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jueves, 25 de mayo de 2023

CEOs y Gerentes: Hernán Da Cunha de Laboratorios Bagó

Hoy presentamos un reportaje a Hernán Da Cunha, ejecutivo de Laboratorios Bagó, leemos en la Revista Presente, medio especializado en la difusión de acciones de Responsabilidad Social Empresaria:

Hernán Da Cunha, Gerente de Relaciones Institucionales en Laboratorios Bagó: “La actualización tecnológica permanente es clave”

Fiel a su ADN de permanente innovación, Laboratorios Bagó realizó una importante inversión de $1.500 millones para optimizar cada vez más la operación en sus tres plantas. Hernán Da Cunha, Gerente de Relaciones Institucionales de la compañía, dialogó con PRESENTE y detalló las etapas de este proyecto, así como también los objetivos que se buscan respecto al crecimiento de la capacidad de producción de una de las empresas líderes del segmento farmacéutico en Argentina.

¿De qué se trata el proceso de transformación digital que está llevando adelante Bagó dentro del cual se realizó una inversión de $1.500 millones?

Este proceso de transformación digital que viene impulsando la compañía tiene por objetivo la incorporación de tecnología y digitalización industrial para incrementar la producción y competitividad de Laboratorios Bagó, al tiempo que busca aumentar la eficiencia en el uso de los recursos. Esto nos permitirá potenciar la agilidad y la confiabilidad de los procesos industriales, así como profundizar la gestión sustentable que venimos llevando adelante en nuestra operación.

El proceso para el cual fue destinada la inversión incluye 3 etapas. La primera está basada en el fortalecimiento de la infraestructura de las 3 plantas productivas que la compañía tiene en el país (una farmacéutica en la localidad de La Plata y una farmoquímica en City Bell, ambas en la provincia de Buenos Aires, y la planta ubicada en la provincia de La Rioja, también de producción farmacéutica) con actualizaciones y adquisiciones de nuevos equipos de última generación como estuchadoras, blisteras y la compresora de origen alemán que, por ejemplo, ya está produciendo con una velocidad de hasta 7.000 unidades por minuto.

La segunda etapa está enfocada en la digitalización de los datos generados en cada línea productiva, que asegura la trazabilidad de los datos y la calidad de la información. Por último, la tercera etapa de este proceso incluye la incorporación de aplicaciones digitales inteligentes que permitirán completar la integración de la información, hacer más eficiente cada etapa del proceso y permitir la toma de decisiones más asertivas.

¿En qué porcentaje aumentaría la producción con esta inversión?

Esta inversión nos permitirá aumentar en un 40% la capacidad de producción de nuestra planta farmacéutica ubicada en La Plata (Buenos Aires). Y a este aumento de la productividad corresponde también un incremento de la eficiencia en el uso de los recursos que se ponen en juego al momento de elaborar un producto farmacéutico.

Por ejemplo, con la puesta en marcha de la nueva compresora adquirida con esta inversión, se duplica la producción de comprimidos. Es decir que estaremos produciendo el doble de comprimidos en la misma unidad de tiempo que antes de esta incorporación, y esto nos permitirá ser más eficientes en el consumo energético que utilizamos en esta línea, lo que nos generará un ahorro aproximado de energía cercano al 50%, equivalente a 30.000 kw/año.

¿Qué resultados se esperan una vez implementada la nueva tecnología en las 3 plantas de la compañía?

La industria farmacéutica argentina es un sector estratégico de relevancia para el crecimiento y desarrollo del país y, en ese sentido, la actualización tecnológica permanente es clave.

Por ello, concluir la implementación de estas 3 etapas nos permitirá continuar el fortalecimiento de la infraestructura y desarrollo del sector, y seguir impulsando, como empresa argentina líder, la productividad, la seguridad y la calidad de nuestros productos que hoy se exportan a 50 países.

En Bagó nos inspira el propósito de brindar productos de máxima calidad para cuidar la salud y el bienestar de las personas. Esta inversión es una muestra del camino para lograrlo, donde la eficiencia, la competitividad y la sustentabilidad ocupan un lugar central.

 


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jueves, 25 de noviembre de 2021

CEOs y Gerentes: Edgardo Vázquez CEO de Laboratorios Bagó

Presentamos una entrevista realizada a Edgardo Vázquez, CEO de los laboratorios medicinales Bagó, realizado por Jorge Fontevecchia para el diario Perfil

Leemos en la entrevista:

Edgardo Vázquez: "Es lógico que un empresario que corre riesgos pueda comercializar su producto; se trata de empresas, no de fundaciones"

El gerente general de Bagó opinó sobre las complicaciones para entregar vacunas de Hugo Sigman y el laboratorio AstraZeneca.

Bagó tiene un desarrollo junto con el laboratorio de Hugo Sigman. ¿Cómo es la relación societaria? 

—El grupo Bagó tiene larga tradición en salud animal. Teníamos San Jorge Bagó. Identificamos que valía la pena consolidarnos, tal como sucede con los jugadores globales. Nos vinculamos con otro grupo empresarial argentino donde está Sigman. Aunamos esfuerzos y creamos Biogénesis Bagó. Inauguramos la planta para producción de aftosa más grande del mundo en Arabia Saudita. La empresa es reservorio a nivel global de la vacuna antiaftosa. La aftosa era una de las enfermedades que circulaba libremente en la Argentina. Teníamos 50 millones de cabezas de ganado y una necesidad de vacunación anual. Había un mercado muy representativo y dependíamos de empresas globales para abastecernos de la vacuna. Con esfuerzo empresarial argentino más la tecnología, hoy contamos con la posibilidad de la vacuna, más allá de que hoy no hay circulación en el país. Esa tecnología hoy la podemos vender a otros países. Exportar o generar una planta en otro lado con el conocimiento que adquirimos.

—¿Hizo algo mal Sigman con AstraZeneca? 

—Todos los países debemos buscar la soberanía sanitaria. Las vacunas primero se dieron en los países desarrollados a sus propias poblaciones. Cualquier iniciativa de la administración pública para dotar de capacidades de manufactura es loable. Aquí tenemos empresarios argentinos invirtiendo en el país a riesgo. Esta empresa comenzó con la producción de la vacuna antes de contar con la autorización en Europa. Las autoridades europeas podrían haber dicho que no era todo lo eficiente o todo lo segura que debería ser. Si fuera así, toda la producción había que descartarla. Tenemos un empresario que con visión, ciencia y tecnología argentina asumió el riesgo y una empresa global que confió en él y decidió transferirle tecnología para que comience con la producción. 

—¿Por qué no se comprende? 

—La industria farmacéutica no habló mucho hasta la pandemia. La mayoría de la gente no entendía el desarrollo de un producto farmacéutico. La pandemia nos brindó la posibilidad de contar lo bueno que hacemos por la sociedad. Dos terceras partes del crecimiento en la expectativa de vida de la humanidad a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial se deben a la industria farmacéutica a nivel global. Fuimos partícipes en extender sensiblemente la expectativa de vida de la humanidad. En la pandemia tuvimos que salir a contar las cosas que hacíamos. No hubo comprensión de cómo funciona la industria. Hay empresarios dispuestos a invertir, producir, generar capacidades productivas a riesgo, para después comercializarlo. Se trata de empresas, no de fundaciones. Falta explicar lo bien que hace la industria farmacéutica a la salud en general. Es una falencia que tenemos.

—¿Si hubieras debido tomar la decisión y contaras con una vacuna como la de AstraZeneca que aceptaba la transferencia tecnológica y la fabricación en la Argentina, hubieras aceptado?

—Seguramente.

—Brasil, con más de 200 millones de habitantes y la tradición de fabricación de vacunas en el Butantan, ¿quiso fabricar su propia vacuna porque Argentina tenía AstraZeneca?

—Argentina tiene capacidades diferenciales en la producción de productos biológicos, ya sea para el uso humano o para el uso en animales.

—¿Más que Brasil?

—Soy argentino y me siento muy a gusto con las capacidades argentinas.

—¿Cuál sería la singularidad de la capacidad para la fabricación de medicamentos?

—Tenemos una industria fármaco-química. Argentina sigue manteniendo la producción de principios activos en Latinoamérica. Bagó tiene una planta de producción de principios activos que Brasil no tiene tan desarrollados. Existe la capacidad de desarrollar acá la síntesis química de esos productos. En productos biológicos, desarrollamos sin apoyo significativo del Estado nuestra capacidad. Algunas empresas argentinas invirtieron a riesgo, lograron hacer síntesis de esos productos biológicos. Hoy los exportan. Tenemos la capacidad intelectual, desarrollamos un modelo financiero que nos permitió llevar adelante un programa de estudios clínicos para afirmar que un producto biológico es tan bueno como el original. A partir de ahí tenemos la facultad de abastecer el mercado argentino y de exportar. Brasil intentaba desarrollarlo con programas de participación público-privada. Uno de los vectores de desarrollo era la biotecnología. Decidieron invertir miles de millones de dólares para poner a la industria farmacéutica brasileña en un nivel en el que ya está la argentina.

—¿A qué obedece esa característica de la industria argentina que no se desarrolló en otros aspectos?

—Hay factor humano. Hubo empresarios que entendieron el juego. Apostaron fuerte en los últimos veinticinco o treinta años en el cumplimiento del marco regulatorio, en inversiones en manufactura. Comprendieron el futuro de la industria. Nos posicionó como industria diferencial en un país en el que no creció su PBI per cápita en los últimos treinta años.

—Debe haber causas estructurales, también. Somos el país que tiene entre sus premios Nobel a César Milstein o Luis Leloir.

—Está la capacidad intelectual de producir. Es algo que también tienen China e India. 

—Pero ambos tienen más de 1.300 millones de habitantes.

—Y mercados. Argentina lo logró a pesar de una localización geopolítica desfavorable.

—Como dijo el Papa, estamos en el fin del mundo. En el hemisferio sur, cuyo 70% es agua.

—Contribuye tener la educación pública. El 60% de los subsidios para investigación del Conicet están o estuvieron vinculados a biotecnología. Nosotros tenemos capacidad de investigación básica, de ciencia básica. Lo que nos falta es trasladar esa ciencia básica a una industria local. 

—¿Incide la cuestión financiera?

—La cuestión financiera, la escala, la falta de previsibilidad de la Argentina, las dificultades macroeconómicas. Pero hoy el Grupo Bagó tiene presencia en cincuenta países. Exportamos a Europa, como otros grupos que también lo hacen. Exportamos a Vietnam, a Sri Lanka, entre otros.

En este link, la entrevista completa de Jorge Fontevecchia a Edgardo Vázquez.