En estos días estamos asistiendo a las discusiones sobre la Reforma laboral en el parlamento, que tiene distintas implicancias en los actores que quieran acceder al nuevo mercado laboral, esta nota fue publicada en el Cronista; por eso para seguir analizando el tema, es necesario ver las distintas opiniones, a favor y en contra, respecto de esta reforma. Leemos en el artículo:
Reforma laboral: qué cambia para un empleado en blanco, una pyme, freelancers, autónomos y contratistas
Los cambios en la legislación pretenden agilizar la incorporación de nuevos empleados. También busca bajar la litigiosidad. Los casos concretos.
Uno de los objetivos de la reforma laboral es regularizar relaciones laborales no registradas o registradas con datos falsos y prevé cierta reducción de aportes patronales para nuevos empleados.
Según el Gobierno, se busca también una reducción de litigiosidad.
Se intenta reducir la gran cantidad de trabajadores que están en “zona gris” donde un vínculo de servicios termina re-calificándose como relación de dependencia en juicio (un clásico de riesgo para empresas).
La ley también habilita el despido con justa causa en casos de bloqueos y tomas de empresas en el marco de reclamos sindicales.
El nuevo fondo de cese laboral apunta a previsibilidad del costo de desvinculación (costo “prorrateado” y no “de golpe”). Algunos especialistas hasta creen que, para trabajadores, puede dar cobro más automático más alto en una desvinculación, si el fondo está bien diseñado/financiado, pero también abre debates sobre el nivel de protección real y quién aporta cuánto.
La ley habilita pagos en cuotas de condenas e indemnizaciones en ciertos esquemas.
Las vacaciones y horas extras tomarán esquemas flexibles. Gastronómicos o empleados comerciales, por ejemplo, ya tienen sistemas en que trabajan distintas cantidad de horas según el día. En cuanto a las horas “extra”, también ya es regla en muchas empresas que los empleados las arreglen al margen de sus convenios actuales.
Un análisis muestra cómo puede afectar a empleados y empresas. Por ejemplo:
Empleado en blanco
Habrá menos “grises” para la registración: si un empleado estaba mal registrado (en fecha/sueldo), la reforma apunta a que a la empresa le sea más fácil regularizar sin que eso explote en multas y juicios automáticamente. Para el trabajador, esto puede traducirse en más chances de que lo blanqueen si estaba parcial o mal registrado.
Si un empleado estaba en una relación “medio registrada”, la empresa puede preferir blanquear antes que sostener el riesgo.
Según el Gobierno, las modalidades de “viernes libre” -vigente en muchas tecnológicas- o la “administración de horas de trabajo” (un empleado que arregla un horario excepcional para algún día, sin que eso le impida perder el presentismo) quedarán regularizados y libres de cualquier judicialización.
Pymes
El “corazón” práctico es el incentivo para pasar gente a blanco o corregir registraciones sin que el costo sea prohibitivo
Para eso, se habilita al “Colaborador” para micro pymes: abre una vía para contratar hasta cierto número de personas como “colaboradores” sin relación laboral típica. En términos prácticos: una herramienta para tareas acotadas, pero muy delicada si se usa como empleo encubierto.
Habrá menos riesgo de re-calificación en servicios profesionales, cuando se contrata gente que factura. Si está bien armado el vínculo, baja la probabilidad de que “por default” sea leído como relación laboral.
El miedo al “costo de salida”, algo que frena a las empresas a la hora de tomar empleados, puede disminuir. Se estima que este esquema le da más previsibilidad.
De todas formas, una empresa que contrate muchos “freelancers” pero en realidad trabajan como empleados, siguen con el riesgo de juicio: la reforma no arregla relaciones que están mal diseñadas.
En un restaurante con 12 empleados: antes blanquear a 3 era “imposible” por deuda/multas. Con incentivos, blanquear pasa a ser una decisión económica más lógica.
Empresa con contratistas (obras, limpieza, seguridad, logística)
Una empresa contará con más herramientas para controlar deudas del contratista: aparece el mecanismo de retener pagos o exigir comprobantes para evitar quedar enganchado por deudas de seguridad social del proveedor. En la práctica, empuja a un modelo “compliance laboral” similar al fiscal: si la empresa que contrata no pide papeles/constancias, queda expuesta.
La profesionalización del control (legajos, AFIP/seguridad social, certificados), permite bajar el riesgo solidario y negociar mejores contratos con proveedores serios.
Si una cadena de subcontratistas está armada con proveedores “baratos” que incumplen, la reforma puede aumentar fricción y costos administrativos: la firma, probablemente, va a tener que elegir entre pagar más o asumir más riesgo.
En un supermercado que terceriza seguridad. Si el proveedor dejaba de pagar cargas, la empresa solo se enteraba a la hora del juicio; ahora la empresa grande tiene más incentivos y mecanismos para detectar/retener antes.
Profesional que factura (autónomo/monotributista)
Habrá más reconocimiento del contrato de servicios. Al que factura por servicios profesionales, la reforma busca que eso no se convierta automáticamente en relación laboral “presunta”.
Para un freelancer real, esto da un marco más amigable para trabajar con empresas sin que ellas sientan que “se están comprando un juicio”.
Esto presenta una oportunidad concreta. Puede abrir demanda: empresas que antes no contrataban por miedo a litigiosidad pueden preferir contratar como proveedor, siempre que el vínculo esté bien planteado.
El riesgo seguirá estando en el “empleo encubierto”. Si el trabajador sigue un horario fijo, exclusividad, jefatura directa, mismas tareas que un empleado, seguriá en zona roja: aunque el marco sea más permisivo, los hechos mandan.
Además, como independiente, los aguinaldos y vacaciones se negocian en particular, no quedan por ley.
Por ejemplo, un Diseñador UX que factura a 3 clientes, maneja sus horarios y entrega por hitos: podrá seguir manteniendo ese esquema.
En cambio, un “monotributista exclusivo” que cumple 9 a 18 y reporta a un gerente: aunque facture, es el típico caso que termina en reclamo.















