- Ayudar a desarrollar las relaciones entre los directores, gerentes y jefes para centrarse en el desarrollo y la retroalimentación. 4.- Invertir en la autoconciencia, apoyando la creación de una cultura organizacional que promueva la búsqueda y una ejecución efectiva del feedback. 5.- Proporcionar oportunidades y orientación al personal para la reflexión y la evaluación de las fortalezas y oportunidades de desarrollo.

Y para acortar aún más la brecha de mejora existente de estos cinco factores ¿qué tipo de liderazgo necesitamos en nuestras organizaciones? Todos los caminos conducen a Roma: se necesitan líderes cercanos. Se están volviendo obsoletos los managers tradicionales del mundo corporativo. El mismo Ronald Heifetz habla de “la era de los gerentes sociales”, es decir, líderes metidos con la gente. Potenciar una cultura más humana, necesita de líderes “con cercanía”. Pero no es cualquier tipo de cercanía. El título de “líder con olor a oveja” es la expresión: “sean pastores con olor a oveja, pastores en medio de su rebaño”. Las personas que dirigen tu organización, ¿huelen a oveja? Cuanto más desafiante es el entorno, tanto más cercano debe ser un buen líder. Y esa cercanía tiene tres dimensiones fundamentales.

En principio describir la cercanía física: puede que tengamos un cargo jerárquico superior o inferior, que nuestras responsabilidades sean diferentes, pero en el fondo somos lo mismo, con roles distintos. Somos uno. La cercanía física empieza por la oficina o el zoom de “puertas abiertas”, la de sillas y escritorios iguales. De otros espacios comunes compartidos.

Continuamos con la cercanía emocional: nos interesamos por las personas, las escuchamos, empatizamos, nos comunicamos desde la comprensión, y esto no implica que debamos estar de acuerdo. La cercanía emocional empieza por la transparencia de lo que pensamos, sentimos y decimos. Cómo nos comportamos y qué emociones generamos en los demás a través de nuestros actos.

Finalmente, enunciar la cercanía espiritual: por ser la más intangible, es la más importante. Es la que trasmitimos a través de nuestra autenticidad, integridad y conexión con los demás. Es la conciencia de que todos tenemos las mismas necesidades básicas, compartimos los mismos valores. Cercanía espiritual es la buena voluntad subyacente en nuestras comunicaciones y el contrato con la verdad.

Los líderes cercanos, los líderes con “olor a oveja” crean espíritu de equipo, compromiso y sentido de pertenencia. Desafiemos las investigaciones del CCL, cambiémosles el ADN a los líderes latinoamericanos. Un líder cercano puede tranquilamente seguir y pasar a la acción las cinco sugerencias de mejora realizadas por esta prestigiosa institución. Se pueden crear organizaciones rentables y saludables a la vez. Reconocer cabalmente que la relación entre el bienestar y el compromiso es vital porque la forma en que las personas experimentan el trabajo influye en sus vidas fuera del trabajo, y el bienestar general influye en la vida en el trabajo. Es decir, que el bienestar y el compromiso interactúan entre sí de manera poderosa.

Complementemos los KPI (Key Performance Indicator) con los KPI (Keep People Inspired) Ahora bien… ¿cuál es el grado de cercanía que se respira en su organización?

 


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