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jueves, 30 de julio de 2026

CEOs y Gerentes: Pablo Sibilla de Renault Argentina

Hoy presentamos un artículo de la Revista Forbes:

Pablo Sibilla, de Renault: “Hoy el 12% del valor de un auto que se exporta son impuestos; hay que nivelar la cancha”

Ante la llegada de nuevos competidores de origen asiático, el presidente y director general de Renault Argentina, detalla el impacto de la carga tributaria local y la estrategia de la marca para consolidar al país como un hub regional de vehículos utilitarios.

La industria en los últimos dos años tuvo mucho movimiento. ¿Qué potencial están viendo?

Hubo un gran cambio de mindset en los últimos dos años. Hace tiempo atrás nuestras prioridades eran otras; había que gestionar el día a día de la operación con un montón de factores que complicaban mucho lo que era la gestión de las importaciones, no solamente de autos, sino también de piezas, las formas de pagar. Había muchos temas que te sacaban del centro de lo que es el negocio, que es ver cómo gestionar la competitividad y seguir trayendo inversiones. Nosotros, a pesar de todo eso, hicimos una apuesta muy grande. El año pasado anunciamos una inversión de 350 millones de euros para lanzar un nuevo vehículo en el último trimestre de este año. Efectivamente lo que cambió en el juego es que ahora tenemos que recentrarnos en volver a trabajar en algo que hacía tiempo que no trabajábamos de forma tan detallada, que es la optimización de los procesos y la competitividad

¿Qué variables miran para decidir inversiones? 

Renault tiene casi 70 años en Argentina, o sea que hemos pasado por todos los tipos de gobiernos y situaciones económicas. Argentina es un pilar dentro del Grupo Renault desde hace muchísimos años, así que nuestras decisiones de inversión no pasan por la coyuntura. Para nosotros lo importante es la claridad de las reglas de juego, la estabilidad y la previsibilidad, que es la variable principal para cualquier gran compañía que invierte en un mundo cada vez más volátil y complejo geopolíticamente. 

Llevan décadas compitiendo. Ahora se les agregan marcas y modelos de otros países asiáticos. ¿Cómo lo enfrentan?

La competencia es siempre buena. Nos lleva a optimizar al máximo nuestras organizaciones y da un montón de opciones a los clientes. El desafío de todas las marcas históricas occidentales es que tenemos estructuras tributarias que penalizan más a los que fabrican que a los que importan. Hay muchos productos chinos que están ingresando que son buenos y de buena calidad, pero vienen con una carga tributaria de origen mucho más baja que la que hay en Argentina. Ese es el desafío que venimos trabajando con el Gobierno para que, a medida que las posibilidades de mantener el superávit fiscal lo permitan, se vaya reduciendo esa carga para nivelar la cancha y competir de igual a igual. 


 

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jueves, 23 de julio de 2026

CEOs y Gerentes :Gonzalo Romero de Air Europa

Hoy presentamos un artículo de la Revista Forbes:

Gonzalo Romero, de Air Europa: “Se necesitan líderes que humanicen”

EL Country Manager de Air Europa para Argentina y Brasil define las claves del liderazgo hacia 2030: la humanización, la empatía y la capacidad de abrir espacios de discusión con los equipos desplazan a los viejos modelos corporativos.

¿Cuáles son las principales características que debe tener un líder mirando hacia adelante? 

La humanización. La tecnología y la IA llegaron para ayudarnos, son herramientas que usamos día a día, pero es fundamental abrir espacios de discusión: no solamente entender qué necesitan nuestros clientes y pasajeros, sino abrir el espacio con nuestros equipos para discernir, discutir y tirar ideas en la mesa. El líder del futuro debe tener la habilidad de comunicar y lograr que sus equipos puedan trabajar, hablar y aportar. La tecnología nos ayudó muchísimo a perfeccionar procedimientos, ahorrar costos y mejorar la experiencia del pasajero. Pero lo que estamos viendo a futuro es que la humanización va a ser muy fuerte. Las habilidades del líder actual y de 2030 van a ser poder equilibrar ese gran desarrollo que nos da la tecnología para entender cómo usarla.

¿Qué estrategias aplican para sumar la tecnología? 

Desarrollamos y utilizamos la IA para un montón de iniciativas, ya sea para eficiencia operacional o de costos, o para mejorar experiencias de nuestros clientes y pasajeros. Pero al mismo tiempo vemos la otra parte: nuestros equipos necesitan y piden más comunicación, y nuestros pasajeros hoy, a pesar de la digitalización, buscan también tener contacto directo con alguien de la compañía. En el pasado hablábamos de que las oficinas de ventas de atención al público iban a quedar obsoletas, y hoy estamos viendo que la oficina de venta está funcionando muy bien y es un punto de contacto con el pasajero. Los jóvenes están buscando relacionarse, mantener su humanización, no mirar el teléfono. La gente va a buscar puntos de conexión y lugares para reunirse. Eso, acompañado por la digitalización, la eficiencia y procesos en los que la IA nos ayuda un montón, va a ser clave para el futuro.

De los últimos años, ¿qué aprendizajes te quedaron?

La adaptabilidad es fundamental. Muchas industrias pasamos por un proceso de transformación gigantesco de modernización y eficiencias. Como líderes debemos saber adaptarnos, entender qué buscan nuestros clientes y pasajeros. La tecnología en nuestra industria es primordial, desde crear un proceso para que el avión vuele más rápido o gaste menos combustible hasta crear eficiencia en el transporte de cargas, o darle herramientas al pasajero para un check-in y para una validación de documento digital más rápida y ágil. Eso también conlleva no solo entender qué quieren nuestros clientes, sino lograr que nuestros equipos acompañen ese cambio. El tema cultural dentro de la empresa es fundamental. No es solo el líder quien debe tener adaptación al cambio permanente. 


 

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jueves, 16 de julio de 2026

CEOs y Gerentes: Demian Pintos de Philip Morris Intenacional

Hoy presentamos un artículo de la Revista Forbes:

Demian Pintos, de Philip Morris International: “El líder va a necesitar tener la capacidad de transformarse constantemente”

El Director General de Philip Morris International para el Cluster Sur, reflexiona sobre el cambio de mentalidad corporativa, dejando atrás la pura supervivencia financiera en Argentina para pasar a una visión estratégica de largo plazo.

¿Cuáles son las características que debe tener un líder?

Venimos de un período en el que la resiliencia era clave y, si hablamos del contexto de Argentina, diría esa capacidad de creatividad financiera, pensando mucho en cómo sobrevivir versus dónde voy a estar en 10, 8 o 5 años. Ahí es donde viene el gran cambio. Primero vamos a tener que comenzar a ver mucho más hacia adelante. La resiliencia va a seguir estando, pero mucho más ligada a una transformación continua. Ese líder va a necesitar tener la capacidad de transformarse constantemente. Venimos trabajando en una transformación muy profunda en los últimos 10 años y vemos los resultados no solo a nivel interno, con el crecimiento de nuestro revenue muy ligado a los productos libres de humo, sino también en el crecimiento del valor de la compañía.

¿Cómo están trabajando con la tecnología? 

La IA es un superpoder que cada uno de los empleados de la compañía puede adquirir. Para seguir usándolo no solo en la parte profesional, sino también en la personal, porque para adoptar realmente una tecnología la tenés que adoptar en tu vida personal y profesional, y ahí es donde realmente maximizás todo. Lo vemos como un superpoder, y a partir de ahí hay dos valores muy importantes. La empatía, pero con un poco de tensión, porque va a ser lo que genere esa capacidad de moverse rápido, ir a probar la tecnología, y trabajar en equipo para cambiar procesos. Y una visión muy clara sobre cuál es el rol de esa tecnología en tu empresa.

¿Qué competencias tuvieron que desarrollar y qué hábitos tuvieron que dejar atrás para entrar a esta nueva era de la compañía?

Las meta-skills que tuvieron todos los líderes en procesos grandes de transformación son muy parecidas y se reúnen en tres grandes espacios. Primero, la capacidad de pensar, pero no solo en profundidad, sino también la capacidad de conectar contextos, visionar hacia dónde va el futuro y construir una estrategia muy clara de hacia dónde querés llevar a la compañía. Segundo, la parte humana, en la cual la empatía juega un rol muy importante: esa capacidad de tu presencia, de comunicar, impactar audiencias y dar confianza va a ser clave. Tercero, algo que en Argentina es parte natural del ADN de cualquier persona: la resiliencia. Seguir iterando, preguntar el porqué y la curiosidad son claves. 

 


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jueves, 2 de julio de 2026

Telxínoe: Leticia Fenoglio de Franuí

Hoy presentamos un artículo publicado en el diario La Nación:

Llegan a 60 países y van por 190; planean una cuarta planta y sumar frutillas a las frambuesas

El snack argentino creado por la familia Fenoglio nació en Bariloche y ya se vende en los mercados más disímiles; Leticia lidera la estrategia internacional que incluye la ambición de una fábrica en EE.UU

Lo que comenzó como una idea en un campo de frambuesas y una fábrica de Bariloche se convirtió en uno de los fenómenos de consumo más exitosos que surgió en la Argentina en los últimos años. La historia se remonta a un secreto de familia que surgió en un momento eureka en el que la combinación de frambuesas y chocolate dio origen al Franuí. Un producto que hoy se vende en más de 60 países y que aspira a llegar a 190.

Detrás de esa expansión global está Leticia Fenoglio, tercera generación de una familia que lleva más de siete décadas vinculada al chocolate. Nieta de inmigrantes italianos que encontraron en Bariloche una oportunidad para empezar de nuevo, hija de Diego Fenoglio, creador de Rapanui y del propio Franuí, y responsable de liderar la globalización de la compañía, su historia combina tradición familiar, innovación permanente y una obsesión casi artesanal por construir marcas con identidad.

Desde Valencia, donde levantaron una fábrica para abastecer Europa, hasta mercados tan diversos como Rumania, Israel, Marruecos, Singapur o Suiza, Leticia Fenoglio derribó prejuicios y transformó un producto desconocido en una marca global. Lo hizo en medio de una pandemia, contra rechazos iniciales de compradores que no entendían qué era exactamente Franuí y con la firme apuesta por una estrategia que combina intuición, análisis y una fuerte cultura emprendedora.

Pero detrás de los números también hay una historia familiar. La de una empresa que pasó de generación en generación sin perder el espíritu fundador. La de una hija que creció reconociendo la llegada de su padre por el olor a chocolate que inundaba la casa. Y la de una ejecutiva que hoy pasa buena parte de su vida arriba de un avión mientras intenta equilibrar la expansión global con el tiempo que le dedica a su familia.

En esta nueva edición de Hacedores que inspiran, de LA NACION + EY, la estrategia, el camino y el futuro de una de las marcas favoritas de los argentinos. Una marca que por primera vez le será “infiel” a la frambuesa con la llegada del primer Franuí que tendrá a las frutillas como protagonistas.

-Llevar un apellido que es marca, ¿qué te genera?

-Bien. La verdad que es una responsabilidad. Son mis abuelos, la nonna y el nonno. A mi abuelo no llegué a conocerlo, falleció cuando mi padre tenía 19 años. Pero a la nona Inés sí. La conocí mucho. Era una persona muy metida en la cocina, esquiadora de las primeras de San Carlos de Bariloche. Siempre estuvo muy cerca de nosotros, de los nietos. Nos preguntaba qué nos pasaba, cómo nos sentíamos.

También estuvo muy cerca de la empresa. Siempre le decía a mi padre: “Me parece que esta receta la podés mejorar”, “a esto le podés poner más oporto”. Era una mujer que sufrió mucho durante su vida. Vivió la Segunda Guerra Mundial, pasó hambre y, aun así, pudo sobrepasar todas esas penas y construir la familia que hoy somos.

-Esa primera generación crea el chocolate en rama.

-Sí. Mi abuelo creó el chocolate en rama. Somos una casa de creadores. Estamos constantemente creando. Tenemos un lema que dice: “Innovar es nuestra más rica tradición”. Y me encanta porque están “innovación” y “tradición” en la misma oración.

Mi abuelo creó el chocolate en rama limpiando una mesada. Pasó la espátula para retirar el chocolate que había quedado y vio cómo se formaban esas capas tan características. No es lo mismo comerte una tableta que un chocolate en rama. Es el mismo chocolate, pero en el paladar es diferente.

-Segunda generación: tu padre.

-Mi padre, que crea Franuí. Aunque en ese momento no lo veíamos como Franuí y Rapanui. Cuando se creó, incluso esperamos para sacarlo al mercado porque no queríamos ponerle un nombre propio. Queríamos que marcara al producto. Hasta que salió Franuí: “Fra” de frambuesa y “nui” de Rapanui.

En ese momento Franuí pertenecía a la gama de productos de Rapanui. Mi padre es una persona sumamente creativa y estuvo muchos años buscando un producto como Franuí. Siempre que nos traía un producto nuevo decía: “Este es el producto. Fueron muchos. Y un día vino con Franuí. Bueno, lo había conseguido.

-¿Y cómo surge esa idea de mezclar la frambuesa con el chocolate y que además sea congelada?

-Un verano. Fue un febrero manejando desde el trabajo a su casa. Empezó a pensar qué podía hacer con las frambuesas y el chocolate. La frambuesa es una fruta típica de la Patagonia y ese año había habido muchísima cantidad de frambuesas.

Como buen chocolatero que es, empezó a pensar qué podía hacer. Al día siguiente llegó a la empresa y me dijo: “Tengo el producto”. Estuvo cinco días haciendo pruebas hasta que subió a la oficina con las manos detrás de la espalda. Me hizo cerrar los ojos y abrir la boca. Fue la primera vez que probé un Franuí.

-¿Y te diste cuenta en ese momento de que se estaba abriendo un mundo de oportunidades?

-No. Nos dimos cuenta de que el producto era una bomba y que iba a ser buenísimo. Pero en ese momento no pensamos que nos iba a llevar a más de 60 países. Pensá que teníamos una chocolatería en Bariloche. Lo que sí pensamos fue: “Este producto es excelente”. Por eso esperamos, buscamos el nombre y trabajamos el lanzamiento. No estuvo enseguida a la venta. Pero no sabíamos que nos iba a llevar a donde estamos hoy.

-Vos y el chocolate tienen una historia de toda la vida.

-Sí, desde que era muy chiquita. Había probado helado por primera vez porque me había dado mi padre. Y a raíz de eso tengo unas anécdotas muy lindas con él. Todas las Navidades íbamos a Puerto Madryn, a la familia de mi madre, y él me llevaba escondidas del resto. Venía y me decía: “Leti, vamos a comer helado”. Y yo me sentía lo más. Íbamos él y yo solos, compartíamos un momento y nos pedíamos helado de sambayón.

-¿Y tienen una relación muy buena? Porque cuando uno trabaja con un padre por ahí se mezclan los mundos.

-Nosotros dos creo que somos muy parecidos. Compartimos la pasión, la energía y somos bien tanos de sangre. Así que, obviamente, cuando diferimos somos muy apasionados. Pero siempre compartimos el mismo norte. Tenemos muchas decisiones que tomamos en conjunto y solemos opinar parecido. Y en las que no estamos tan de acuerdo, las dialogamos a lo italiano. Después salen buenas conclusiones.

-La tercera generación, que es la que liderás vos con tus dos hermanos. Vos principalmente tenés a cargo la internacionalización de la empresa. Hablabas de más de 60 países. ¿Cómo se elige cada mercado?

-Lo primero que hicimos para poder dar ese salto fue poner una segunda fábrica de Franuí en Valencia. Después hicimos muchos estudios de mercado para definir a qué países ir primero. Pero la realidad es que no seguimos exactamente todo lo que esos estudios indicaban. Hubo mucho instinto, mucho estómago.

Para nosotros fue muy complejo. Habíamos hecho todos esos estudios, pero pasó la pandemia. En octubre de 2020 mi padre me llama y me dice: “Encargate de vender estos 180 pallets”. Y en ese momento pensé que iba a ser fácil. Porque hasta ahí habíamos vendido Franuí en nuestros propios locales de Rapanui, ofreciéndolos nosotros mismos a los clientes, haciéndolos degustar en la temperatura justa. Todo había sido bastante orgánico, casi perfecto.

De repente, en octubre, empecé a contactar buyers de diferentes retailers y países. Y ahí caí en la cuenta de que esto iba a ser mucho más difícil de lo que creía. Empecé a explicar qué era Franuí y me di cuenta de que, si no lo probás, no lo entendés. Fue entonces cuando comprendimos que habíamos creado una categoría nueva de producto.

Yo lo explicaba y me decían: “¿Es un helado?”. No, no es un helado. “¿Es un chocolate?”. No del todo, porque tiene fruta. “¿Y cómo que lo tengo que esperar?”. Y así me cerraron muchas puertas al principio.

-Ustedes lo definen como un snack.

-Sí, como un snack. Es un snack dulce que podés comer en cualquier momento del día. Lo podés comer con la mano, no necesitás una cuchara como el helado.

Y lo que fue realmente difícil fue darles de probar a estos buyers que estaban en sus casas. La mayoría me atendía y yo veía correr a los nenes por atrás en ese contexto de pandemia.

-¿Cómo hiciste?

-Los primeros años fueron difíciles El 2020 y el 2021 fueron más difíciles. Recién en 2022 empezaron las ferias, pudimos ir a presentar el producto y darlo a degustar. Ahí fue cuando se abrieron las puertas de los diferentes mercados.

-Ahora, hablando de ese nuevo mundo que se empieza a expandir y abrir. Por ejemplo, el caso de Starbucks. Les tocás la puerta y les decís: “Mirá, tengo esto para presentarte”. Ustedes eran chiquititos. ¿Qué les dijeron?

-No. Hay que insistir. Hoy es totalmente diferente. Hoy todo el mundo conoce lo que es Franuí, o la mayoría del mundo. Entonces es distinto cuando uno golpea una puerta. En aquel entonces tenías que golpear siete veces para que te escucharan y te dieran una oportunidad.

-¿Y después te vinieron a buscar ellos?

-Cada año se hace un poco más fácil entrar a los diferentes mercados.

-Hablando del futuro y de esta idea de un producto argentino que conquista el mundo, también tenés que crecer en producción.

-Totalmente. Siempre intentamos crecer antes de la demanda. No siempre lo conseguimos, pero es mejor poder visualizar el futuro y tener la producción que vas a necesitar. ¿Cómo lo hicimos? Creciendo en capacidad productiva, capacidad tecnológica y sin parar de innovar.

-¿Hoy cuántas plantas tienen?

-Hoy producimos Franuí en tres plantas: una en Fátima, acá en Buenos Aires; una en Bariloche; y una en Valencia, en Alcácer.

-¿Y en qué momento notaste que se volvían virales? Porque una de las claves de la expansión fue el boca a boca de esta época, que son las redes sociales.

-La primera viralización fue en Rumania. El primer país en el que realmente fue un boom para Franuí fue Rumania. Israel también. Ellos tienen un viaje a la Patagonia después de la milicia y, cuando llegó Franuí a Israel, la misma semana teníamos reels y TikToks diciendo: “Por fin llegaron”. La gente los estaba esperando. Esto fue en 2023. Después fue Francia, después Alemania, Países Bajos e Italia.

-Y a nivel de innovación también está la historia de Pink, que tiene tu nombre y apellido. ¿Cómo surge?

-La idea de hacer un producto rosa se me ocurrió cuando fui a ver un recital con mi hijo. Veía a mi hijo y a todos los demás chicos vestidos de rosa.

-La “Messimanía”...

-Sí, pero eso vino después. Lo que veía era que el artista había pedido a sus seguidores que fueran vestidos con algo rosa.

-¿Te acordás qué artista era?

-Sí, Tini. Todos de rosa. Y yo estaba en el recital mirando eso y pensé: “Tenemos que hacer un producto para este target”, porque además es el target de Franuí.

Me volví a Bariloche pensando qué podíamos hacer y así surge Franuí Pink, que es como la versión de chocolate blanco, pero con un sabor a frambuesa mucho más intenso. Lo que hacemos es refinar polvo de frambuesa para que no se sienta en el paladar y creamos este producto tan coquette.

-¿Cómo cambia el consumidor? Porque tenés el más amargo, el de chocolate con leche, el Pink con chocolate blanco y también un packaging para veganos.

-Sí, tenemos el packaging para veganos y para alérgicos también. No tiene gluten, no tiene leche y no tiene azúcar.

-¿Ese se los pedía por redes sociales?

-Todo el tiempo. Lo pedían todo el tiempo.

-¿Y a partir de ahí lo investigaron?

-Sí. Mi hermano estuvo haciendo muchas pruebas y le pusimos leche de castañas de cajú, que le da un toque especial en sabor. Es más un nicho, pero era un nicho al que no llegábamos.

-Y ahora nos vamos a tirar literalmente a la pileta. ¿En qué momento de tu carrera sentís que te tiraste a la pileta?

-Yo creo que fueron dos veces. La primera, cuando le dije a mi viejo que me incorporaba a la empresa. Y la segunda, cuando me llamó desde Madrid y me dijo: “¿Te hacés cargo de Valencia?”.

-¿En qué contexto?

-Ya teníamos la fábrica. En 2008 empezamos a soñar con hacer de Franuí un producto global. Como Franuí es una creación de mi padre, él nos dijo a sus hijos: “De la internacionalización me voy a encargar yo. Ustedes no se metan”. Así que nosotros nos mantuvimos al margen.

Él tenía pasaje para viajar a Valencia el 20 de marzo de 2020. Pero cerraron todos los aeropuertos por la pandemia y no pudo viajar hasta agosto.

Valencia, a diferencia de Bariloche, en agosto tiene calor, humedad. La puesta en marcha de la fábrica no fue tan simple como él creía porque no estaba acostumbrado a esas temperaturas. Además, poner en marcha una fábrica como la nuestra es complejo. Fueron tres o cuatro meses de muchísimo trabajo y muchos problemas por resolver.

Cuando ya se estaba volviendo a la Argentina me llama desde Madrid y me dice: “Me vuelvo. Te hacés cargo”.

Se produjeron 180 pallets de Franuí. No sabía a quién vendérselos. No había mandado ninguna muestra..

-Hay algo en la historia de ustedes, tanto en Rapanui como en Franuí, que parece repetirse: en los momentos de adversidad aparecen las oportunidades.

-Sí, lo tomamos así. En mi caso, cada vez que encuentro un desafío o un obstáculo pienso: bueno, a ver cómo lo vamos a encarar, qué opciones tenemos. A mí me gustan los desafíos.

-¿Y en qué momento sentís que el agua te tapa?

-Te diría que a diario. Todo el tiempo.

-¿Más en lo laboral o en lo personal?

-Más en lo laboral. Aunque últimamente, con tantos viajes, también me pasa en lo personal. Tengo que equilibrar la vida familiar. Todo el mundo me dice: “Qué bueno que viajás”. Y sí, pero tiene un costo. Tiene un costo alto con mi hijo y con mi familia. A veces siento que me sacan doble tarjeta amarilla y digo: bueno, ahora hay que bajar un poco.

-Mito o realidad: ¿después de la frambuesa viene la frutilla?

-Es realidad. Estoy muy contenta y muy orgullosa. Estamos a nada de lanzar Franuí Gold, un producto creado íntegramente en nuestra planta de Valencia. Eso nos demuestra que la planta ya está madura, que ya crea, que ya tiene la tecnología necesaria para innovar.

Lo lanzamos en Italia, que para mí es muy importante porque es la tierra de donde vinieron mis abuelos. Es un producto con frutilla, chocolate blanco y chocolate caramel.

-¿Caramel? Que además es una tendencia de consumo muy fuerte. ¿Va a llegar a la Argentina?

-Sí, por supuesto. Lo vamos a producir en la planta de Fátima. Va a ser un producto con la misma marca: Franuí Gold. En lugar de Pink, es Gold. Frutillas en lugar de frambuesas.

-¿Y vos creés que va a tener aceptación? ¿A quién apunta?

-Para mí va a ser un complemento. Hay mucha gente que ama la frutilla y este chocolate, que tiene la leche caramelizada, tiene un sabor parecido al dulce de leche. A nosotros, los argentinos, que nos gusta tanto, creo que nos va a encantar.

-¿Para cuándo lo estás viendo?

-Para fin de año.

-¿Fin de año ya en el país?

-Sí.

-¿Y qué los llevó a tomar esa decisión? ¿Por qué frutillas?

-Porque vamos a seguir innovando. Nosotros ya tenemos diseñada toda una gama de productos que iremos lanzando a medida que podamos producirlos.

Franuí va a crecer en cantidad de productos como ya lo está haciendo. Hoy en Argentina hay cuatro variedades, va a venir una quinta, después una sexta y hasta aproximadamente doce productos no vamos a parar.

-Empresa argentina, empresa familiar, tercera generación. Muchas veces les deben haber tocado la puerta para comprar la compañía. ¿Por qué deciden seguir pasando de generación en generación?

-No se me ocurriría jamás. Hoy también pienso que mi hijo va a terminar involucrado.

-¿Creés que esa generación también va a tener su refundación?

-Sí, yo creo que sí. Es parte de nuestro ADN. Creo que somos muy buenos transmitiendo la pasión, no solo a nuestros equipos sino también dentro de la familia.

Mi abuelo era un apasionado del chocolate. Mi padre también. Y nosotros ahora estamos transmitiendo a nuestros hijos ese mismo amor por lo que hacemos.

-¿Por qué creés que hay tan pocas mujeres líderes?

-Creo que son menos, pero también creo que cada vez somos más. A veces las mujeres no nos animamos o nos cuesta más exponernos a determinadas situaciones.

Pero soy optimista. Cada vez somos más. Muchas mujeres me escriben y me agradecen. Todo lo que comparto en LinkedIn busca justamente animarlas a dar ese paso. Las cosas se hacen paso a paso. Muchas veces el miedo o las inseguridades no te dejan avanzar.

Por eso creo que cuando alguien comparte esos miedos, que a mí también me pasan, genera algo positivo. Mostrarte vulnerable, seas hombre o mujer, ayuda a otros. No creo que la vulnerabilidad tenga que ver con ser hombre o mujer. Creo que las mujeres nos animamos menos, pero vulnerables somos todos.

-Vamos al mapa. ¿Cuál fue el país más difícil para ingresar?

-Hoy el país que nos está costando un poco más de lo esperado es España.

-¿Y eso que tienen base ahí?

-Claro. Además producimos en España. Pero el español tiene hábitos de consumo muy particulares: come mucho jamón, tapea mucho. Cuesta más. En cambio, otros países me sorprendieron muchísimo. Por ejemplo, Suiza. Cuando empezamos a vender en en 2023 yo no apostaba por ese mercado. Es un país pequeño, con poca población y lleno de marcas históricas de chocolate. Pensé que íbamos a ser un producto más. Pero la aceptación fue increíble. Me tomé un avión y me fui a Suiza porque necesitaba entender qué estaba pasando.

-¿Y qué descubriste?

-Que el suizo adora el chocolate. Recorrí supermercados y me impresionó la cantidad de góndolas dedicadas al chocolate. Además, les encanta probar cosas nuevas.

-¿Y África?

-Estamos en Marruecos y recientemente entramos en Egipto y Etiopía.

-¿Por qué esos mercados?

-Porque nuestro objetivo es llegar a los 190 países del mundo.

-¿Y Asia?

-Recientemente empezamos a trabajar con Singapur.

-¿Y qué pasa con gigantes como India o China?

-Todavía no. Son mercados enormes y, si el producto funciona, hay que poder abastecerlos. Por eso también pensamos mucho en la capacidad productiva antes de entrar.

-¿Hay un plan de expansión de fábricas?

-Sí, por supuesto. Estamos pensando en Estados Unidos.

-¿Hoy ya están allí?

-Tenemos presencia en algunos puntos de venta, pero todavía no ingresamos como me gustaría. La idea es hacerlo de la forma más competitiva posible, con una fábrica.

-¿Cuál es el sueño más grande?

-Llegar a los 190 países del mundo, manteniendo la empresa familiar. La próxima generación también tendrá un gran desafío. Pero el sueño es crecer como empresa familiar, sosteniendo la calidad, la autenticidad de la marca y llegando a cada país del mundo. Llevando nuestros orígenes, pero adaptándonos a cada mercado como una marca local.

-¿Tenés nostalgia del pasado?

-No. Yo miro para adelante.

-¿Cuál es el techo de Franuí?

-No hay techo para Franuí. Es una marca cuyo ADN es innovar. No vamos a parar de innovar, de lanzar productos nuevos y de sorprender. El techo podría ser llegar a los 190 países del mundo. Pero incluso después de eso, vamos a seguir creando.

-Estamos en pleno Mundial. ¿Qué sentís cuando juega Argentina?

-Me estremezco como todos los argentinos. Veo los partidos nerviosa, me pongo la camiseta, grito todo.

-¿Y qué significa que tu empresa sea argentina?

-Para mí es una enorme responsabilidad. Cada pote de Franuí dice Patagonia. Y es un orgullo llevar eso hoy a más de 60 países del mundo.

 


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jueves, 25 de junio de 2026

CEOs y Gerentes: Eduardo Costantini de Consultatio

 Hoy presentamos un artículo de la Revista Forbes:

Costantini reactiva en Catalinas su ambicioso proyecto de oficinas de US$ 400 millones

Lo anunció en 2019 como uno de los mayores desarrollos corporativos de la Ciudad, pero la pandemia frenó su ejecución. Tras analizar una reconversión residencial, Consultatio vuelve a poner el foco 100% en oficinas ante la recuperación de la demanda por espacios premium.

Consultatio reactiva uno de sus proyectos más ambiciosos. Eduardo Costantini, fundador y CEO de la desarrolladora, anunció que vuelve a poner el foco en el mercado de oficinas en Catalinas ante la llegada de empresas internacionales y una renovada demanda por espacios corporativos premium.

La recuperación del mercado corporativo volvió a poner en agenda uno de los proyectos inmobiliarios más ambiciosos de la Ciudad de Buenos Aires. Siete años después de presentar una inversión de US$ 400 millones para desarrollar un complejo de oficinas en Catalinas y cuatro años después de haber decidido reconvertirlo hacia un esquema residencial por el impacto de la pandemia, Consultatio trabaja para reactivar la iniciativa con foco nuevamente en espacios corporativos.

Fue el propio Eduardo Costantini quien adelantó los planes, entrevistado por Mali Vazquez, directora ejecutiva de CEDU+AEV, en el Coloquio de Acceso a la Vivienda organizado por la cámara en BATEV. "Vemos que en la zona de Catalinas, en edificios de buena calidad, no hay prácticamente nada. Vemos una oportunidad", afirmó el empresario.

El desarrollo se levantará sobre los terrenos que la compañía adquirió al Estado nacional entre 2017 y 2018, ubicados sobre la avenida Madero, entre el boulevard Cecilia Grierson y la calle San Martín. En total, Consultatio posee allí 92.000 metros cuadrados propios para desarrollar.

Según explicó Costantini, la empresa evalúa avanzar con una primera torre de aproximadamente 30.000 m2 destinada a oficinas. "Haríamos un edificio de 30.000 metros cuadrados. Y depende de cómo venga la demanda haríamos una segunda torre. Estamos evaluando lanzarlo en los próximos meses", señaló el empresario.

La decisión implica un nuevo cambio de rumbo para un proyecto que se convirtió en un reflejo de las transformaciones que atravesó el mercado inmobiliario corporativo en los últimos años.

De oficinas a viviendas 

El proyecto fue presentado originalmente en junio de 2019, cuando Consultatio anunció una inversión de US$ 400 millones para desarrollar más de 150.000 m2 en el Paseo del Bajo. Con el nombre Catalinas Río, la iniciativa contemplaba dos grandes torres de oficinas conectadas entre sí, junto con espacios comerciales, culturales y recreativos.

La apuesta se apoyaba en los terrenos que la desarrolladora había adquirido en las subastas impulsadas por la Agencia de Administración de Bienes del Estado. En ese proceso, Consultatio se quedó con las parcelas 5, 6 y 7 por más de US$ 140 millones.

Sin embargo, pocos meses después llegó la pandemia y con ella una transformación profunda en la forma de trabajar. La expansión del home office, los esquemas híbridos y el aumento de la vacancia en los edificios corporativos obligaron a revisar numerosos proyectos.

En 2022, la compañía decidió volver a foja cero y replantear completamente el emprendimiento. La idea original de construir uno de los complejos de oficinas más grandes del país fue reemplazada por una propuesta residencial, en línea con las nuevas tendencias que comenzaban a ganar espacio en el mercado.

El mercado de oficinas

Cuatro años después, el escenario volvió a cambiar. Según el último informe de CBRE, el mercado de oficinas comenzó 2026 con signos claros de recuperación. Durante el primer trimestre, la vacancia descendió a 14,9%, perforando el umbral del 15% y consolidando una tendencia de mejora sostenida respecto de los años posteriores a la pandemia.

Al mismo tiempo, la absorción neta alcanzó los 19.405 metros cuadrados, mientras que la incorporación de nueva oferta fue limitada: apenas ingresaron 3.850 m2 al mercado durante el período. Esta combinación permitió seguir reduciendo la superficie disponible.

La demanda, además, se concentra cada vez más en edificios de alta calidad y ubicaciones consolidadas. Puerto Madero registra una vacancia de apenas 8,2%, mientras que el corredor Libertador GBA se ubica en 9,8%. En contraste, Microcentro todavía muestra niveles cercanos al 25%, reflejando la creciente segmentación del mercado.

Es precisamente en ese segmento premium donde Costantini identifica una oportunidad. La escasez de espacios corporativos de calidad en Catalinas, sumada a la baja incorporación de nueva oferta durante los últimos años, aparece como uno de los principales motores detrás de la reactivación del proyecto.

La apuesta tampoco resulta novedosa para el empresario. A través de Consultatio, Costantini desarrolló algunos de los edificios corporativos más emblemáticos de la Ciudad, entre ellos Catalinas Plaza, Alem Plaza y la Torre BBVA, inaugurada en 2017.

Ahora, con un mercado que comienza a dejar atrás los temores que instaló la pandemia sobre el futuro de las oficinas, el empresario vuelve a poner el foco en un segmento que parecía haber quedado en pausa. Y lo hace retomando uno de los proyectos más ambiciosos de su historia, allí donde hace apenas cuatro años había decidido cambiar completamente de rumbo. 


 

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jueves, 18 de junio de 2026

CEOs y Gerentes: Enzo Francescoli de River Plate

Hoy presentamos un artículo de la Revista Forbes a Enzo Francescoli, Director Deportivo del Club Atlético River Plate, leemos en el mismo:

Francescoli y su regla de oro como "CEO" deportivo: "Hay que separar la pasión de la gestión"

El director deportivo de River Plate desglosó en el Forbes CEO Summit las claves para trasladar la lógica del trabajo en equipo al plano institucional, la moderación del ego y el desafío de tomar decisiones ejecutivas en escenarios de extrema presión. Un rol en el cual el partido más difícil es conciliar la pasión con la gestión.

El traslado de los esquemas del juego asociativo de un deporte altamente pasional como el fútbol al plano de la conducción institucional representa uno de los movimientos más complejos dentro de las organizaciones modernas. Cuando la toma de decisiones críticas se ejecuta en escenarios de alta exposición y bajo variables de extrema presión, la capacidad para delimitar responsabilidades y estructurar el liderazgo se convierte en un verdadero factor de diferenciación.

El cierre de la edición del Forbes CEO Summit 2026 convocó a dos de los principales responsables de la conducción estratégica de una de las instituciones más significativas del ámbito social y deportivo continental. En este marco, Enzo Francescoli, director deportivo del Club Atlético River Plate e Ignacio Villarroel, vicepresidente segundo de la institución, desglosaron los desafíos de administrar estructuras millonarias en contextos de alta volatilidad.

Ambos, en un ameno diálogo con Alex Milberg, director de Forbes Argentina, coincidieron en la importancia de diseñar un ecosistema corporativo donde la delimitación de roles y la profesionalización de las líneas de mando deportivo funcionen como un blindaje institucional frente a los impulsos de la coyuntura del resultado en la cancha.

El primer gran desafío analizado en el panel radicó en cómo amalgamar la pasión inherente a una organización de masas con la rigurosidad de una estructura corporativa. La clave del éxito estuvo en un cambio de paradigma profundo, donde la delimitación de funciones opera como el eje de la eficiencia operativa. Francescoli ponderó la relevancia de asimilar la lógica del trabajo colectivo para aplicarla de manera directa en las responsabilidades organizacionales de la dirección: "Cuando venís de un juego de equipo y lo entendés como tal, lo trasladás más fácil a este rol".

Bajo este análisis, Francescoli profundizó en el mayor desafío de su rol tras doce años de gestión, haciendo foco en la autogestión del ego y en la necesidad de no invadir áreas ajenas: "Lo que más me costó con el tiempo fue mantenerme en mi lugar. Habiendo sido jugador, estando en un club como River donde conozco mucho el día a día, lo difícil es ubicarme siempre como el responsable de la dirección deportiva y entender que esto se consensua, no es que tomo la decisión solo”.

“Mantenerse en el lugar significa contenerse cuando dan ganas de llamar al técnico o a los jugadores ante una situación. Hay una parte en la cual puedo dar una explicación, pero ya no tomo la decisión final porque hay un presidente o un técnico. Se respetan los lugares de forma rajatabla: el vestuario es decisión del entrenador", agregó el idolatrado 10 de River y de la selección de Uruguay.

Francescoli contrastó su etapa de deportista de élite con su presente ejecutivo, marcando una lección de management aprendida sobre la toma de decisiones: "A diferencia de cuando jugaba, donde tomás decisiones en el momento y la pelota queda ahí de forma rápida, en la gestión debí adaptarme a tomarme mis tiempos. La clave es pensar las decisiones, charlarlas con mi equipo y no reaccionar en caliente”.

En ese dialéctica entre el ídolo de ayer y el dirigente de hoy de una institución de renombre mundial, Francescoli señaló que la idea desde su llegada a la nueva etapa fue “generar una secretaría deportiva que funcione más allá de los nombres”. Y en ese sentido, entendió que “históricamente, el fútbol se manejó equivocadamente creyendo que solo los nombres propios cambian las cosas, y no es así", al manifestar una maduración corporativa que se puso a prueba en la rotación de los directores técnicos, un área crítica para la estabilidad de la organización.

"El proceso de contratar es más fácil porque está el escudo de River detrás. Las transiciones de Marcelo Gallardo fueron decisiones propias de él. Lo de Martín Demichelis fue lo más doloroso, porque considero que no estaba haciendo las cosas tan mal, pero el contexto en el club ya no era el ideal para él e iba a terminar mal si no acompañaban los resultados de inmediato. Se buscó lo mejor para que pudiera mantener las puertas abiertas en el futuro y poder volver", detalló el director deportivo sobre los dos últimos procesos deportivos del club.

De similar manera, Villarroel coincidió en que los resultados tangibles en infraestructura y finanzas son la consecuencia directa de esta nueva mentalidad compartida. "Uno ve el estadio más grande de Latinoamérica y en pocos años el más grande del mundo, un club que no para de crecer con un presupuesto de US$ 240 millones, con planteles siempre competitivos, pero la clave fue la gran transformación cultural".

Involucrado en la ingeniería institucional, Villarroel enfatizó que la base del sostenimiento y el crecimiento en la Argentina radicó en implementar una visión disruptiva de respeto hacia las áreas técnicas y los liderazgos ejecutivos: "Es una transformación de entender que, aun respetando el fútbol, siendo todos futbolistas, hinchas y fanáticos de River, existió un montón de medidas y visiones disruptivas para lo que es el mundo del fútbol que hacen que el club hoy sea lo que es".

Frente a los imponderables de la economía y los vaivenes del mercado, la mesa de cierre del Summit coincidió en que las instituciones no pueden depender de individualidades. La creación de capas gerenciales idóneas permite que las decisiones estratégicas se sustenten en metodologías medibles. Y en ese aspecto, Villarroel remarcó el valor estratégico de estructurar corporativamente la entidad mediante la selección de cuadros técnicos para las áreas operativas fundamentales.

"River implementó desde hace doce años una estructura con un gerente general, un gerente de finanzas, de comunicación, de prensa, de legales, de ventas, de recursos humanos y un gerente deportivo. Esto, que parece una novedad con reportes y líneas de mando bien marcadas, no solo se sostiene, sino que los cargos son ocupados por personas idóneas y líneas formadas específicamente en eso", detalló el directivo.

Esta sólida arquitectura organizativa busca dotar de previsibilidad a los procesos internos, permitiendo que las áreas de capital humano operen con criterios profesionales idénticos a los de cualquier corporación multinacional. El cierre del debate abordó la complejidad de incorporar talento en un mercado globalizado y competitivo, y si bien la tecnología y las métricas aportan claridad, el factor humano conserva una imprevisibilidad que exige líderes capaces de gestionar la adaptación y el entorno del personal.

Francescoli advirtió sobre los componentes imponderables y las variables que intervienen en la contratación de recursos, desmitificando la infalibilidad de la lógica futbolera. "Está la maldita palabra 'compra', porque en definitiva se trata de un ser humano. Si comprás un auto y todo funcionó bien, sabés que va a andar perfectamente. Acá, aunque todo funcione, la elección sea buena, el club esté bien y el jugador se sienta en el mejor lugar, intervienen factores como la adaptación familiar y un montón de variables que cambian las cosas". 


 

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