274 - Sistemas Administrativos
miércoles, 10 de diciembre de 2025
jueves, 30 de octubre de 2025
Desafíos del control en la gestión gubernamental - ECON 2025
Presentamos otra conferencia, dictada en el XIX Congreso Internacional de Economía y Gestión “Econ 2025”: “Desafíos del control en la gestión gubernamental”.
Este video estuvo a cargo de Gabriela Russo, Gustavo Montanini y Luis Cowes, docentes de nuestra facultad (FCE – UBA); los invito a ver el video:martes, 2 de julio de 2024
Huellas: El management humanista en la administración - artículo
Un nuevo aporte que Carles Ramió nos acerca desde su Blog, El Blog es público, que nos invita a reflexionar sobre los modelos de management aplicados en organizaciones, en especial en la Administración Pública. Leemos en el artículo:
El management humanista en la administración
Me inspiro en esta entrada gracias a un magnífico libro titulado Management humanista de Xavier Marcet y Javier García publicado a finales de 2023 por la editorial Plataforma Empresa. Últimamente está de moda el managent humanista que aparentemente es un oxímoron. Por una parte, el management es una disciplina en constante búsqueda de la máxima eficacia y eficiencia. En este sentido, un management de carácter instrumental e incluso grosero no le preocupa en absoluto la dimensión humana de las organizaciones. Las personas pueden ser tratadas como máquinas y si único valor reside en que pueden desplegar algunas actividades todavía no susceptibles de ser automatizadas. Por otra parte, el humanismo es un enfoque ético que pone en valor a las personas, a los empleados en este caso, a que puedan satisfacer sus expectativas y anhelos personales y profesionales. Por tanto, el management humanista es el enfoque que intenta combinar ambas dimensiones: aspirar a la máxima eficacia y eficiencia conciliando el crecimiento profesional y personal de los miembros de una organización. No se trata de una visión en absoluto innovadora ya que en los albores de los años 40 del siglo pasado emergió con fuerza un enfoque organizativo (Escuela de las Relaciones Humanas) enfocado en la motivación y satisfacción del personal en el seno de las organizaciones (Maslow, Herzberg, McGregor, etc.). Fue una corriente que nació en contraposición a las doctrinas organizativas entonces dominantes de carácter meramente instrumental, mecánico y despersonalizadas como el modelo fordista (taylorista) o burocrático.
El managent humanista posee una filosofía buenista pero no hay que llevarse al engaño ya que también posee una orientación netamente instrumental. A principios de los años 40 se produjo un cambio en el panorama organizativo: las organizaciones industriales cedían el testigo a las organizaciones prestadoras de servicios. Las organizaciones industriales tenían una naturaleza mecánica en la que los empleados asumían el rol de meros instrumentos en el que su motivación solo se canalizaba por la vía retributiva. En cambio, las organizaciones prestadoras de servicios son más complejas ya que interaccionan con los usuarios y sus estándares de calidad dependen tanto del servicio intrínseco como del extrínseco. Dicho de manera llana: la calidad de un servicio puede ser impecable, pero en cambio, el usuario queda totalmente insatisfecho con el mismo por una mala o pésima interacción con la persona o las personas que prestan el servicio. ¿Cómo se puede lograr una buena calidad del servicio en que el factor humano es determinante? La respuesta es sencilla: mediante unas buenas estrategias organizativas de motivación y satisfacción de los empleados. Por este motivo siempre me ha parecido el management humanista como una impostura ética ya que lo que realmente busca es una mayor eficacia y eficiencia en unas organizaciones que su calidad depende en gran medida del denominado factor humanos.
El autor actual más relevante de este enfoque es Xavier Marcet que tiene un enorme predicamento ya que en el sector privado sigue siendo necesario insistir en la importancia del bienestar de sus empleados en una sociedad del conocimiento en que la retención y captación del talento es el máximo ingrediente para poder ser competitivo. Para mi es una paradoja esta insistencia y moda del management humanista ya que me parece una obviedad, salvo en las organizaciones poco sofisticadas y precarias, en que el modelo más eficiente sería el esclavismo.
Pero aquí tratamos de management público y se pude afirmar con rotundidad que el único management posible en este ámbito es el humanista. No puede ser otro modo por los elevados estándares de ética y valores públicos en los que se deben comportar las administraciones públicas no solo con los ciudadanos sino también con sus empleados (que son también ciudadanos). Pero es que, además, las administraciones públicas prestan servicios complejos e interaccionan con la sociedad de tal manera que si los empleados públicos no se sienten confortables la calidad de los servicios públicos palidece. Por tanto, es necesario implantar el management humanista en la gestión pública. Pero este proceso presenta dos problemas graves: por una parte, las administraciones públicas poseen una naturaleza mecánica y neutra a la que le cuesta mucho establecer dinámicas de complicidad con los empleados públicos. Las instituciones públicas se suelen caracterizar por ser autistas, desagradecidas y no tener memoria. Si un empleado público no demuestra cada día su valor la inercia organizativa lo margina e incluso si muestra su valor a la Administración le cuesta reconocerlo. Ante esta ausencia de estímulos motivacionales tanto por motivos de un deficiente liderazgo como de complejidad institucional las administraciones son generosas en incentivos menos sofisticados: flexibilidad horaria, días de asuntos propios, medidas de conciliación, etc. El resultado es una paradoja: empleados públicos que disfrutan de unas condiciones laborales envidiables pero que están estructuralmente descontentos ya que no se satisfacen sus demandas intrínsecas de carácter profesional y personal. Esta perversa relación se asemeja a una crisis de pareja en la que una parte no da apoyo emocional a la otra y opera de manera despreocupada y limita la relación a hacer periódicamente costosos regalos. El lujo material no puede ocultar ni superar la mísera emocional.
Otro problema en la Administración pública con el management humanista es la deriva fácil hacia el buenismo, tal y como lo ha argumentado muy bien y recientemente Xavier Marcet en un artículo en el diario La Vanguardia. El buenismo institucional y de liderazgo reside en dejar hacer a los empleados sin ningún estímulo de dirección ni ningún grado de exigencia. Aquí la metáfora sería la de unos malos progenitores que atienden a todos los caprichos materiales de sus hijos, que los dejan a su libre albedrío contribuyendo de manera inevitable a generar unos vástagos caprichosos, egoístas y emocionalmente inestables. Además, el management buenista es un aliciente para que los psicópatas campen a sus anchas siendo una fuente constante de conflictos internos y de desmotivación general de los empleados sanos y responsables. Liderazgo y relaciones humanas son como la coctelería fina: hay que saber encontrar las medidas justas de cada ingrediente.
miércoles, 22 de mayo de 2024
Huellas: La inteligencia artificial en la formación de los empleados públicos - artículo
Un nuevo aporte que Carles Ramió nos acerca desde su Blog, El Blog es público, que nos invita a reflexionar sobre la inteligencia artificial en la formación de los empleados públicos de cara a los desafíos de esta época. Leemos en el artículo:
Posibilidades de la inteligencia artificial en la formación de los empleados públicos
Hace unas semanas presenté una ponencia en una jornada sobre inteligencia artificial organizada por el Instituto Vasco de Administración Pública (IVAP) como acto conmemorativo para celebrar su 40 aniversario. Articulé mi breve intervención con cinco reflexiones.
En primer lugar, ponderar la necesidad que las administraciones públicas utilicen las tecnologías para la formación tanto las digitales como, también, la inteligencia artificial. Puse como ejemplo una Universidad a distancia de EE.UU. (la South New Hampshire University) que antes de la pandemia tenía solo 2.000 alumnos y después de la pandemia había alcanzado los 40.000 y tiene previsto llegar a 300.000 alumnos en los próximos tres años. ¿A que se debe este crecimiento exponencial? La respuesta es que utilizan la tecnología, en este caso la inteligencia artificial., para poder atender de manera personalizada a los alumnos. Antes, durante y después de cada curso entregan unos cuestionarios a los estudiantes y mediante unos algoritmos logran una atención personalizada para cada alumno en función de sus conocimientos, competencias y destrezas. Se trata de unos cuestionarios y algoritmos que han diseñado con la ayuda de Google. Aquí el elemento clave, que tiene grandes potencialidades en la formación de los empleados públicos, es que la tecnología puede atender a un publico masificado de manera totalmente personalizada. Antes la tecnología digital podía gestionar de manera fordista, pero con la inteligencia artificial lo puede hacer de manera enfocada para las necesidades en materia formativa de cada estudiante o empleado público. Otro elemento a destacar es que para incorporar esta tecnología van hacer falta alianzas de todo tipo ya que es muy difícil que una sola Administración tenga capacidad por si misma para poder incorporar estos requisitos técnicos: alianzas con otras administraciones y/o alianzas con el sector empresarial especializado en la materia.
Una segunda reflexión es que el elemento humano va a seguir presente con la implantación de la inteligencia artificial en la formación. Hace unos meses participé en unas jornadas donde un ponente austriaco explicaba una buena práctica que consistía en que cuando se producía un nacimiento los padres recibían a las pocas horas el certificado de alta del registro civil, el documento de identidad del bebé, su alta en la escolarización en un centro de educación infantil y la pre matricula de la educación primaria. Los asistentes exclamaron entusiasmados celebrando el elevado nivel de digitalización de la Administración austriaca pero el ponente discrepó y dijo que la Administración moderna es una “Administración a pata” ya que era un funcionario el que hacia los trámites y que se desplazaba hasta el hospital para entregar la documentación y obtener la firma de los noveles progenitores. Cuento esta anécdota ya que con la formación canalizada mediante la inteligencia artificial el componente humano también va a ser imprescindible. El éxito de la mencionada universidad no solo reside en la tecnología, sino que posee varios miles de tutores humanos que acompañan a los alumnos en su proceso de aprendizaje.
Un tercer tema es que la formación formal que imparten las administraciones públicas tiene un impacto muy limitado. Los especialistas en la materia aseguran que los empleados se forman en un 60% mediante la práctica en el ejercicio de sus actividades, en un 30% con conversaciones con su red de contactos profesionales y solo un residual 10% adquieren los conocimientos mediante la formación formal vía cursos. Por tanto, los centros públicos de formación deberían superar esta barrera y poder entrar en sistemas de aprendizaje más vinculados a la acción. En este sentido, puede ser interesante la inteligencia artificial. Pongamos dos ejemplos: el Chat GPT, que tanto está dando que hablar, parece que está renovando positivamente el aprendizaje de idiomas mediante nuevos sistemas de carácter interactivo. Por tanto, dispositivos de este tipo pueden tener una presencia relevante en la futura formación de los empleados públicos. Otro ejemplo es la utilización del metaverso en el ámbito de la formación. El Ayuntamiento de Seúl tiene replicada la ciudad en forma de metaverso y facilita la participación de ciudadanos y empleados públicos para que experimenten y propongan cambios y transformaciones urbanas, en servicios y políticas públicas. También está en el metaverso una réplica de la organización municipal en la que los empleados públicos pueden formarse e innovar mediante una experiencia inmersiva real (no un análisis de caso sino una simulación de la realidad en toda regla). Por tanto, mediante esta tecnología la formación institucional puede dar un salto cualitativo muy importante al poder introducirse en la práctica real y colaborativa.
Una cuarta reflexión es que para que este tipo de formación personalizada gracias a la tecnología puede alumbrarse hace falta mucha información sobre los empleados públicos (otra vez las oficinas del dato y la gobernanza de datos). Por ejemplo, si queremos formar bien y de manera individualizada a los nuevos empleados públicos debemos tener mucha información de los mismos (titulación, currículum profesional y personal, cuestionarios de competencias, etc.). Por ejemplo, no es lo mismo formar a un nuevo empleado público solo con conocimientos teóricos que formar a otro que ha gestionado de manera activa una asociación o ONG, etc. Por otra parte, los cuestionarios detectan fortalezas y debilidades que son imprescindibles para lograr una formación personalizada. Obvio que también hay que disponer de información amplia de los empleados públicos en general: los cursos que han asistido, los puestos que han ocupado y las competencias asociadas a los mismos, los resultados de las periódicas evaluaciones (esperemos que en un futuro podamos implementar la evaluación del desempeño), etc. Con esta información va a ser posible proponer e incentivar que cada empleado público reciba la formación específica que necesite en cada momento para su progresión profesional y aporte institucional.
Por último, la última reflexión es que la tecnología no resuelve nada por sí misma (no hay que poner el carro delante de los caballos) y que para que la formación de los empleados públicos sea útil y renovada es necesario transformar el modelo de gestión de recursos humanos: procesos selectivos no solo canalizados vía conocimientos sino también vía competencias, organización en ámbitos funcionales en los que se articula la carrera horizontal mediante la definición de las distintos niveles de competencias y, finalmente, sistemas de evaluación del desempeño.
martes, 28 de noviembre de 2023
Huellas: No hay estudios que establezcan que el sector privado es más eficiente que el Estado - artículo
La presente es una nota publicada por la agencia de noticias Telam; leemos en la misma:
Oscar Oszlak: "No hay estudios que establezcan que el sector privado es más eficiente que el Estado"
El politólogo, especialista en administración y políticas públicas, fue galardonado con el título de "Investigador de la Nación Argentina" que le otorgó el Gobierno nacional.
El politólogo Oscar Oszlak, uno de los intelectuales argentinos más destacados de América Latina, con una amplia repercusión internacional en el campo de los estudios sobre Estado, administración y políticas públicas, afirmó este lunes que "no hay estudios que establezcan que el sector privado es más eficiente que el Estado", al ser consultado en el marco de la distinción como "Investigador de la Nación Argentina" que le otorgará el Gobierno nacional.
"Me sorprende esta distinción, son muchos años de trabajo, tal vez fue por la persistencia de seguir a esta edad siendo vigente, porque todavía sigo produciendo, tengo un libro reciente, sigo investigando y escribiendo periodísticamente", dijo a Télam Oszlak, de 87 años, al ser consultado por el premio, que es el máximo galardón que se entrega a la persona más sobresaliente del sistema científico nacional, mientras se encontraba en Córdoba, recibiendo también un Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad Nacional homónima, el cuarto título honorífico en su haber.
La distinción "Investigador de la Nación Argentina" fue anunciada este lunes a través de la resolución 844/2023 del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación junto a los premios Houssay, Houssay Trayectoria y Sábato en el Boletín Oficial, y reconoce a quienes contribuyeron a lo largo de su carrera científica a producir nuevos conocimientos, desarrollar innovaciones de impacto social y productivo, promover la transferencia de conocimiento y la formación de recursos humanos.
Su trayectoria
Oszlak es originariamente contador y licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Luego realizó estudios de posgrado en la Universidad de Harvard, obtuvo su doctorado (PhD) en Ciencia Política en la Universidad de California, en Berkeley, y su doctorado en Ciencias Económicas en la UBA.
Asimismo, fue presidente de la Sociedad Argentina de Análisis Político (SAAP) e Investigador Superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet ).
A su vez, fundó junto a otros colegas el Centro de Estudios sobre Estado y Sociedad (CEDES) donde actualmente es investigador, y fue el creador y director de la Maestría en Administración Pública de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
En 2021, recibió además el Premio "Transition and Developing Economies Award", otorgado por la International Public Policy Association, entre otras distinciones.
Como Investigador de la Nación Argentina, Oszlak recibirá una medalla de oro y $ 5.200.000.
"Estamos en una encrucijada muy particular de la historia política argentina", consideró el experto sobre la situación actual del país.
Y agregó que "hay ciertas semejanzas -del presidente electo, Javier Milei- con algún gobierno del pasado, como puede ser el caso de Carlos Menem, por la singularidad del personaje que ha llegado a la Presidencia, por ciertos rituales, ciertos mensajes, pero no sabemos cuál es el Milei que va a estar gobernando. Es muy difícil poder adelantar absolutamente nada sobre el tipo de medidas que se va a tomar".
"La singularidad es que estamos frente a un cambio importante de régimen político", resumió.
Las privatizaciones
Respecto al plan de privatizaciones que manifestó el presidente electo y su difundida frase de que "todo lo que pueda estar en manos del sector privado va a estar en manos del sector privado", Oszlak enfatizó: "No estoy de acuerdo".
"Conozco bien la experiencia de muchos países del mundo, incluso la experiencia norteamericana, ellos también siempre se escudan en que 'lo privado es lo que realmente vale', o que tiene mayor posibilidades de funcionar con eficacia o eficiencia, pero eso no es cierto", desmintió.
Y, al respecto, precisó que "el Estado norteamericano vive sobre la base de empresas privadas que trabajan exclusivamente al servicio del Gobierno federal norteamericano y tiene dos millones de funcionarios y unos diez millones de personas que trabajan además para el aparato federal".
"No hay ninguna justificación, ni hay estudios definitivos que establezcan que el sector privado es más eficiente que el Estado", remarcó el especialista.
Además, dijo que "la 'gran Argentina' a la que se refiere Milei, de fines del siglo pasado, se hizo justamente a raíz del Estado y no del sector privado".
Sobre el impacto que pueden provocar estas políticas privatizadoras en caso de implementarse, recomendó "mirar la experiencia privatizadora argentina, desreguladora del Estado de los años '90, que condujo a una crisis terminal del país".
"Esa experiencia debería ser válida para enseñarnos qué es lo que se debe y no se debe hacer", subrayó.
Entre sus más recientes publicaciones se encuentran "El Estado en la Era Exponencial"; "Desafíos de la Administración Pública en el contexto de la Revolución 4.0. Buenos Aires"; "La Trama oculta del poder: reforma agraria y comportamiento político de los terratenientes chilenos, 1958-1973"; y "Merecer la Ciudad: los pobres y el derecho al espacio urbano", entre otras.
Su investigación sobre el Estado
Su libro "La formación del Estado argentino", que cuenta con varias ediciones, es considerado una de las obras más destacadas de la ciencia política argentina, y "abrió un campo de investigación histórica sobre el Estado", precisó Oszlak.
También realizó una labor destacada de consultoría internacional y trabajó en proyectos en todos los continentes.
Entre sus mayores aportes al sistema científico nacional, mencionó la creación de categorías analíticas sobre el campo de las ciencias sociales, particularmente de Ciencias Políticas, interpretaciones de los procesos históricos y el análisis de políticas públicas.
En ese aspecto, también diagnosticó que en la actualidad "el mayor problema del Estado argentino es su deformidad más que su hipertrofia", y dijo que "hay una especie de síndromes de sobrantes y faltantes", porque "hemos tenido gobiernos de diferentes signos políticos, dictaduras militares, gobiernos democráticos y, cada gobierno se casa con una burocracia y genera hijos institucionales, que son hijos directos durante el período de gobierno, pero nunca desaparecen del todo y entonces se van generando residuos institucionales y la burocracia termina convirtiéndose en un gran cementerio de proyectos políticos".
En cuanto a los puestos sobrantes, precisó que "generalmente son de baja calidad", y los puestos faltantes, "son puestos de calidad y de responsabilidad".
"Es muy importante producir la redistribución interna. Además hay puestos que corresponden a trabajadores que tienen la misma calificación, la misma experiencia y ganan salarios diametralmente diferentes, de manera que hay una enorme deformidad, en varios sentidos", puntualizó.
Por último, consideró que debemos aspirar a "tomar en serio" a la administración pública y a "estudiarla en profundidad", porque "nunca se ha hecho esa tarea de planificación de lo que debe hacerse con el Estado. Siempre ha sido un terreno de improvisación y debemos terminar de una vez por todas con la improvisación. No hay una evaluación de la gestión pública y no hay planificación de lo que debe hacerse. Hay que incorporar esas dos dimensiones temporales que son significativas y no tener un presente continuo", concluyó.
La ceremonia de premiación se realizará el viernes 1 de diciembre a las 16 en el Centro Cultural de la Ciencia (C3), ubicado en Godoy Cruz 2270, Ciudad de Buenos Aires.




