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jueves, 27 de noviembre de 2025

Huellas: El burnout económico de fin de año - artículo

Les presentamos un interesante artículo publicado en el diario El Cronista, sobre el stress de fin de año en los profesionales financieros. Leemos en el mismo: 

Cerebro financiero: el burnout económico de fin de año

Casi llegamos a fin de año y el cansancio no es solo físico o mental es, además, financiero.

Nuestro cerebro siente el agotamiento de muchos meses de sobresaltos económicos, días que suben y bajan al ritmo del dólar, y una inflación que parece haberse “normalizado”, pero sigue condicionando cómo pensamos, decidimos y hasta cómo dormimos.

Aunque parezca que nos acostumbramos, el cuerpo sabe que no. Vivimos con un nivel de alerta constante. Ya no chequeamos los precios con el mismo pánico que antes, pero seguimos atados emocionalmente a cada movimiento del dólar, como si nuestra estabilidad dependiera de su humor. Esa conexión automática, casi visceral, tiene nombre: estrés financiero crónico.

Desde la neurociencia sabemos que el dinero activa las mismas áreas del cerebro que el miedo. Cuando se presentan alertas económicas o cuando el resumen de la tarjeta llega y resulta más alto de lo que pensamos, se enciende la amígdala, se dispara el cortisol y sentimos esa mezcla de ansiedad y agotamiento que se traduce en tensión, insomnio o sensación de pérdida de control.

Nuestro cerebro no distingue entre una amenaza económica y una real: ambas lo ponen en modo supervivencia.

En ese contexto, hablar de salud financiera es hablar de salud mental.

Aunque entendamos tasas o créditos, seguimos tomando decisiones desde el cansancio, la urgencia o la ilusión de control. Fin de año amplifica eso: queremos cerrar el año equilibrando cuentas, emociones y expectativas.

Por eso, más que hacer balances contables, necesitamos activar nuestro cerebro financiero de una manera diferente.

No para calcular más, sino para tomar mejores decisiones financieras que tendrán un impacto en cómo planificaremos (o procastinaremos) el 2026.

Fin de año no debería ser solo un cierre contable. Es el momento de resetear nuestra relación con el dinero. Y la oportunidad real es ahora, en noviembre, cuando todavía podemos pensar, antes de que diciembre nos arrastre con su marea de eventos, gastos, y obligaciones que nos desconectan de lo esencial: cómo nos sentimos con nuestras finanzas.

El bienestar financiero no se logra con más control, sino con más conciencia. Por eso, este mes puede convertirse en una puerta de entrada a una nueva forma de pensar el dinero, basada en tres movimientos que equilibran mente, cuerpo y emoción:

  1. Desactivar la alerta. Nuestro cerebro no distingue entre el miedo a perder dinero y el miedo a un peligro real. Vivir atentos al dólar o a la inflación nos mantiene en un modo de supervivencia que agota. Reconocer cuándo esa alerta se enciende es el primer paso para recuperar la calma y tomar decisiones más sanas.
  2. Reconectar con el cuerpo. El dinero también se siente. Respirar, dormir, moverse y descansar son formas de bienestar financiero porque reducen la ansiedad y devuelven al cerebro su capacidad de pensar con claridad. La regulación emocional es la base invisible de toda buena decisión económica.
  3. Pensar a largo plazo. El burnout financiero nace del corto plazo, de reaccionar ante cada cambio del mercado o cada gasto inesperado. Construir calma económica es, hoy, un acto de rebeldía. Pensar en el tiempo como un aliado, no como un enemigo, es volver a tener control interno, más allá de lo que pase afuera.

A esta altura del año, más que planillas, necesitamos pausa.

El dinero se aprende con la cabeza, se equilibra con el cuerpo y se transforma con las emociones.

 


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lunes, 27 de octubre de 2025

Huellas: Cómo evitar el burnout en los trabajos más exigentes - artículo

Les presentamos un interesante artículo publicado en Linkedin, donde Alejandro Lanuque con alcanza unas claves para evitar el síndrome de cabeza quemada o burnout en el trabajo. Leemos en el mismo: 

Cómo evitar el burnout en los trabajos más exigentes

En las últimas semanas, un estudio de LinkedIn reveló algo que quienes trabajamos con equipos de alto rendimiento venimos observando desde hace tiempo: el agotamiento laboral ya no distingue jerarquías ni sectores. Hoy, los profesionales más preparados —desde gerentes de proyectos hasta docentes, médicos o financieros— están sintiendo el peso de la presión constante, la falta de reconocimiento y el ritmo acelerado de resultados inmediatos.

He acompañado a miles de líderes en distintos países, y si hay algo que aprendí es que el burnout no se resuelve con un fin de semana libre. Es una desconexión más profunda: emocional, física y hasta de propósito. Por eso, prevenirlo exige más que técnicas de relajación; requiere una nueva forma de entender el trabajo y de liderar personas.

En profesiones como la administración de proyectos, el área de salud, la educación o las finanzas, la demanda emocional y la exigencia por resultados son permanentes. El desafío no es solo sostener la energía, sino mantener la claridad mental y emocional en medio del ruido. Allí es donde el liderazgo personal se convierte en un factor protector.

1. Definir límites claros no es debilidad, es madurez profesional

Los equipos más sanos no son los que trabajan más horas, sino los que saben cuándo desconectar. Poner un límite horario, no contestar correos fuera del trabajo o no llevar los problemas laborales al plano personal es una forma de preservar la salud mental.

2. Redefinir el éxito

Durante años se asoció la productividad al sacrificio. Hoy sabemos que esa ecuación conduce al agotamiento. Redefinir el éxito implica valorar tanto el resultado como el proceso. Quien llega exhausto al logro, pierde la capacidad de disfrutarlo.

3. Cuidar la energía antes que el tiempo

El tiempo es finito; la energía se renueva. Dormir bien, moverse, alimentarse mejor y aprender a decir “no” son decisiones estratégicas, no solo de bienestar. Cada líder que entrena su energía emocional está fortaleciendo su equipo.

4. Reconectar con el propósito

En educación, salud o servicios públicos —sectores con alta vocación—, el agotamiento aparece cuando el propósito se diluye. Recordar “para qué hago lo que hago” y compartir historias de impacto real ayuda a recuperar sentido y motivación.

5. Promover entornos que reconozcan el esfuerzo

El reconocimiento es una necesidad emocional, no un lujo. Los equipos que celebran avances, que dan feedback constructivo y que reconocen el esfuerzo —no solo el resultado— reducen drásticamente el riesgo de burnout.

He visto organizaciones transformarse cuando ponen el bienestar en el centro de la estrategia. Porque prevenir el burnout no es solo una cuestión humana, sino también de inteligencia organizacional. Un profesional agotado rinde menos, innova menos y contagia menos entusiasmo.

El futuro del trabajo no será de los que más resistan, sino de los que aprendan a recuperarse, reinventarse y liderar desde la energía. Y eso —más que una moda— es una habilidad esencial para todos los sectores. 


 

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viernes, 15 de noviembre de 2024

Huellas: Empleados agotados - artículo

Hoy presentamos un artículo publicado en el portal El Cronista sobre los “síndrome de burnout” que están sufriendo muchos empleados en distintas organizaciones:

Las empresas registran tener empleados 'agotados', pero la mayoría no toma medidas concretas

La mayoría de los trabajadores argentinos están "quemados". Según un reciente informe de la consultora Bumeran, el 91% de los empleados afirmó experimentar el 'síndrome de burnout', es decir, que sufren un agotamiento excesivo en el ámbito laboral.

Si bien esta cifra muestra una disminución de tres puntos porcentuales respecto al 94% reportado en 2023, es un fenómeno que preocupa, ya que, hace tres años la Argentina encabeza este ranking regional. Le siguen Chile con el 89%; Panamá con el 88%; Perú con el 82%; y, por último, Ecuador con el 78%.

Los talentos argentinos relataron que este fenómeno de "sentirse quemados" durante el último año laboral fue impulsado principalmente, por la cantidad de horas que trabajan, y más aún si hacían horas extras.

En este sentido, al ser consultados por si se respetaba su horario laboral o trabajan fuera de este, la respuesta fue pareja: el 56% de los talentos asegura no exceder su jornada laboral, mientras que el 44% afirma hacerlo.

Informe sobre burnout 2024 de Bumeran
 

El malestar más común experimentado por los empleados fue el estrés, que alcanzó a afectar al 77% de los encuestados. Mientras que el 70% se sintió agotado; el 41% señaló un nivel de cansancio anormal por una carga de trabajo excesiva; el 39% indicó que le resulta difícil encontrar tiempo para sí mismo; y el 37% no pudo desconectar del trabajo, incluso después de que su jornada haya terminado. 

Informe sobre burnout 2024 de Bumeran

 

Para mitigar estos síntomas, el 77% realiza actividades para prevenir o disminuir el agotamiento. El 35% hace ejercicios físicos, como ir al gimnasio, y de relajación, como el yoga; el 20% prefiere leer, mirar series y hacer actividades que los desconecten de la rutina; el 10% intenta mantener el contacto con sus seres queridos.

Empresas sin respuesta

Los especialistas en recursos humanos notaron que los trabajadores de su organización padecen burnout porque el 68% detectó un cansancio y agotamiento constante en sus talentos; el 49% observó desinterés en el trabajo; y el 32% percibió una falta de satisfacción con respecto a los logros laborales. 

Informe sobre burnout 2024 de Bumeran

 Por su parte, los trabajadores detallaron que las principales causas que los llevan a sentirse "quemados" son la sobrecarga de trabajo, el trato de sus superiores y la falta de claridad respecto a las responsabilidades de su rol.

Respecto a si los talentos se acercan al área de recursos humanos para manifestar que están atravesando los síntomas que caracterizan al burnout, el 56% de los especialistas responden que sí, mientras que un 44% asegura que nunca lo hicieron.

Ahora bien, una vez que las empresas tienen conocimiento de la situación, el 68% de los especialistas admitió que no toman ninguna acción al respecto. Lo que representa un aumento de 12 puntos porcentuales en comparación con 2023, cuando el 56% expresó lo mismo. Además, el 92% de los afirmó que en su organización no se implementan estrategias ni medidas para prevenir o reducir el burnout.

Entre aquellos que sí actúan, el 22% ofrece apoyo emocional; el 13% menciona que se reasignan tareas y responsabilidades; el 12% promueve un ambiente de trabajo flexible; y el 9% reduce la carga de trabajo del empleado afectado. 

 



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