Hoy
presentamos un artículo de la Revista Forbes:
María Inés Del Gener, CEO de
Deloitte en NYSessions: "Hay que calmar la ansiedad a los CEOs con la
IA"
Desde el Forbes Studio en la Quinta Avenida, la CEO de Deloitte para el
Cono Sur analiza el fenómeno del FOMO tecnológico en el board de las empresas
argentinas y el impacto de la Argentina Week: “Ahora no preguntan solo por nuestros
defectos sino por las oportunidades”.
En el corazón de la Quinta
Avenida, el ciclo #NYFORBESSESSIONS recibió a una de las figuras más
influyentes en el mundo de la consultoría estratégica: María Inés Del Gener,
CEO de Deloitte para el Cono Sur. Como la primera mujer en alcanzar la máxima
posición de la firma en la región, Del Gener maneja una red de más de 2.000
profesionales y una cartera de clientes que incluye a los principales players
de la economía real. En un contexto donde la tecnología parece avanzar más
rápido que la capacidad de adaptación de las estructuras tradicionales, la
ejecutiva lanza una advertencia quirúrgica: "Hay que sacarle la
ansiedad a los CEOs; no salgan a comprar Inteligencia Artificial como si fuera
un commodity".
Para la líder de Deloitte,
la IA ha generado un efecto de "atracción y pánico" en simultáneo.
Detecta que las organizaciones se sienten abrumadas por la oferta y la presión
de "no quedarse atrás", lo que suele derivar en inversiones ineficientes.
En su visión, la tecnología no es un producto de góndola que se enchufa y
resuelve el negocio; es un proceso de reingeniería interna que requiere, ante
todo, una mirada estratégica y humana. Las compañías, sostiene, deben primero
descifrar qué procesos necesitan optimizar y qué datos poseen antes de
embarcarse en promesas de automatización mágica.
Forbes: ¿Por
qué sugerís que hay que sacarles la ansiedad a los CEOs con la IA?
Del Gener: Bueno, lo que
intentamos es ayudarlos a entender que no hay una solución única para cada
compañía. La inteligencia artificial vino para quedarse, buenísimo, pero hay
que sentarse y ver en qué la necesitás, en qué te puede apoyar. No es una
cuestión de salir a comprar commodities. Es un trabajo mucho más de armar equipo
y encontrar en qué te sirve. Y si no estás preparado, hay que ajustar a lo
mejor algún proceso primero para empezar a usarla. Hay que sacar un poco la
ansiedad. Hay un efecto FOMO en las empresas con la IA. No hay que relajarse,
pero hay que ir paso a paso. Se está usando mucho más de lo que uno se da
cuenta, está embebida en muchas cuestiones que hacemos todos los días.
Esta purga tecnológica
coincide con un sinceramiento necesario en los balances corporativos
argentinos. Del Gener explica que, con la caída de la inflación, las empresas
finalmente pueden descifrar qué parte de su utilidad histórica era simplemente
un espejismo nominal producto de la suba de precios y qué parte representa una
rentabilidad genuina basada en la eficiencia operativa. Este proceso de
"limpieza" contable es, según la ejecutiva, la base para que la
inversión real vuelva a fluir de manera sostenible.
Sin embargo, el entusiasmo
de los balances choca con una realidad social que Del Gener pone en el centro
de su agenda: el crédito. Para la CEO de Deloitte, la macroeconomía ordenada no
tiene sentido si no se traduce en la posibilidad de que la clase media
profesional proyecte su vida en el país. En su análisis, Argentina es hoy una
anomalía regional; un joven talento en Chile, Uruguay o Paraguay puede soñar
con su vivienda propia mediante crédito de largo plazo, mientras que en
Argentina esa herramienta desapareció hace décadas.
Forbes: ¿Cuánto
tiempo falta para que vuelva el crédito para las compañías y para las personas?
Es una variable clave para el crecimiento.
Del Gener: El crédito ha
crecido en el último tiempo. Pasamos de un 5% del producto bruto al 12%, pero
hay margen para crecer un montón. De la mano de eso estamos muchísimo mejor con
lo que tiene que ver con la inflación y tenemos la balanza fiscal ordenada.
Pero te lo digo desde dos puntos de vista: como empresaria, para que la
inversión vuelva, pero también pensando en que yo quiero que en Argentina los
jóvenes profesionales se casen con su casa comprada, ¿no? Que vuelva el
préstamo hipotecario. Yo me ocupo de cuatro países en la región y Argentina es
el único país donde los chicos no se casan de pronto con el departamento
comprado. Es un tema que vemos en la región y que aquí todavía falta resolver.
El clima que Del Gener
percibió durante la Argentina Week en Nueva York “fue muy positivo”. Y destaca:
“que las reformas cuenten con el aval del Congreso y un discurso unificado
entre los gobernadores es la señal de calidad que diferencia este momento de
intentos previos de normalización económica”.
Forbes: ¿Qué fue lo que
más te sorprendió de la Argentina Week más allá de la espuma y el
entusiasmo?
Del Gener: Me encantó porque
fue un evento que parece preparado con mucho tiempo de anticipación y estoy
segura que no lo fue. Había como paneles unidos en la comunicación.
Consecuentemente, cada panel destacó qué es lo que tiene de bueno Argentina.
Pero la pregunta que muchos tuvieron es "¿por qué ahora?". Argentina
tiene mucho para creérsela. Se habló de nuestra ubicación geográfica, recursos
naturales y talento. El problema no son nuestras virtudes, son nuestros
defectos. Encontramos respuestas de por qué ahora es Argentina: vemos un
acompañamiento legislativo que muestra que no es solo la idea del Poder
Ejecutivo. Eso habla de un país serio de vuelta.
Por último, la CEO
reflexiona sobre su trayectoria como la primera mujer en liderar Deloitte en el
Cono Sur. Su enfoque huye de la victimización; sostiene que en el mundo de la
consultoría estratégica “el valor se defiende con resultados y capacidad
técnica, no con el género”. Su historia personal, marcada “por el modelo de una
madre trabajadora”, le permitió naturalizar el éxito en una industria que hoy
busca, más que nunca, líderes resilientes capaces de navegar la incertidumbre.
Al cierre de la charla, el
optimismo de la ejecutiva se sitúa en un sólido "9,50". “No es una
expresión de deseo, sino el resultado de observar que, por primera vez en años,
las señales del sector público y el sector privado convergen en una misma frecuencia
en la capital financiera del mundo”, concluye.
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