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jueves, 5 de octubre de 2023

La empresa tradicional vs La empresa emergente

A continuación, transcribimos un artículo referido al libro La Empresa Emergente. La confianza y los desafíos de la transformación, del Dr. Rafael Echeverría es un sociólogo y filósofo chileno, creador del término ontología del lenguaje, que se refiere a la naturaleza del ser humano como ser intrínsecamente lingüístico.

La empresa tradicional / La empresa emergente

La empresa tradicional está en crisis, ha muerto y no habrá quien pueda resucitarla. La estructura de la empresa tradicional que garantizaba los rendimientos máximos del trabajo, actualmente se ha convertido en un obstáculo para el logro de tales rendimientos.

Este tipo de empresa respondía a condiciones que hoy ya no existen y quienes sigan apegados a ellas correrán inevitablemente el peligro de desaparecer.

Esta crisis se produce por variables externas como la aceleración del cambio, la globalización de los mercados, el incremento de la competitividad y el efecto de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y por variables internas como los cambios en el carácter del trabajo (el trabajo es actualmente no manual y por tanto se sustenta en el conocimiento y no en la destreza física) y por la crisis del mecanismo de regulación del trabajo (el mecanismo de mando y control ya no es más efectivo).

La empresa tradicional es lenta, es cara, es poco competitiva y es obsoleta. Es necesario por tanto encontrar un modo diferente de hacer empresa. El motor actual de las transformaciones históricas mundiales viene dado principal e indiscutiblemente, por las empresas. Este factor las sumerge en una situación paradójica en la que tienen que liderar la construcción del futuro, a la vez que su propia transformación.

Entre los múltiples cambios que están asociados a esta situación, se destacan dos:

a. En primer lugar, una profunda modificación en la figura central de autoridad que predominó en la empresa tradicional, marcada por la sustitución de un gerente/capataz, a un gerente/coach, al servicio de la capacidad de desempeño de su gente.

b. En segundo lugar, y más importante, una transformación radical en el substrato emocional que definía a la empresa tradicional, que se apoyaba en el miedo; en la empresa emergente, el miedo debe de ser sustituido por la confianza.

Este no es un tema nuevo en el debate empresarial, pero el atractivo adicional de la propuesta es precisamente la manera cómo nos guía, en una comprensión rigurosa sobre el fenómeno de la confianza y cómo, a partir de ella, se logre entender su importancia, y también, los factores que contribuyen a construirla, destruirla y reconstruirla. Toda empresa reconoce, hoy en día, la importancia y la necesidad de la transformación, de lo contrario compromete su supervivencia.

El modo tradicional de hacer empresa, que prevaleció durante gran parte del siglo XX, ya no funciona. Este modo de hacer empresa muestra signos inequívocos de agotamiento y exhibe su incapacidad para sustentar sostenidamente el desarrollo empresarial del futuro.

¿Cómo definimos a un empresa emergente?

Una empresa emergente es aquella que crece a un ritmo sostenido y posee una forma particular de organización, que se estableció con el objetivo de potenciar y expandir la capacidad productiva del trabajo y facilitar su capacidad de generación de valor.

Es la empresa vista como sistema social de cooperación y relación, donde el valor se crea por interacción, que necesita personas conversacionalmente competentes: a) En el manejo del lenguaje (capacidad de escucha y habla), y b) en la gestión de la emocionalidad y la corporalidad.

Respondiendo así, al problema de la productividad en sus tres dimensiones. Las dimensiones se refieren a los aspectos que se relacionan entre sí y que componen el esquema del mejoramiento de la productividad requerido, para lograr el desarrollo deseado, ellas son:

  1. Recurso Humano: Es el trabajo individual y en equipo, cuyo resultado final es la CALIDAD HUMANA
  2. Sistema Productivo: Las empresas como sistemas productivos manejan recursos humanos y materiales, cuyo resultado final es la CALIDAD DE LOS PRODUCTOS Y SERVICIOS
  3. Medio Ambiente: Cualquier actividad productiva debe respetar el ambiente natural que nos rodea para obtener el resultado final que es la CALIDAD DE VIDA

Sin embargo, el conocimiento no garantiza desempeños mejores, sólo la acción es productiva y las conversaciones se convierten en acciones.

¿Cómo transformamos una empresa tradicional en una empresa emergente?

El modo tradicional de hacer empresa ya no funciona. La empresa tradicional es lenta, es cara, es poco competitiva y es obsoleta. Es necesario, por tanto, encontrar un modo diferente de hacer empresa.

Entre los múltiples cambios que se asocian con las transformaciones radicales de las empresas, pueden destacarse especialmente:

1. La modificación de la figura central de autoridad, que fuera la predominante en la empresa tradicional y que estaba representada por el gerente/capataz dedicado al mando y al control, será remplazando por el gerente/coach.

2. La transformación del sustrato emocional, que se apoyaba en el miedo, será reemplazada por la confianza.

3. La promoción de relaciones de confianza, que permita a los trabajadores lograr mejores resultados y conducir a acciones transformadoras, capaces de generar y conquistar nuevos mundos, futuros y posibilidades, serán conducidos por las competencias conversacionales, que genera el trabajo reflexivo de aprendizaje.

En este sentido, la empresa tiene que asumir esta transformación o desaparecer (“transformarse o morir” como lema), aplicando el doble carácter de la transformación: 1) Transformaciones secuenciales que conservan la estructura y 2) Transformación de la forma de hacer empresa, que conlleva el rediseño de su modelo de organización.

En los actuales momentos, la clave está en la productividad, pero no del trabajo manual sino del conocimiento. Y el instrumento será, no la capacidad física sino, el lenguaje como elemento para motivar, influir, ordenar, instruir… El trabajo No manual deberá ser productivo a través del poder transformador de la palabra.

En este tipo de trabajo, Echeverría (2011), señala tres dimensiones: 1) La tarea individual; 2) Las actividades de coordinación y 3) El trabajo reflexivo de aprendizaje.

Ahora bien, una empresa con futuro como la que se ha definido, no puede establecerse sobre unos pilares emocionales distintos de los de la confianza. La confianza se opone a la incertidumbre y al miedo que han caracterizado las organizaciones actuales y del pasado.

La empresa tradicional, de mando y control basados en el miedo, se transforma en empresas con una forma de trabajo diferente y relaciones basadas en la confianza. Esta confianza no se sustenta en la fuerza, sino en la autoridad. La confianza genera seguridad, haciendo disminuir la incertidumbre, el miedo y la vulnerabilidad, sobre la base de tres juicios: Responsabilidad; Sinceridad; Competencia. Así mismo, es importante la información para tener confianza, posibilitando el conocimiento. Dado que las empresas de hoy son empresas del conocimiento, será indispensable la confianza.

Cuanto más compartidos sean los valores de la organización, mayor será también el grado de confianza. La confianza da lugar a la acción. Así, el lenguaje se convierte en un factor activo, pues con él, hacemos uso del poder transformador de la palabra. Las competencias conversacionales exigen saber escuchar, fundamentar juicios, construir y cumplir promesas. Junto con ellas, es necesaria la sinceridad, ya que afectará a la interacción con los demás, en el campo relacional. Si existe responsabilidad en las promesas, estas darán lugar a confianza, de lo contrario, se generará desconfianza e incertidumbre.

Rafael Echevarría, concluye:

“El cambio no es sencillo, pero el efecto que el hablar, el escuchar, el manejo de la información, la toma de decisiones y el cumplimiento de promesas tienen sobre la construcción de confianza, es inmenso, sentando las bases para construir una empresa emergente”.

 


 

Bibliografía consultada:
Echeverría, R. (2011). La Empresa Emergente. La confianza y los desafíos de la transformación. Ediciones Granica, S.A
Evento Prejornada De Investigación La Empresa Emergente por Rafael Echeverría - GACETA DE PEDAGOGÍA Nº 36. AÑO 2017

 

viernes, 20 de julio de 2018

Productividad Laboral


El siguiente es un artículo publicado en el diario La Nación: Productividad laboral: cinco CEO comparten sus mejores consejos, donde nos acercan algunos consejos para mejorar la performance en un trabajo.

Leemos en el artículo:

Productividad laboral: cinco CEO comparten sus mejores consejos

Un manejo adecuado de los tiempos y evitar recargar la agenda de reuniones son algunas de las claves de trabajo de los número uno

Cuando se conduce una compañía, hay muchas cuestiones que compiten por la atención de un ejecutivo. Desde prioridades de recursos humanos hasta planes de crecimiento, pasando por cuestiones operativas. Por esta razón, no es sorprendente que los CEO hayan desarrollado algunas prácticas y consejos de productividad efectivos. Aquí, algunos jefes exitosos de compañías comparten sus métodos para lograr que se hagan las cosas.

1. Manejar los tiempos

Sallie Krawcheck, fundadora y CEO de Ellevest, una plataforma de inversión para mujeres concentrada en las metas, destaca la importancia de un manejo inteligente del tiempo.

"He dedicado mucho tiempo a descubrir cómo trabajo mejor y cuándo soy más productiva. Organizo mi día en torno a ello. A primera hora de la mañana es cuando soy más creativa y, también, de un modo bizarro, cuando apago la luz a la noche. Realmente trato de dejarme tiempo libre por la mañana porque muchos días me despierto con un montón de ideas y no quiero perderlas. El equipo sabe que va a recibir una andanada de mí a las 4 de la madrugada. La regla es que no tienen que contestar hasta que llegan a la oficina más tarde".

2. Priorizar las tareas

Bedros Keuilian, fundador y CEO de Fit Body Boot Camp, una marca de grupo de fitness en rápida expansión, señala la importancia de saber priorizar las tareas que deben hacerse. "Hace pocos años estaba tratando de hacer casi todo por mí mismo, incluyendo pensar campañas de marketing, dirigir nuestro equipo, manejar el soporte a los clientes, hacer la contabilidad, hacer los cheques para el pago del personal, crear contenido para las redes sociales y más. Me quedaba sin tiempo, sintiéndome tensionado, y se me quemaba el cerebro.Entonces me di cuenta: solo 5% de las cosas que hago son tareas que realmente hacen mover la aguja del dinero y esas eran las cosas críticas en las que tenía que concentrarme 100% del tiempo. Todo lo demás puede delegarse a miembros del personal o subcontratistas que tienen las capacidades para realizar la tarea. Esto cambió el juego para mi negocio, mientras continuamos con un crecimiento masivo año tras año".

3. Evitar las interrupciones

Dustin Moskovitz, CEO de Asana, una plataforma de productividad y manejo de proyectos, aconseja no dejar que las reuniones terminen copando toda la agenda diaria.

"La mayor barrera para mi productividad son las interrupciones. Para lograr algo que requiere pensar en profundidad, necesito tener al menos una hora -idealmente, dos o tres- de tiempo libre en mi agenda. Esto requiere planificación cuidadosa de reuniones de grupos a las que no necesito ir y diligencia para evitar compromisos innecesarios. Internamente, practicamos ?no hay reuniones los miércoles' para asegurarnos de que todos en la compañía tengan un bloque grande de tiempo para concentrarse en su trabajo sin tener que encajarlo entre reuniones. Esta posiblemente sea nuestra práctica cultural más valiosa y aliento a todas las compañías a que consideren adoptarla.Adicionalmente, a menudo reflexionamos si nuestras actividades grupales logran suficientes resultados. Y decidimos reducir la cantidad de reuniones de todo el personal casi a la mitad para devolver a los equipos más tiempo para concentrarse en su trabajo".

4. Definir los objetivos

La importancia de tener bien definidos los objetivos es fundamental, según Andrew Lansing, presidente y CEO de Levy Restaurants, un servicio de alimentos innovador.

"He descubierto que estos tres pasos pueden superar cualquier obstáculo de productividad: primero, todo el equipo debe identificar cuál es el objetivo del proyecto y asegurarse de que todos los involucrados se concentran en ese objetivo. Segundo, determinamos si hay un final finito real, aunque aún no podamos verlo. Finalmente, identificamos los verdaderos desafíos que enfrentaremos en el camino de lograr ese fin y nos obligamos a ignorar todo lo que no nos ayuda a superar esos desafíos", sostiene el ejecutivo. "Es fácil evitar las distracciones obvias, como reuniones innecesarias, pero son las distracciones inocuas las que pueden afectar realmente la productividad", agrega Lansing.

5. Ordenar las ideas

Por último, Carl Dorvil, fundador y CEO de GEX Management, una organización de empleo de profesionales que cotiza en bolsa, subraya el valor de poner en orden las ideas.

"A veces me quedo atrapado en mis pensamientos. El desafío para mí es que tengo la cabeza tan llena de cosas que me siento abrumado. Necesito comunicarme y delegar. Por lo que he identificado a alguien con quien he trabajado por mucho tiempo y que me conoce. Regularmente tengo sesiones de drenado de mi cerebro con ella. A veces usamos un pizarrón. Otras veces escribimos en la ventana de la oficina. No es bello, pero si efectivo. Escribir lo que estamos hablando crea un mapa lineal que podemos seguir. Una vez que logro sacar al exterior las ideas que tengo en mi interior, ella me ayuda a identificar quién de nuestro equipo puedo tomar las cosas en sus manos y llevarlas en alguna dirección. Me ha ayudado a ver que no estoy solo y que tenemos otros recursos que no soy yo para ejecutar tareas".




Link del artículo:

martes, 22 de diciembre de 2015

La pirámide invertida

En el presente artículo: El modelo de la pirámide invertida: los que hacen el trabajo todos los días son los que más saben, publicado en el diario La Nación que nos acercara Alejandra Barzani, se debate sobre la necesidad de escuchar a los trabajadores con el fin de mejorar los procedimientos día a día.

Leemos en el artículo:

"Hay joyas ocultas dentro de las compañías que en muchos casos no llegan a conocerse, admirarse o aprovecharse para que la empresa dé ese salto tan necesario hacia una mejor productividad.

Se trata de las ideas de cada uno de los trabajadores (o colaboradores, como se los suele llamar hoy). Esa persona que hace su trabajo silenciosamente todos los días conoce más que nadie cómo puede mejorarse el proceso, qué tuerca sería mejor de otra forma o qué proveedor se aprovecha de su antigüedad para no entregar en tiempo y forma."

¿Cómo es sería el camino para lograr esa mejora?; este interrogante lo podemos empezar a responder en el siguiente párrafo.

Para llegar a este objetivo pensaron que había que hacer las cosas mejor todos los días. "El individuo realmente es capaz de hacer un poco mejor las cosas todos los días", dijo Lofiego. El avance vertiginoso de la tecnología en casi todos los ámbitos le da la razón. Hasta entonces tenían un grupo de ingenieros analizando la producción, con la filosofía americana de "pocos piensan y muchos hacen". La automotriz se animó al cambio, con la premisa "muchos piensan y muchos hacen". "La persona que trabaja todos los días en un proceso industrial o administrativo es la que mejor sabe cómo mejorarlo."

En la nota se indica la experiencia llevada a cabo en la empresa Fischer, donde a partir de un análisis de sus procesos productivos y la motivación de sus empleados; la alta gerencia empezó con un proceso de cambio de liderazgo, acompañado por un proceso de cambio cultural para que todos los trabajadores acercaran o propusieran mejoras en los procesos de la empresa, esto significó la necesidad de escuchar lo que los trabajadores tuvieran que decir.

El resultado, Fischer Argentina se batió el récord de ideas de toda la corporación: se generaron 600 ideas de mejora a través de 80 empleados y se convirtió en la filial más rentable del grupo.

Hace 20 años me tocó participar en un proceso similar en una empresa autopartista, la empresa, fruto de una Joint Venture entre una empresa americana y brasilera, puso en marcha un programa presentación de Ideas. La meta establecida, que se medía en el tablero de comando del gerente general, era que las ideas presentadas y puestas en funcionamiento debían duplicar la dotación de personal de la empresa en el ejercicio económico.

Recuerdo que cuando el programa fue presentado, muchos de los gerentes estuvimos escépticos de su concreción, y la realidad nos demostró lo contrario, la mayor cantidad de ideas presentadas provenía de los sectores operativos y se consiguieron importantes logros en productividad, se mejoró el ambiente laboral, se pudieron encarar importantes proyectos extra laborales, como facilitar horas de capacitación para que los obreros terminaran su educación primaria o secundaria.

En resumen:  

"Desperdiciar un caudal de ideas que se generan desde la base de la organización es un error que lleva a perder la oportunidad de mejorar los procesos. No se trata de una acción por única vez, sino de una cultura en la que se incentive la mejora todos los días."




Para leer el artículo completo:
El modelo de la pirámide invertida: los que hacen el trabajo todos los días son los que más saben