Mostrando entradas con la etiqueta Bayer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bayer. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de octubre de 2023

CEOs y Gerentes: Mauricio Rodrigues de Bayer

Hoy presentamos a Mauricio Rodrigues, de Bayer, en un reportaje publicado en la Revista Forbes:

Mauricio Rodrigues, de Bayer: "A pesar de la volatilidad, las perspectivas para Argentina son muy optimistas"

El presidente de Bayer Crop Science para Latinoamérica cuenta cuáles son los desafíos de liderar la región y crear una cultura de diversidad e innovación. El potencial de la Argentina más allá de la coyuntura.

Con más de 20 años de experiencia en el mundo de los negocios, Mauricio Rodrigues es hoy el presidente de Bayer Crop Science para Latinoamérica y miembro del Comité Ejecutivo Global de la compañía. Brasileño, es ingeniero civil y tiene además títulos de posgrado de instituciones como Ibmec, Fundación Getúlio Vargas, Wharton School y Washington University. “Soy responsable del negocio agrícola de Bayer en Latinoamérica, todos los países desde México a la Argentina”, explica el ejecutivo a cargo de una región dividida en tres clusters (Norla, Brasil y Cono Sur) con una estructura de unas 7.000 personas. La compañía trabaja en prácticamente todos los países con sus principales negocios: protección de cultivos, semillas y lo digital, que ya está incorporado a ambos negocios. “Mi carrera siempre estuvo enfocada en el área de Finanzas, así que uno de los primeros desafíos de mi posición es tener una mirada más transversal a todas las áreas y traer mi experiencia financiera, pero conectarla con el lado comercial, I+D y las áreas de soporte –cuenta–. El segundo es que uno como líder entienda que no es la voz más importante, sino una voz más, y hay que trabajar como un maestro de algún modo, donde no seas el actor principal, sino un fusionador para que estas áreas brillen. Cómo apoyo para que haya una mejor coordinación y colaboración entre ellas”, añade. Y, en tercer lugar, señala el reto de representar a la región dentro de una estructura de organización global.

- ¿Qué aspectos de la política corporativa impulsan para que la cultura sea diferente y avance en materia de inclusión y de diversidad?

- Al ser una empresa de tecnología, por definición somos una compañía de innovación y creatividad. Es interesante porque, si estuviéramos hablando de esto hace 10 años, posiblemente ese concepto todavía no estaría. La diversidad nos ayuda en términos de innovación y creatividad. Si trabajo en algo que sea solo de reacción inmediata, muy urgente, tener tres o cuatro personas que piensen exactamente como yo es más fácil, pero si necesito algo sostenible, necesito escuchar puntos de vista distintos. Ya tenía esta percepción muy clara trabajando en Finanzas, y cuando tomé esta posición fue aún más interesante porque interactúo con personas por ejemplo del ámbito científico o comercial, y ven el mismo problema y la misma oportunidad sobre ángulos distintos. Esta diversidad de pensamientos es algo que históricamente la empresa siempre valoró. Pero es el primer paso. Hay que valorar la diversidad no solo desde la perspectiva funcional, sino en todo: país de origen, raza, género, orientación sexual... Como empresa de innovación, no tener esto nos dejaría en un lugar muy difícil.

- ¿Cómo lo trabajan en acciones concretas y que se concrete más allá de los valores?

- Es interesante lo de “más allá de los valores”. Soy ingeniero civil y los valores para mí son como la fundación de un edificio, fundamentales, porque uno necesita trabajar y tener muy claros los valores para que no sean temas de discusión. Aparte, necesitás empezar a cambiar el statu quo.

- ¿Cómo? 

- Con educación. Y la educación pasa por diversos entrenamientos de tus sesgos inconscientes. Empezamos a trabajar para que las personas pudieran tener más empatía sobre grupos que muchas veces no representan y que no tienen esta perspectiva si nadie te abre los ojos. Una vez que están los valores, la educación y la comunicación, empezás a formar tus grupos para que puedan interactuar y actuar de forma más efectiva. Por ejemplo, estoy en un grupo que trabaja con el tema del género, enfocado en cómo traer más mujeres, cómo empoderarlas. Creamos grupos que hagan sentido para la especificidad de la región; el tema racial en Brasil es muy importante porque tenemos más de la mitad de la población que es negra, pero aquí en Argentina quizá no.

- ¿Y en tiempos?

- Cualquier cambio fuerte tarda, pero no por eso no vas a tomar medidas para acelerar. Cuando empezás a tomar medidas intencionales, si los valores y la educación no están, sería algo débil, incluso alguien podría pensar: “No, esto es prejuicio al revés”. Una vez que decís que esto es parte de nuestros valores, por esto somos más creativos, cuando llegamos a las intencionalidades se pone más fácil. Otro tema es trabajar más la interseccionalidad: necesito asegurar que este ambiente permita que cualquier persona que venga aquí pueda demostrar su principal valor, no es crear otros sesgos. Si realmente creés y valorás la diversidad, creés y valorás todo. Es muy fácil decir, mucho más difícil hacerlo. 

- Es una combinación de acciones de táctica de corto plazo y una estrategia de largo...

- Exactamente. Somos un recorte de la sociedad. ¿Cómo podemos influenciar en esto? Tomando acciones que van cambiando nuestro ambiente, pero asegurando que no es de un día a otro, que va a tardar un poco, aunque todos los días intentamos acortar ese tiempo. Es importante tener pasos consistentes y suficientemente grandes siempre reconociendo que es a mediano o largo plazo.

- ¿Cómo ves a la región?

- Veo una región con una perspectiva mucho más inclusiva de lo que era hace dos o cinco años. Veo avances significativos. Soy ansioso, así que valoro estos avances, pero cuando miro hacia adelante, todavía tenemos un camino grande, en especial porque no necesariamente en todos los países estamos en el mismo nivel. Una cosa que trabajamos mucho es: si todos no están en el mismo nivel, los que están un poco más avanzados sirven de ejemplo y vamos acelerando, utilizando esos ejemplos internos como benchmark. Un punto importante es asegurar que el ambiente sea lo suficientemente inclusivo porque, si no, las personas se van.

- ¿Cómo impacta esto en los negocios?

- Primero, en términos de nuestra capacidad creativa. El nivel de creatividad es siempre mucho mayor. Cuando uno mira en términos de nuestra capacidad de reinventar la compañía, viene mucho también de esta capacidad de atraer personas que tengan perspectivas tan distintas. Tener esta creatividad y esta diversidad nos trae capacidad de tener personas que tengan perspectivas que vivan mejor con la volatilidad del mundo de hoy.

 

NEGOCIOS REGIONALES

- ¿Cuánto crece Latinoamérica al año?

- Normalmente, cerca de dos dígitos o más. Es uno de los motores de crecimiento global, porque tenemos áreas suficientes, una agricultura muy moderna, avanzada y eficiente en varios aspectos. En países como Argentina, Brasil o México el poder de la agricultura es uno de los más fuertes desde el punto de vista económico, entonces estamos en el negocio que es el top de los países donde operamos. Desde el punto de vista de tamaño, de representatividad y de oportunidad de crecimiento, Latinoamérica es muy importante dentro de Bayer.

- ¿Cuáles son los desafíos del negocio en Latinoamérica? ¿Volatilidad, cambio climático?

- Uno de los principales desafíos y posiblemente una de las principales oportunidades es cómo producir cada vez más con menos. Los temas de sustentabilidad son una oportunidad enorme de traer más tecnología y trabajar de forma más colaborativa. Tuvimos el otro desafío global de reacostumbrarnos a trabajar, en postpandemia, los temas logísticos, los incrementos de costo, la inflación global. Tuvimos que ser más eficientes para absorber parte de estos costos y ser competitivos. En la región, el ambiente macroeconómico es uno de ellos. Cuando hablo con alguien que trabaja en una moneda fuerte es mucho más fácil, nosotros diariamente vivimos con la volatilidad cambiaria; en Argentina sin duda es fuerte, pero vivimos situaciones difíciles a lo largo de los últimos años en México o Brasil. Siempre el escenario de volatilidad aquí es mucho más fuerte y el escenario político y regulatorio no sé si es peor o mejor, pero es una discusión importante de poder contar con el apoyo para traer cada vez más tecnología para enfrentar muchos de estos desafíos.

- ¿Cómo ves el negocio de Argentina hoy?

- A pesar de todas las dificultades macro, la agricultura sigue siendo un motor de crecimiento. Hemos tenido un desarrollo significativo en los últimos dos o tres años y este año estamos bien. Nuestro negocio está bien estructurado y, a pesar de las dificultades climáticas, tenemos un nivel de entrega muy positivo, con perspectivas muy optimistas para Argentina, que dependen de poder seguir trayendo nuestra tecnología. Vivimos con dificultades macro, pero las perspectivas son muy optimistas. Tengo mucha expectativa en la capacidad y creatividad que veo en el país. Nuestro negocio es cada vez más de venta de soluciones integrales, entonces traer el componente digital para acá es muy importante. Argentina es un país con una productividad muy fuerte, es uno de los principales países de agricultura global, y mientras tengamos el soporte para traer las tecnologías y poder demostrar este valor, va a ser positivo. La dificultad es cómo manejar tasas de interés muy altas, volatilidad cambiaria muy alta. Necesitamos un buen manejo de la parte financiera, siempre va a ser un punto de expectativa que en algún momento disminuya este nivel de volatilidad que no es sostenible en los niveles que tenemos.

- Ocupa tiempo en la agenda...

- Seguramente invertimos más tiempo en estos temas en Argentina de lo que invertimos en cualquier otro lugar del mundo. Y esta es la dificultad, porque tenemos un gran potencial, una gran oportunidad.

- ¿Cómo está evolucionando el negocio de la organización?

- Primero está el tema de las soluciones integrales. ¿Cuáles son los temas que podemos agregar a nuestra plataforma de negocio hoy dentro del concepto de agricultura regenerativa que nos pueda ampliar el alcance de dónde jugamos? Nuestro objetivo es cómo participamos de la mayor parte de ese ambiente más ampliado de oportunidades. La sustentabilidad es parte de nuestros tres pilares estratégicos, junto con la innovación y la digitalización. Toda nuestra plataforma de negocios está enfocada en esto y es una oportunidad de creación de más valor. Tenemos una oportunidad significativa.

 


Páginas consultadas:
 
Entradas relacionadas:

 

jueves, 14 de abril de 2022

CEOs y Gerentes: Juan Farinati de Bayer Cono Sur

Presentamos un reportaje publicado en la Revista Forbes, leemos en el artículo: 

Juan Farinati, CEO de Bayer Cono Sur: "El Agro está cada vez más atravesado por la digitalización"

El número uno de Bayer para el Cono Sur, cuenta los planes de la compañía para 2022. El avance de la sustentabilidad y por qué es clave tomar riesgos en el mundo de los negocios.

Desde noviembre del año pasado, Bayer tiene por primera vez un CEO argentino en el país: se trata de Juan Farinati, presidente & CEO Cono Sur, quien se venía desempeñando como COO para la División Agro de la compañía alemana. El ejecutivo, que trabajó en Monsanto, la estadounidense que Bayer adquirió en 2016, desempeñó roles como el de líder regional Asia Pacífico y director de Marketing de Sudamérica División Semillas Vegetales. Como CEO, representa tres divisiones relevantes para la región Cono Sur: Pharma, Consumo y Agro. 

“El año pasado empezamos a volver, lentamente, con un esquema de vuelta con propósito”, dice a Forbes desde sus oficinas en Zona Norte donde, a tono con la época, tienen planteado un esquema de open office y sin lugares fijos. De hecho, explica el ejecutivo, “asumiendo que no exista la pandemia, habrá 40 escritorios cada 100 empleados, o sea que, en promedio, los empleados van a venir dos días por semana”. La vuelta con propósito, admite, requiere “mucho empoderamiento de la organización y acuerdos consistentes entre los equipos para definir la manera de trabajo”.

¿Qué medidas tomaron para lograr la mayor eficacia posible en la virtualidad?

 Empezamos a establecer ciertos códigos de funcionamiento interno de cómo llevar adelante una reunión virtual para que sea efectiva, tener objetivos claros. Algo que funcionó bárbaro fue, por ejemplo, bloquearle a toda la organización el horario de almuerzo para las reuniones.

¿Y las reglas para ser eficaces en las reuniones variaron?

La puntualidad aumentó radicalmente. La tecnología ayudó muchísimo a la no interrupción. Hay un montón de herramientas que ayudaron a ordenar las reuniones. Tenemos coaches internos que tienen herramientas específicas para coordinar una reunión y hacer brainstorming. Por ejemplo, si somos 20 en una sesión y estamos haciendo brainstorming, después automáticamente el sistema te muestra todas las ideas, las junta con las que hacen sentido y se vota entre todos.

Asumiste hace 5 meses. ¿Cómo es el proceso entre que te enterás de tu nueva responsabilidad y se concreta? 

Esta vez fue cuando más tiempo tuve. Soy bastante organizado, entonces puse mucho foco en el reordenamiento de los equipos. Me apoyé mucho en Cristophe (N.d.R.: Dumont, su antecesor). Yo venía con un expertise muy grande en Crop Science, entonces decidí asegurarme de armar el equipo que tengo que armar para que gestione el negocio. Sigo a cargo del negocio de Crop, de hecho.

¿Cuál fue el mayor aprendizaje de todo el proceso de integración? 

Manejar la ansiedad de la organización; que entiendan que es un viaje, que hay ciertas cosas que tienen que llevar un proceso madurativo lógico. Y en ese sentido me parece importante ir teniendo los “quick wins” en ese proceso de integración, que impactan a la gente. Una integración es un proceso de cinco años. Además, tenemos que seguir atendiendo a nuestros clientes, y tenemos que atenderlos mejor. Llevar adelante el proceso de integración y en conjunto hacer el delivery del negocio y llevarles valor a los clientes es siempre un desafío importante. 

En términos de cultura, ¿cómo se integraron los valores?

 Las dos culturas se complementaron muchísimo. Bayer tenía la innovación muy internalizada, y Monsanto tenía inclusión y diversidad muy internalizadas. Las dos empresas tenían mucho foco en sustentabilidad. En innovación, tenemos una red interna de innovation coaches, personas entrenadas en metodologías ágiles. En el caso de inclusión y diversidad, tenemos tres redes internas: género, LGBT+ y personas con discapacidad. Esas redes son esponsoreadas por algún director con un equipo específico multifuncional, un presupuesto asignado, y llevan adelante acciones.

¿Por ejemplo? 

Tenemos políticas y programas para sumar, por ejemplo, proveedores inclusivos. Y hay políticas para la contratación LGBT y de personas con discapacidad en plantas. Lo que intentamos es que haya oportunidades y que las personas vean en Bayer la oportunidad de desarrollarse como profesionales. A nivel directorio, somos cuatro hombres y tres mujeres. En Cono Sur somos una organización con 40% de mujeres como un todo.

Focos en la sustentabilidad

¿Cuál es el mayor desafío del negocio en términos del impacto de la macro de acá a los próximos dos años? 

Bayer está desde hace más de 100 años en la Argentina, que es un país muy relevante a nivel mundial: somos el país número siete –según cómo se priorizan los mercados por el tamaño del negocio–. En nuestros dos negocios, agro y salud, estamos pudiendo abastecer a los clientes, tanto a los pacientes como a los productores agropecuarios. En salud estamos lanzando productos y tenemos buenas noticias tanto en la línea de pharma como OTC (over the counter). Hemos podido importar y abastecer nuestros productos. La planta que tenemos en Pilar, que produce analgésicos (como el Actrón) y suplementos vitamínicos, está a máxima capacidad.

¿El destino es para consumo local o exportación?

Alrededor del 60% es para exportación. 

¿Cómo fue el resultado de los últimos años?

En salud hubo una ralentización inicial cuando arrancó la pandemia, y después cuando más o menos empezaron los tratamientos empezó a avanzar. Nosotros en pharma tenemos toda la parte de oncología, oftalmología, diagnóstico por imágenes. Diría que 2020 fue un año bien y 2021 fue un año bien contra 2020 y 2019. En OTC, los suplementos vitamínicos y los analgésicos son los productos más importantes, con marcas como Redoxón, Supradyn y Actrón. Los suplementos vitamínicos tuvieron un pico en 2020 y 2021. La expectativa es seguir avanzando en ese camino. En OTC lanzamos Actrón en gel y el Redoxón triple acción.

¿Y en agro?

Tenemos un escenario de commodities positivo, un productor agropecuario que siempre invierte y siembra alta tecnología. Es un sector muy atravesado por la digitalización. Hay mucha demanda de producto y de servicio. El mercado agrícola también está muy enfocado en la sustentabilidad. Por ejemplo, tenemos un programa por el cual el productor mide cómo va secuestrando carbono del suelo y en función de eso tiene beneficios. Es de largo plazo, pero lo lanzamos y superamos en un 30% la cantidad de productores inscriptos.

¿Cuál es el mayor impacto positivo que le dio Bayer al productor agropecuario en el último tiempo? 

La digitalización. El productor agropecuario históricamente es un empresario muy de adoptar tecnología de producto muy rápido, y ahora está viajando a una tecnología de servicio y datos.

Es un cambio cultural, también… 

Sí, y no tiene techo el poder que tiene el utilizar datos a la hora de tomar decisiones. La combinación entre todo, datos, la tecnología de producto en herbicidas, tecnología y semillas, y la capacidad de combinarlo para hacer algo efectivo en el campo no tiene límite. Eso impacta en cómo le ofrecemos servicios al productor, cómo llevamos adelante nuestros procesos internos. Por ejemplo, hoy en manufactura de semillas tenemos monitoreada la producción de toda la Argentina desde nuestra planta de Rojas. Vemos todos los campos.

¿Cuál creés que es la mayor preocupación del productor agropecuario en este contexto?

La sustentabilidad es una preocupación, la visión no solamente de qué produzco, sino de cómo produzco.

¿Y en relación con la macro?

 Todas las campañas tienen su particularidad. Hoy tenés una campaña desde el punto de vista de las commodities con precios muy positivos, un desafío climático en alguna zona particular, costos de insumos que han ido aumentando por situaciones de fletes internacionales. Más allá de las decisiones coyunturales, veo a un productor mucho más consciente de la sustentabilidad, de la diversificación de cultivos, más ávido por utilizar tecnología de punta. 

¿Debería preocupar el anuncio de China de que va a autoabastecer soja de acá? 

Me da la sensación de que existe un crecimiento en la necesidad de soja, maíz y un montón de cultivos que han ido creciendo. Tal vez eso puede generar algún cambio en la matriz de cultivos. Lentamente se está yendo a un equilibrio de cultivos en Argentina y eso está muy de la mano de la tecnología. 

¿Sos más audaz como empresario o como CEO? 

Soy audaz en las dos cosas. Soy de tomar riesgos.

¿Qué margen hay para la audacia en una compañía multinacional como Bayer?

Estamos avanzando mucho en la cultura del error como oportunidad de aprendizaje más que como error. Si nos equivocamos poco, estamos innovando poco. Me preocuparía si me equivocara consistentemente en lo mismo, pero si no me equivoco es porque estamos siendo demasiado conservadores. Como compañía, como parte de la innovación está el error, el aprender, el construir sobre lo que vas aprendiendo.

¿Cuál es tu error favorito en términos de enseñanzas?

Subestimar la complejidad de lo que estoy encarando. No soy una persona de esperar tener el 100% de las respuestas para encarar algo, voy con el 70% o el 50%. Eso me pasa tanto en lo personal como en lo profesional. El mayor regalo profesional que tuve en mi carrera fue irme a vivir a Asia.

¿Cuánto tiempo estuviste en Singapur? 

Un poco más de dos años. Fui con esta lógica del 50% o 60% de los datos, el restante 40% todo a descubrir. En algunos casos, probar y errar es toda una experiencia. Uno de los errores que cometo muchas veces es esto de fluir un poco e ir aprendiendo en el camino, que es algo bueno y malo.

¿Qué dólar pusieron en el budget para 2022?

No tenemos una decisión local, sino que se establece a nivel global. Lo que estamos viendo para 2022 es un escenario donde tanto en Pharma Consumer como en Crop Science el negocio avanza. Es un contexto global con desafíos de logística, de abastecimiento. Pero en términos generales somos optimistas. Bayer es una compañía hiperresponsable desde el punto de vista de cómo gestionar esta situación de tipos de cambios, costos, inflación. Estamos en una economía completamente globalizada, donde tenemos activos que vienen del exterior, entonces hay un montón de temas que están conectados. Hay desafíos de disponibilidad de producto por la matriz internacional de producción de materias primas. Tenemos en Rojas la planta de semillas más grande del mundo, y en Salta tenemos tres plantas para producción de protección de cultivos.

¿Cómo acompañó la inflación a los precios? ¿Qué contemplan para el 2022?

 En salud está el tema de costos, tipo de cambio, la capacidad de abastecer. Estuvimos acompañando y trabajando en conjunto con las asociaciones que nos representan y con el Gobierno para asegurar que tenemos disponibilidad y podemos dar acceso a los pacientes a lo que necesitan. Fuimos responsables y consistentes. Desde el punto de vista de Crop, es un escenario completamente diferente, porque en general la matemática que hace el productor es la de pagar con el grano, entonces tratamos de atarlo a esa variable.

¿Hay algún riesgo vinculado a la hiperinflación de acá a dos años?

En este momento no estamos viendo ese escenario. Tratamos de ir monitoreando la situación y acompañar en lo que nos toca como Bayer, tomar las decisiones adecuadas para la compañía y para nuestros clientes, entendiendo que Bayer está acá desde hace más de 100 años y lo va a seguir estando.

¿Qué libro estás leyendo? 

Justo estoy leyendo un libro sobre la digitalización en el agro, cómo el espacio del agro está empezando a cambiar no solamente la oferta de valor sino el espacio competitivo donde nos movemos. Se llama La revolución digital del agro. 

¿Qué hábito sumaste en los últimos cinco años que no tenías? 

Hacer tanto deporte. Empecé andando en bicicleta, tenía unos amigos que hacían triatlón y empecé a entrenar y engancharme. 

¿Qué compra de menos de US$ 100 dólares hiciste en el último tiempo que más impacto tuvo en tu cotidianidad? 

El reloj para hacer deporte. Lo uso todos los días, es clave.

 


 

 

Páginas consultadas: