Hoy presentamos un artículo de la Revista Forbes:
Geopagos
expande su negocio en la región y apuesta a la IA para liderar la próxima etapa
de la adquirencia
Sebastián Núñez Castro, CEO y cofundador de Geopagos, repasa su salto del
mundo corporativo al emprendedor y cómo la firma se expandió a 15 países.
Además, analiza la evolución de la adquirencia en América Latina y por qué la
inteligencia artificial vuelve a redefinir el negocio de pagos en la región.
Después
de más de dos décadas en el mundo corporativo, gran parte de ellas en
posiciones ejecutivas dentro de American Express, Sebastián Núñez Castro
no tiene el típico perfil de emprendedor. Sin embargo, al acercarse a los 40,
una combinación de factores personales y de contexto lo llevó a tomar una
decisión que cambiaría su carrera: dejar la estabilidad para lanzarse a
construir desde cero en una industria que empezaba a transformarse.
Por
un lado, un replanteo interno sobre su propio camino profesional; por otro, una
lectura anticipada de lo que venía en el negocio de pagos, donde la tecnología
empezaba a irrumpir con fuerza. Ese cruce entre intuición personal y
oportunidad de mercado lo empujó a salir de su zona de confort y asumir un
riesgo alto. Trece años después, define ese salto como la mejor decisión de
su vida profesional.
—
¿Dudaste en esos primeros años?
Todos
los días. No es que saltás y funciona de la noche a la mañana. Fueron años
difíciles. Tenés tu entorno que te dice que estás loco, porque no solo dejás de
tener ingresos, sino que además tenés que invertir. Entonces te replanteás
constantemente si estás haciendo lo correcto. Pero hay una voz interior,
más intuición que racionalidad, que es la que te empuja. Y a la distancia,
muchas veces vale más que todo el análisis racional.
—
En ese momento veías que la tecnología iba a cambiar la industria. ¿Qué cambió
desde entonces?
Hasta
2010 o 2012, el negocio de pagos estaba centrado en el emisor de tarjetas. No
había diferenciación ni innovación. En muchos países había monopolios o
duopolios y el negocio no crecía. Pero en mercados más desarrollados ya se
veían tecnologías que iban a cambiar todo. En Latinoamérica eso no existía. Cuando
trajimos el primer mobile POS en 2013, tuvimos que romper muchas barreras.
El mercado no estaba preparado y hubo que hacer un proceso de evangelización.
Muchas veces cuando llegás antes de tiempo con innovación, cuesta más. Pero
cuando rompés esa barrera, capturás el beneficio de ser el primero.
—
¿Cómo evolucionó Geopagos en ese contexto?
La
evolución de Geopagos refleja bastante bien lo que pasó en la industria.
Arrancamos siendo pioneros en mPOS en la región, resolviendo un problema muy
concreto: que más comercios pudieran aceptar pagos electrónicos de forma
simple. Después vino una segunda etapa donde ampliamos el alcance hacia la
omnicanalidad, integrando el mundo físico y digital en una misma plataforma. Y
hoy estamos en una tercera etapa, mucho más profunda, donde damos un salto
hacia convertirnos en infraestructura integral de pagos. Eso implica ir más
allá de la aceptación en el punto de venta y empezar a cubrir capas más
críticas de la cadena de valor, como el procesamiento y la adquirencia.
Ahí
es donde aparece nuestro concepto de “Acquirer in a Box”: una solución que
permite que bancos, fintechs y grandes compañías puedan lanzar y operar su
negocio de adquirencia de punta a punta. No solo les damos la tecnología de
aceptación, sino también las capacidades de procesamiento, gestión de
comercios, onboarding, conciliación y operación completa. En definitiva,
pasamos de ser un proveedor de soluciones a ser la plataforma que habilita a
otros a convertirse en adquirentes y escalar su negocio. En esta linea hay
que entender que La aceptación digital no es un feature, es la base
de la economía digital.
—
Hoy aparece la inteligencia artificial. ¿Qué impacto ves en la industria de
pagos?
La
IA está cruzando todas las industrias, incluida la nuestra. La evolución
natural es que los agentes no solo nos ayuden a elegir productos o comparar precios,
sino también a completar la transacción. Ese es el gran cambio que viene.
Todavía está en una etapa preliminar, porque requiere protocolos de seguridad
muy fuertes y la participación de muchos actores para equilibrar experiencia y
seguridad. El usuario se va a adaptar rápido. El desafío está en cómo el
sistema genera condiciones seguras y cómo se configura el modelo para que
funcione para todos.
—
¿Cómo funcionaría en la práctica?
Por
ejemplo, si querés organizar un viaje, el agente puede elegir destino, hotel,
alquiler de auto y, cuando llega el momento de pagar, completa el checkout por
vos. Lo mismo para compras cotidianas: podés pedirle que haga la compra del
supermercado, compare precios y ejecute el pago automáticamente con tus datos
cargados en un entorno seguro. El agente básicamente hace toda la
transacción por vos.
—
¿Esto va a expandir el consumo?
Sí,
sin dudas. Va a haber una reconfiguración del ecosistema. Nuevas plataformas
van a capturar parte de la transacción y cambiar cómo se distribuye el valor.
Al mismo tiempo, la IA reduce costos y baja barreras de entrada, lo que
aumenta la competencia. Y eso beneficia al usuario final, tanto al comercio
como al consumidor.
—
¿Qué tan disruptiva es esta tecnología?
No
es comparable con nada de lo que vivimos. Incluso más que la pandemia. Lo que impresiona
es la velocidad. Antes lanzabas un producto y tenías meses de ventaja. Hoy esa
ventaja se reduce rápidamente y todo se convierte en commodity mucho más
rápido. Eso obliga a una carrera constante por innovar, desarrollar y
monetizar más rápido.
—
¿Cómo impacta eso en las organizaciones?
Es
un cambio total.
No se trata solo de usar IA, sino de cómo la integrás en toda la organización
para generar un efecto multiplicador. Implica automatizar procesos, operaciones
y decisiones. Y eso requiere un cambio cultural muy profundo. El gran desafío
es pasar del uso individual a una adopción organizacional completa.
—
En ese contexto, ¿dónde está hoy la diferenciación?
Aunque
la tecnología se commoditiza rápido, en Latinoamérica todavía hay un gran
desafío estructural: la infraestructura. La región es muy diversa. En muchos
países el efectivo sigue siendo el principal medio de pago, el e-commerce es
incipiente y tecnologías como QR aún no están desarrolladas. Ahí está
nuestro diferencial: ser el nexo entre ese pasado y el futuro, ayudando a
modernizar sistemas existentes y conectarlos con nuevas tecnologías.
—
¿Qué potencial ves en la región?
Es
enorme. Mercados como México, por escala y oportunidad, son muy atractivos. Pero
también hay países como Brasil, Argentina y Ecuador que están atravesando
momentos clave en la evolución de sus ecosistemas de pagos, con distintos
niveles de madurez pero con un mismo desafío: desarrollar infraestructura que
permita escalar la aceptación y la adquirencia.
En
Argentina, por ejemplo, hay un alto nivel de digitalización y adopción, pero
todavía con oportunidades en profundizar la adquirencia y ganar eficiencia. En
Ecuador, en cambio, el crecimiento de la aceptación y la inclusión financiera
abre un escenario muy interesante para construir desde etapas más tempranas. Para
empresas argentinas, además, el gran salto es regionalizarse. Romper esa
barrera es lo que permite pasar de ser una compañía local a una regional y
eventualmente global.
—
¿Dónde ves a Geopagos en el futuro?
Nuestro
ADN no cambia. Queremos seguir siendo una compañía disruptiva que transforma
el mundo de pagos en Latinoamérica, especialmente en el lado de aceptación.
La idea es seguir siendo punta de lanza en innovación y quedar del lado de las
empresas que lideren esta transformación.
—
¿Qué consejo le darías a quienes quieren emprender?
Primero,
entender qué problema estás resolviendo. Segundo, la relación entre visión y
ejecución: muchos fracasan no por la idea, sino por no poder ejecutarla.
Tercero, la resiliencia. Te vas a caer muchas veces, y la clave es levantarte.
Y por último, el equipo. Es determinante. Tener las personas correctas, que
multipliquen la visión dentro de la organización, es lo que define el éxito o
el fracaso.
Páginas
consultadas: