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lunes, 14 de julio de 2025

Huellas: Las propuestas de las empresas para sumar días de presencialidad - artículo

En este artículo publicado en el diario el Cronista, nos presenta las propuestas que las empresas le ofrecen a los profesionales a la hora de cambiar el “trabajo en casa” o "Home Office". Leemos en el artículo:

Vacaciones extra y salario más alto: las propuestas de las empresas para sumar días de presencialidad

Cada vez más empresas quiere sumar días de presencialidad a su propuesta de trabajo. Sin embargo, frente a la resistencia de los empleados, que se rehúsan a ceder, las compañías tienen que idear estrategias para que volver a la oficina se convierta en algo atractivo. Desde almuerzos gratuitos hasta pagar mayores salarios, las opciones se multiplican.

"Las organizaciones buscan sumar días de trabajo en la oficina para fortalecer su cultura. Pero tienen que ofrecer una propuesta superadora, para que los colaboradores la acepten. En principio, el lugar tiene que ser luminoso y puede contar con algún espacio esparcimiento", explicó Joaquín Lizaso, Managing Director para Argentina de Spencer Stuart.

El consultor agregó que las compañías tienen ofrecer un propósito para la vuelta a la oficina, en la que se perciba que hay un valor para el colaborador. Sin embargo, incluso así las empresas se encuentran con una resistencia muy grande, a tal punto que hubo algunas firmas que tuvieron pérdida de talento por reducir los días de home office.

Hoy las organizaciones están realizando actividades que le den sentido a ir a la oficina. Puede ser el festejo de los cumpleaños de la semana, capacitaciones o un after office para celebrar el cumplimiento de un objetivo, la idea es hacer que el día de presencialidad valga la pena.

Recompensar el "esfuerzo"

"Hay empresas que ya están ofreciendo recompensas para quienes tienen que ir todos los días. Algunas otorgan una semana extra de vacaciones y otras ya ofrecen algún tipo de compensación económica", destacó Alejandro Servide, director de Professional, Digital & Enterprise de Randstad para Argentina y Chile.

Por su parte, Francisco Scaserra, director de Michael Page , agregó que las organizaciones tratan de que la decisión de volver a la oficina no sea unilateral: "Hacerlo de otra manera es arriesgarse a perder empleados y, en ese escenario, el primero en irse es el mejor talento".

De hecho, un estudio realizado por la consultora a principios de año destaca que la flexibilidad es, junto con el salario y los beneficios no remunerativos, un factor innegociable al evaluar una oferta laboral. Tal es así que un 67% de los talentos en Argentina buscaría otro empleo si se les exigiera aumentar la presencialidad en la oficina.

Además, el 42% de los profesionales argentinos cree que son más productivos en su casa. Mientras que en opinión del 46% de los empleadores, trabajar desde casa o en la empresa no modifica en la productividad, para un 33% es mejor en la oficina, para un 15% en casa y un 6% no sabe.

Frente a estos datos, Scaserra indicó que los empleados van a poder empezar a monetizar la presencialidad: "En las búsquedas de trabajo la primera pregunta que se hace es cuál es el formato. Y nos pasa a menudo que si el puesto requiere mayor cantidad de días en la oficina, el salario pretendido es mayor. La empresa que quiera que sus empleados tengan más jornadas presenciales va a tener una nómina más cara".

De grupo a equipo

Para muchas compañías agregar días de presencialidad ayuda a lograr una cohesión en los equipos de trabajo. Pasar de ser un simple grupo para convertirse en equipo es vital para la alta performance, pero es un objetivo difícil de conseguir en esquemas de trabajo remoto.

"El problema es que al sumar días de presencialidad se encuentran con la resistencia de los colaboradores y puede aparecer el mal clima, al menos en el corto plazo. Encontrar la medida justa para que la empresa trabaje en armonía parece ser todavía un desafío para muchos ejecutivos", cerró Federico Carrera, COO y co-founder de High Flow.


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miércoles, 15 de mayo de 2024

Huellas: El trabajo remoto sigue ganando terreno - artículo

Volvemos a reflexionar sobre el teletrabajo o trabajo remoto o home office, con un artículo publicado en el periódico Página 12; leemos en el mismo:

El trabajo remoto sigue ganando terreno

La tercera parte de los trabajadores registrados de la Argentina consideró que el trabajo remoto es algo innegociable, ya que eso permite "un mayor equilibro entre vida laboral y personal". Así lo reveló una encuesta de la consultora Randstad, que reflejó las expectativas, estados de ánimo y comportamiento de los trabajadores en 34 países, incluido la Argentina.

Según el relevamiento, el 35 por ciento de los encuestados aseguró que no aceptaría un trabajo que no le brindara flexibilidad respecto al lugar desde donde trabajar.

Sin embargo, esta expectativa de flexibilidad que tienen los trabajadores comienza a entrar en tensión frente a la búsqueda de las compañías de una mayor presencialidad en sus ámbitos laborales.

Así, al indagar sobre la actitud de los empleadores frente al home office, el 34 por ciento de los argentinos afirmó que en los últimos meses su empleador se volvió más estricto a la hora de garantizar que el personal concurra a las oficinas de manera presencial y el 33 por ciento aseguró que su empleador espera mayor asistencia a la oficina ahora que hace seis meses, de acuerdo con el informe.

En el mismo sentido, el 38 por ciento de los consultados dijo que su empleador no le está ofreciendo suficiente flexibilidad para trabajar desde su casa. El informe de Randstad demostró que la expectativa de flexibilidad es tan firme entre los trabajadores argentinos que el 30 por ciento de los consultados afirmó que consideraría renunciar a su trabajo si su empleador le pidiera pasar más tiempo en la oficina.

Asimismo, la posibilidad de trabajo remoto generó en muchos casos decisiones de cambio de vida que no son compatibles con la vuelta a un esquema laboral basado completamente en la presencialidad: el 24 por ciento de los consultados comentó que se ha mudado, que ha cambiado de provincia, "suponiendo que la libertad ganada durante la pandemia respecto a poder trabajar desde cualquier lugar había llegado para quedarse", resaltó la consultora.

Pero esta expectativa de flexibilidad para el trabajo remoto es aún más marcada a nivel global: en los 34 países donde se realizó el estudio, el 39 por ciento de los trabajadores considera que trabajar desde casa es innegociable, 6 puntos por encima de la Argentina, y el 37 por ciento hizo cambios en su vida suponiendo que de ahora en más podría seguir trabajando de manera remota.

 


 

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miércoles, 27 de mayo de 2020

Huellas: El futuro en las oficinas II


Seguimos explorando el tema del impacto del coronavirus en las oficinas y cómo debería ser el diseño que se debería de tener en cuenta en las nuevas locaciones, en ese caso acercamos otro artículo publicado en el diario La Nación, sobre el posible futuro de las oficinas, a partir de lo que estamos viviendo a nivel mundial:

Leemos en el artículo:

El regreso a la oficina. Cómo será el día después de la cuarentena por el coronavirus

Por Domingo Speranza, CEO de Newmark Knight Frank - Argentina

Sin dudas, el coronavirus Covid19 puso todo patas para arriba en unos pocos días. En horas, los recursos tecnológicos de las empresas nos sorprendieron a todos permitiendo que continuemos trabajando desde nuestras casas. Como el ser humano es sin dudas un animal de costumbre, en pocos días más consideraremos normal y cotidiano el trabajar en la mesa de casa, cocinar y usar plataformas colaborativas virtuales para compartir reuniones, archivos y conversaciones.

Por otra parte, Gobiernos, infectólogos científicos y empresarios en general miran atónitos el crecimiento del contagio sin saber bien los pasos a seguir en una semana, cuanto menos en unos pocos meses. Ahora bien, como profesionales del sector inmobiliario corporativo es parte de nuestra misión pensar en el día después, en el momento en el que podamos -del modo que de a poco encontremos- regresar a nuestras oficinas.

¿Será un regreso "a la normalidad"? Sin dudas que no. Nadie imagina pasar encerrado un mes para luego hacinarse en el tren el primer día de trabajo, o tomar el ascensor colmado, apoyarse en una cafetería y en el área de relax de la oficina como antes. Entonces surgen ciertos interrogantes que no dudo nos obligarán a replantearnos el modo en el que trabajaremos y la estrategia de workplace a implementar.

Ahora la paradoja será reconstruir la economía y poner en marcha a las empresas con menos gente en sus oficinas, pero sin reducir su footprint. La superficie por empleado forzosamente obligará a disponer escritorios, áreas y densidades de otro modo. Al mismo tiempo, la inversión en edificios será importante. Ascensores, recepciones, tecnologías que permitan desde dispositivos móviles acceder a edificios, salas de reuniones, sin necesidad de filas, aglomeraciones y esperas formarán parte de las nuevas demandas. De la misma forma, imaginemos el impacto en aeropuertos -que claramente no están destinados a permanecer cerrados de por vida– centros comerciales, industrias, transporte público, hoteles, bancos y todo activo inmobiliario.

Por eso armemos un pequeño check list o agenda de temas a tener en cuenta para llegar sin sobresaltos al día después:

Mantengamos distancia. Implementar la distancia social, en áreas públicas, pero también en ascensores, halls de acceso y recepciones.

De-densificar las áreas de trabajo. Cómo salir del benching y el hoteling, modalidades que no solo estaban cambiando la densidad y el impacto económico de los costos de ocupación, sino la modalidad de trabajo pasando al modelo colaborativo, donde los puestos no son fijos y sí reducidos y multiusuarios. Cabinas de telefonía, micro salas de reuniones y cafeterías con barras comunes ya no funcionarán como hasta ahora: deberemos, sin dudas, repensarlas.

¿Volveremos a la oficina cerrada o asignada? Claramente no, pero la situación impone reinventar la dinámica del espacio sin asignar. Regresar a la oficina considerando no compartir de cualquier modo escritorios, asignándolos por día con previa desinfección ante un nuevo usuario del espacio, días de trabajo remoto y otros presencial, nueva distribución de espacios donde esto sea posible, serán algunas de las alternativas ante la vuelta a la oficina.

Tecnología como aliada. Sin duda, la tecnología deberá ser la gran aliada de este proceso. Donde su desarrollo y uso masivo no serán más que factores de democratización de acceso al trabajo y colaboración. Pero cuidado con compartir teclados, teléfonos o mouses, que pueden transformarse en gran medida en agentes de contagio al entrar en contacto con ellos si no son higienizados correctamente.

Definir protocolos de limpieza. En todos los ámbitos deberemos ser cada vez más trasparentes con los protocolos para usuarios, visitas, personal interno y externo y cómo actuar ante cada caso. Empoderar y educar será uno de los desafíos previos al regreso. Implementar y controlar, el del día después. Tanto la higiene del área de trabajo, de los objetos personales, la recepción de las visitas y conducta en reuniones como el uso de dispositivos, rutinas de mantenimiento de áreas propias y comunes impactaran no solo en la vida diaria sino en los insumos, tareas y costos de expensas, mantenimiento y prioridades.Cambios y limpieza de filtros, ventilación de espacios, elección de materiales y texturas dentro del espacio de trabajo que faciliten la higiene y el cuidado antibacterial serán los protagonistas de todo nuevo proyecto en el futuro inmediato.

Seamos abiertos a las nuevas formas de trabajo. El distanciamiento social obligatorio nos permitió, aunque de modo coercitivo, implementar el trabajo remoto sin dejar de ser colaborativos y nos desafió a construir y mantener el ADN de cada corporación, pequeña o microempresa. Pensemos entonces de modo abierto que la forma de trabajar de ahora en más no será como lo conocíamos hasta el 20 de marzo pasado. Es más, no quedan dudas de que cambiará. No será mejor ni peor, será la que tengamos. Hagamos entonces que lo sea y volvamos mejores de esta.



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martes, 26 de mayo de 2020

Huellas: El futuro en las oficinas


Seguimos explorando el tema del impacto del teletrabajo o Home Office a partir de la pandemia que estamos viviendo, en este caso, acercamos otro artículo publicado en el diario La Nación, sobre el posible futuro de las oficinas, a partir de lo que estamos viviendo a nivel mundial:

Leemos en el artículo:

Carambolas de una vida en la que las oficinas podrían ya no estar... o ser opcionales


Hubo que ajustar algunas cosas: mandar la torta cuando alguien cumple años o las cervezas para un after office por delivery, pero por fuera de eso la adaptación de Digodat, una empresa argentina de analítica y ciencia de datos, para operar 100% con teletrabajo fluyó sin sobresaltos.

"Somos 50 y la oficina que teníamos nos quedaba chica, faltaban salas de reunión y videollamadas y el comedor estaba explotado -cuenta Alan Daitch, cofundador de la firma-; antes de la pandemia teníamos decidido agregar una segunda sede, con lo cual duplicábamos costos y problemas administrativos. Siempre tuvimos el trabajo remoto optativo pero no hubo problemas en pasarlo a forzoso; la gente trabaja más cómoda y no pierde tiempo en viaje. El diseño posCovid es tener un espacio físico sin puestos fijos, para reuniones de equipo una o dos veces por semana. Ahorramos mucho en costo, tiempo y foco".

Casos como el de Daitch y Digodat se multiplicaron en las últimas semanas. Empresarios que devuelven muebles, o directamente oficinas enteras, o que cancelan arreglos en lugares físicos comprometidos antes del Covid-19. "El día de marzo que me llevé las cosas a mi casa para trabajar ?por dos semanas' pensé: ?Si esto más o menos funciona no volvemos a la oficina nunca más'", comenta una tuitera en el vendaval de notas y análisis que aparecieron este mes vaticinando el fin de la expendedora de agua fresca, de las charlas frente a la máquina de café, o de las credenciales electrónicas para pasar la seguridad de la entrada.

En otras palabras, del fin de la vida corporativa y su catedral icónica: el edificio de oficinas, una institución que ya tiene 200 años y cuyos vericuetos fueron inmortalizados en productos pop como las series Mad Men o The Office, o las tiras cómicas Dilbert o Teodoro y Cía .

Pasaron apenas siete años del escándalo provocado por la entonces CEO de Yahoo, Marissa Mayer, cuando se filtró el mail en donde les prohibía a sus 11.500 empleados trabajar desde sus casas. En contraste, días atrás el CEO de Twitter, Jack Dorsey, tomó la delantera y comunicó a los trabajadores de la red social que, los que quisieran, podrían seguir con la modalidad de tareas virtuales aun después de que ceda la pandemia. Trabajo remoto por siempre jamás.

A la sentencia de muerte le siguió el "no tan rápido": el caso de Digodat pertenece a una porción del 27%-29% (según un análisis de economistas de Cippec) de los trabajadores argentinos cuyas tareas pueden migrar sin mayores problemas a la modalidad remota. Cuando este porcentaje se corrige por la disponibilidad de buena tecnología y de buena conexión en los hogares, la proporción es menor al 20%. Y aun en esta porción hay opiniones divididas: quienes no tienen hijos en edad escolar son más entusiastas con el acta de defunción de la vida corporativa prepandemia.

Toda la familia en call o clases online a la misma hora... Se necesita un ambiente y un dispositivo por persona para que eso pueda realizarse con un nivel de razonabilidad. Hay que pensar en la sostenibilidad de este modelo", expresó días atrás Martín Hazan, experto en comunicación digital. Mientras tanto, se multiplican en los buscadores las consultas por la "fatiga de Zoom" (por distintos motivos de exigencia de atención, estas reuniones cansan mucho más que las presenciales), además de un naufragio del equilibrio vida-trabajo.

Puede que sea exagerado entonces hablar de "la muerte de?", pero sí hay cambios drásticos en el horizonte. "El promedio de estimaciones de las consultoras marca que un 30% de las personas que trabajaban en oficinas no volverá a sus puestos físicos", dice ahora Andrés Hatum. Este número o incluso uno menor implica una reducción empinada de los valores de venta y alquiler de los activos vinculados. "Los precios de las oficinas fueron los que más sufrieron con la crisis de 2001-2002, y ahora pasará lo mismo", sostienen en Reporte Inmobiliario.

Así como hace diez años se puso de moda, entre los estudios de arquitectura, especializarse en proyectos sustentables, ahora muchos se están reconvirtiendo al nicho de refacciones antipandemia. Accenture Argentina recibió la semana pasada instrucciones de su casa matriz que estipulan un ancho mínimo de las escaleras de todos sus edificios, para evitar contagios cuando se reabran. "Creo que hay una buena oportunidad ahí para los espacios de coworking adaptados -dice Hatum- y también estamos viendo un mayor protagonismo de las áreas de recursos humanos, que están liderando este puente entre lo físico y lo virtual en las empresas".

El especialista en trabajo remoto Chris Herd publicó una serie de especulaciones con efectos de "segundo, tercer y cuarto orden", que vendrán si la de 2020 se consolida como "la década del trabajo remoto". Entre ellas, una mayor eficiencia y generación de riqueza por la multiplicación de modalidades "asincrónicas" de trabajo: hasta ahora todo lo que se decide en una empresa está acotado al tercio del día que sus integrantes coinciden en ella. Esta sincronía, sostiene, vuelve más farragoso "que se hagan las cosas" ("get stuff done").

Ya hablando de otras carambolas a infinitas bandas, Herd prevé un renacimiento de los hobbies y la vida comunitaria y barrial, "lo que puede llevar a relaciones más profundas y a combatir la soledad y el aislamiento social". El emprendedor Carlos Miceli coincide en que se viene una ola de start ups que promuevan la interacción local, en contraposición con la tradición de ambiciones globales de este sector.

Herd y otros entendidos ya hablan de un nuevo urbanismo o de ciudades que competirán por atraer a la "aristocracia de la economía del conocimiento", que buscará una mejor calidad de vida y un menor valor del metro cuadrado que el que exigen hoy los grandes centros urbanos. Las claves de esta seducción: buena conexión, buenos colegios y buen entorno natural.

Para Herd, ahora que quedó en evidencia el enorme costo que representan las oficinas, en las fusiones y compras que se vienen por la crisis económica lo primero que se hará es "remotizar" al máximo todo lo que se pueda (ya hay un efecto demostración que indica que se puede mucho más de lo que se pensaba antes).

Según Gastón Remy, exCEO de Dow y de Vista y actualmente uno de los líderes de la iniciativa "Seamos Uno" (350 integrantes que se auto-organizaron en reuniones en zoom, sin verse la cara) la clave de este fenómeno está en las externalidades de red: cuando todos trabajan así (y no queda gente afuera) se produce la magia. Un nodo más agregado a la red implica un aumento más que proporcional en todo el sistema, como ocurre con la mayor parte de los modelos de negocios digitales.
Si es cierto que "las crisis aceleran la historia", esto es algo que sin duda se está viendo hoy en esta avenida temática. El físico ruso Andrei Vazhnov, ahora CTO de una empresa europea grande y con residencia en París, contaba hace tres lunes en una charla en el Instituto Baikal que antes de la pandemia el 5% del talento top global en tecnología ni leía ofertas de trabajo que comprometieran la presencia física en una oficina. "PosCovid, este porcentaje está creciendo al 20% o al 30%", describe Vazhnov.

Si aunque sea una parte de todas estas predicciones se cumplen es probable que en un futuro cercano, cuando veamos The Office o Mad Men, o leamos las tiras de Dilbert o Teodoro, lo hagamos con una mirada parecida a la que tenemos hoy cuando vemos una película de la época victoriana, con sus tradiciones, folclore y coreografías de un pasado remoto.




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jueves, 10 de septiembre de 2015

La oficina del futuro - según Microsoft

Como aporte al artículo publicado, La oficina del futuro -artículo Diario La Nación, Alejandra nos hace un aporte, que pensaba la firma Microsoft sobre el mismo tema (el video tiene una antigüedad de 3 años).



Enlace: video

miércoles, 9 de septiembre de 2015

La oficina del futuro -artículo Diario La Nación


En la clase del lunes surgió un pequeño debate respecto al teletrabajo, que es la posibilidad con la tecnología actual (TIC – Tecnología de Información y Comunicación) de realizar nuestras actividades sin necesidad de pasar por la oficina. 

Según Wikipedia, el teletrabajo presupone la siguiente tríada de elementos:

  • "El teletrabajo se refiere a trabajo que se realiza fuera del lugar normal de trabajo”, lo cual implica que el trabajador no se encuentra físicamente vinculado a su centro de trabajo en la totalidad del tiempo que cumple con sus obligaciones contractuales.
  • "El teletrabajo se refiere al trabajo que implica el uso de las TIC”, la “presencia” del trabajador en el proceso productivo se realiza mediante el uso y soporte de las Tecnologías de la Información.
  • "El teletrabajo refiere a trabajo que se organiza de manera diferente”, este elemento ayuda a diferenciar el teletrabajo de otros sistemas de empleo, aun cuando cumplan con las variables anteriores. Como ha sido referido, existen labores que se realizan fuera de centros de trabajos específicos y con apoyos de las tecnologías de la información; sin embargo, el teletrabajo modifica la organización y los métodos con los que tradicionalmente interactuaba el trabajador en su puesto de trabajo y con la empresa. Tal migración, en términos físicos, no es una sustracción del trabajador de su ambiente laboral para obligarlo a adoptar modelos negocios basados en SOHO (Small Office, Home Office / Pequeña oficina, oficina en casa).

Como en todo tema nuevo, hay que vencer algunos paradigmas para adoptar de pleno estas nuevas modalidades, porque su aplicación ha deparado buenas y malas experiencias. 
Entre los defensores del teletrabajo están los que basan su apoyo a la reducción de costos que se obtiene con la práctica, el enfoque en el desarrollo motivacional de los empleados, quienes contarían con un mejor aprovechamiento de sus tiempos.

Aquellos que se oponen toman como ejemplo el accionar de Marissa Mayer, CEO de Yahoo!, quien al poco tiempo de asumir su cargo emitió un comunicado en febrero de 2013, dando por terminado este tipo de prácticas en la empresa que dirigía, en un plazo aproximado de 3 meses, los motivos fueron expresados en una carta:

“Para ser el mejor lugar de trabajo, la comunicación y la colaboración serán importantes, así que necesitamos trabajar codo con codo. Por eso es crítico que estemos presentes en nuestras oficinas. (…) Velocidad y calidad se sacrifican a menudo cuando trabajamos desde casa. Necesitamos ser un solo Yahoo! y eso empieza estando físicamente juntos.”
El debate recien empieza, y seguramente seguirá por mucho tiempo, en este sentido transcribo a continuación un artículo publicado en el diario La Nación, La oficina del futuro: cómo será trabajar en 2030; el domingo 16 de agosto de este año, a fin de reflexionar sobre cómo se podría desarrollar nuestro día laboral en un futuro cercano.

La oficina del futuro: cómo será trabajar en 2030

La secretaria será una app en el bolsillo cada vez más sofisticada y al alcance de todos y habrá cada vez más conversaciones con objetos
Por Paula Urien  | LA NACION

El futuro es hoy. Cuando se piensa en la manera de trabajar en 2030 todo parece muy novedoso, pero lo más increíble es que la tecnología ya existe.
Durante la mañana del jueves pasado, en las oficinas de Globant en Humberto Primo y Azopardo, quedó claro que la manera de trabajar y de hacer negocios está en vías de un cambio radical. De estas cosas se hablaron en el encuentro "El futuro del trabajo. Un nuevo paradigma en la gestión de talento, una nueva manera de concebir las organizaciones", llevado adelante por la consultora y fundadora de Whalecom Paula Molinari junto a Globant, como anfitriones.
Con la idea de que sean los jóvenes protagonistas de los tiempos que vienen quienes den una idea de lo que se imaginan para el futuro, los "globers" Tomás Tecce, Data Scientist; Thaisa Schiel, Champions People Department y Francisco Márquez, Web UI Developer, se animaron a contar cómo será un día de trabajo en 2030, en primera persona:
  • Me despierto y se proyectan sobre la pared datos que recabaron sensores y generan información diversa: cuánto dormí, datos sobre mi salud. Antes de salir de la cama, la casa ya se puso en funcionamiento, está climatizada y me prepara el desayuno. Me informo y me conecto a las redes sociales.
  • Salgo en mi bici inteligente, que además de mantenerme en forma hace un seguimiento sobre mi actividad física. Mientras, con un simple comando de voz le digo a mi asistente de inteligencia artificial que le mande un documento a mi compañero de trabajo sobre lo que vamos a presentar en una reunión por la tarde.
  • Ya en la empresa (que tiene un lugar para dejar las bicis y vestuarios), el entorno me reconoce. Me dice dónde hay un puesto de trabajo libre cerca de la ventana, que es donde me gusta. Mi escritorio cambia al verde, mi preferido y la silla se adapta a mi cuerpo.
  • Una herramienta de recursos humanos a la que se le cargaron algunas especificaciones arma un equipo de trabajo para el siguiente proyecto. Me pongo a trabajar.
  • Después de almorzar, una rápida carga de batería en alguno de los sillones para siesta que tiene la compañía. Son 15 minutos nada más.
  • Llego a la sala de reuniones. Están demorados. Se reproduce mi canción favorita automáticamente.
  • ·Después de la reunión, aparece en mi dispositivo que tengo un grupo de amigos que se va a reunir cerca de mi casa. Como está lloviendo, decido irme en alguno de los coches inteligentes que tiene la empresa porque llueve. Hago la reserva y ni le digo donde vivo porque ya lo sabe
¿Interactuar con el medio ambiente? Será normal. Habrá entornos que reconozcan a las personas, sus gustos y necesidades. "Lo que nuestra generación encuentra sorprendente, que una computadora reconozca nuestras necesidades y deseos, nuestros hijos lo verán como más natural y ni hablar de nuestros nietos", dijo Mike Jordan, un científico norteamericano, profesor en la Universidad de California y experto en inteligencia artificial, citado por los globers. "Se va a asumir que el entorno predice y se adapta, y con él habrá conversaciones."
Las habilidades requeridas para hoy y para el futuro son sentido común, inteligencia social, pensamiento adaptativo, saber administrar la carga cognitiva, colaboración virtual, mentalidad ágil, entre otras. "Quienes entran al mundo del trabajo son dinámicos, usan las redes sociales, saben de big data (el análisis de grandes volúmenes de información), tienen celular, usan la nube y dinámicas de juego que conectan con la realidad de manera diferente", dijo Guillermo Willo, Chief People Officer de Globant. "Hoy se habla mucho de vivir experiencias amigables, fáciles, dinámicas que generen participación", agregó.
En materia de cambios, Andrés Meta, accionista del Banco Industrial y Emprendendor, BIND, habló específicamente sobre el futuro de los bancos de una manera poco prometedora si es que no se replantean su modelo de negocios. "La velocidad de las compañías financieras es lenta en general." Pasó a nombrar entonces emprendimientos que eliminan la intermediación financiera como LendingClub, el mercado online más grande del mundo que conecta prestatarios e inversores, o Afluenta, que da soluciones a aquellos que solicitan préstamos.
"Los bancos se encierran cada vez más en sí mismos y hablan cada vez menos con los clientes", agregó. Y se viene la contracultura, donde el usuario tiene el poder.