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lunes, 16 de marzo de 2026

Huellas: Guerra en Oriente Medio: los centros de datos en la línea de fuego - artículo

Presento un artículo de Alfredo Moreno, respecto de los ataques que se llevaron a cabo sobre los centros de datos de grandes empresas, publicado en el portal Esfera Comunicacional, nos permite pensar y reflexionar sobre las implicancias de una guerra tecnológica global que ha escalado a lugar solo pensados en novelas de ciencia ficción que nos aventuraban un mundo distópico, al cual pareciera que nos encaminamos indefectiblemente. Leemos en al artículo:

Guerra en Oriente Medio: los centros de datos en la línea de fuego

Los ataques de Irán con drones contra centros de datos de Amazon Web Services en Oriente Medio introducen una dimensión inédita en los conflictos contemporáneos: la infraestructura digital global como objetivo militar. Lo ocurrido a comienzos de marzo pone en cuestión la supuesta invulnerabilidad de la nube y abre interrogantes sobre la relación entre plataformas tecnológicas, inteligencia militar y disputas geopolíticas.

El domingo primero de marzo millones de personas en Dubái y Abu Dabi se despertaron con una sorpresa inesperada: no podían pagar un taxi, pedir comida a domicilio ni consultar el saldo de sus cuentas desde sus aplicaciones móviles. Durante algunas horas, la vida digital que sostiene gran parte de la actividad cotidiana en estas ciudades simplemente dejó de funcionar.

La causa no era una falla técnica ordinaria. En la madrugada de ese mismo día se habían producido tres ataques contra dos instalaciones en los Emiratos Árabes Unidos y una en Baréin. La televisión estatal iraní informó que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán había lanzado la operación «para identificar el papel de estos centros en el apoyo a las actividades militares y de inteligencia del enemigo».

El episodio marca un antecedente inquietante: el primer ataque militar conocido contra la infraestructura de un proveedor estadounidense de computación en la nube —un hiperescalador— y un hecho que pone en cuestión las ambiciones regionales de construir gigantescas instalaciones digitales como parte del nuevo mapa tecnológico global.

Los daños provocados por drones contra tres instalaciones de Amazon Web Services en Medio Oriente expusieron, además, la vulnerabilidad de los centros de datos que constituyen la base material del procesamiento algorítmico utilizado por los servicios militares de Estados Unidos e Israel.

Según la versión difundida por medios iraníes, el complejo ubicado en Baréin habría funcionado como «plataforma de inteligencia y espionaje» del Pentágono contra la nación persa. De acuerdo con esa narrativa, desde esas infraestructuras se habría brindado apoyo logístico y tecnológico a operaciones estadounidenses en el entorno del Golfo.

La división de computación en la nube de la compañía —propiedad de Jeff Bezos— informó el lunes 2 de marzo que dos centros de datos en los Emiratos Árabes Unidos fueron «atacados directamente» y que otra instalación en Baréin también resultó dañada luego de que un dron impactara en el área donde se encuentran los complejos que sostienen gran parte de las transacciones digitales de la región.

«El ataque supuso un duro golpe para la infraestructura tecnológica y de información del enemigo», señalaba un mensaje difundido a través de Telegram, uno de los pocos canales de comunicación que mantiene el país con el exterior en el actual contexto de tensiones.

Desde Amazon confirmaron que los impactos produjeron daños estructurales e interrupciones eléctricas. «Estos impactos han causado daños estructurales, interrumpido el suministro de energía a nuestra infraestructura y, en algunos casos, requirieron actividades de extinción de incendios que resultaron en daños adicionales por agua», informó la empresa en una actualización publicada en su sitio web.

Hacia el martes por la noche se indicó que los sistemas de respaldo estaban siendo reubicados en otros centros de datos, aunque el proceso implicó casi cinco días de interrupciones para numerosos servicios locales.

Una arquitectura pensada para resistir

La red global construida por Amazon está diseñada precisamente para tolerar fallas parciales. Puede absorber la destrucción de un centro regional y continuar operando. Pero no necesariamente soportar la pérdida simultánea de varios nodos estratégicos. El ataque coordinado tuvo consecuencias inmediatas. Millones de personas en Dubái y Abu Dabi no tenían servicio de internet.

Uno de los puntos críticos fue el sistema de almacenamiento S3, el servicio de objetos en la nube de AWS que permite guardar y recuperar enormes volúmenes de información por medio de internet. Su arquitectura puede gestionar la caída de una zona dentro de una región geográfica determinada, pero enfrenta limitaciones cuando varios nodos se ven afectados al mismo tiempo.

Amazon Web Services aloja gran parte de los servicios en línea más utilizados del mundo y proporciona, detrás de escena, infraestructura de computación para organismos gubernamentales, universidades y grandes empresas. La compañía dispone además de redes propias de fibra óptica que interconectan sus centros de datos y permiten trasladar cargas de procesamiento de un nodo a otro con gran rapidez.

Actualmente Amazon opera centros de datos en 39 regiones geográficas, tres de ellas en Oriente Medio: Emiratos Árabes Unidos, Baréin e Israel. Cada región se divide en varias «zonas de disponibilidad», conjuntos de centros de datos físicamente separados —a distancias que pueden superar los cien kilómetros— pero conectados por redes de latencia ultrabaja que minimizan el tiempo de transmisión de datos.

La arquitectura está diseñada para que el fallo de una instalación no afecte al conjunto. Sin embargo, la pérdida simultánea de varias infraestructuras dentro de una misma zona puede generar cuellos de botella severos: simplemente puede no existir capacidad suficiente para absorber toda la carga de procesamiento y almacenamiento. Incluso en la era de la nube, la computación sigue enfrentando límites físicos.

El nuevo frente de la geopolítica digital

Tras este golpe a infraestructuras que constituyen materia prima para el análisis de inteligencia y operaciones militares de Israel y Estados Unidos, varias empresas del sector podrían enfrentarse a un problema que trasciende a AWS.

Durante la última década, Medio Oriente se convirtió en un polo creciente de inversiones en centros de datos. Países como Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos impulsaron estos proyectos como parte de estrategias destinadas a diversificar sus economías y reducir la dependencia del petróleo.

Según la base de datos global de DataCenterMap, actualmente existen alrededor de 326 centros de datos en la región, con la mayor concentración en Israel, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. Gran parte de estas instalaciones son operadas por gigantes tecnológicos estadounidenses como Google, Microsoft, Amazon y Oracle, que prestan servicios tanto a empresas privadas como a organismos gubernamentales y estructuras militares.

La propia Guardia Revolucionaria iraní reivindicó el ataque a través de medios estatales como la agencia Fars News. Según esa versión, las instalaciones en Baréin alojaban cargas de trabajo vinculadas a operaciones militares estadounidenses, incluyendo sistemas de inteligencia basados en modelos de inteligencia artificial desarrollados por la empresa IA Claude de Anthropic.

Ecos políticos más lejanos

Para la Argentina, la situación adquiere una dimensión particular. El presidente Javier Milei declaró recientemente: «Soy el presidente más sionista del mundo», durante una conferencia en la Universidad Yeshiva, reafirmando su alineamiento con Estados Unidos e Israel y calificando a Irán como enemigo.

En el mismo contexto, el mandatario mencionó a la provincia de Chubut como un posible destino para inversiones vinculadas a grandes centros de datos.

El episodio ocurrido en Medio Oriente introduce así una advertencia adicional: estas infraestructuras, concebidas como motores del desarrollo digital, también pueden convertirse en objetivos estratégicos dentro de conflictos internacionales.

El fin de la inocencia digital

Lo sucedido parece señalar el fin de una cierta inocencia tecnológica. La infraestructura de datos ya no es solo un soporte económico o comunicacional: es también un componente central de la guerra contemporánea.

El director ejecutivo de Palantir Technologies, Alex Karp, ha defendido abiertamente la integración entre inteligencia artificial, análisis de datos y operaciones militares. En esa visión, los algoritmos permiten observar y anticipar movimientos estratégicos a miles de kilómetros de distancia.

La cuestión de fondo, sin embargo, excede la coyuntura militar. Si la información y los algoritmos se convierten en herramientas decisivas para anticipar y dirigir conflictos —como la capacidad de ver a través de los muros de un palacio presidencial a miles de kilómetros de distancia— también plantean una pregunta más amplia: qué significa para la condición humana que sistemas automatizados participen cada vez más en decisiones que afectan el destino de sociedades enteras.

En esa lógica, el presidente argentino parece inscribirse en la lectura geopolítica formulada por Samuel P. Huntington en su libro The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order (El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, 1996): la expansión de Occidente no habría respondido únicamente a la superioridad de sus ideas, sino también a su capacidad histórica para organizar y aplicar la violencia.

Vista de una columna de humo en Baréin, donde una infraestructura de Amazon Web Services ha sido dañada / EFE

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jueves, 26 de febrero de 2026

Huellas: Aprendizaje y comunidad en tiempos de la inteligencia artificial - artículo

Hoy acercamos una reflexión sobre el aprendizaje en tiempos de Inteligencia Artificial. Leemos en el artículo:

Aprendizaje y comunidad en tiempos de la inteligencia artificial

Durante siglos, la humanidad aprendió en forma oral. El conocimiento se transmitía fundamentalmente en configuraciones comunitarias: los amautas (sabios) instruían a la élite incaica en quipus, historia y política, preparando a futuros gobernantes. Otras formas fueron sermones, juglares, trovadores, lectura en voz alta en los monasterios, las disputas académicas habladas en las universidades.

La retórica y la memoria eran las artes intelectuales por excelencia. Para saber sobre algo, había que haberlo escuchado, internalizado y ser capaz de repetirlo y discutirlo. 

El saber estaba indisolublemente ligado a la experiencia comunitaria del acto de escuchar y exponer.

La llegada de la imprenta de tipos móviles de Gutenberg (s. XV) fue una auténtica revolución. Su apariencia fenoménica era la de la democratización y preservación del conocimiento: libros más baratos, acceso a textos clásicos, difusión de ideas. Pero, al igual que la inteligencia artificial (IA) hoy, su irrupción generó una profunda contradicción y fue vista por muchos como una amenaza que banalizaba el saber e imponía la distribución del poder mediante los textos posibles de acceder.

El libro impreso masificado separaba el conocimiento de la persona que lo transmitía. Convertía el saber en un objeto, en una mercancía que se podía poseer sin haber pasado por el esfuerzo de la memorización o la relación con un maestro.

Humanistas como Marsilio Ficino o Erasmo de Rotterdam (s.XIV y XV) mostraron recelos por lo que posibilitó la imprenta de Gutenberg. El riesgo que enunciaban fue que, al tenerlo todo escrito, la gente dejara de ejercitar la memoria, volviéndose más perezosa intelectualmente. Se acusaba a la imprenta de llenar el mundo de basura (libros sin valor, panfletos, obras superficiales) que confundían más que ilustraban. El conocimiento basado en un proceso vivo y auditivo, se estaba convirtiendo en un producto visual y frío.

Lejos de destruir la transmisión del conocimiento, la imprenta generó una síntesis que transformó tanto la cultura oral como la escrita. La oralidad no desapareció, por el contrario, elevó el debate argumental y acrecentó el debate político por las posiciones en el conocimiento basado en textos. 

La oralidad dejó de ser el único vehículo del saber, pero se convirtió en algo más: en el espacio de la interpretación, el debate y la sociabilidad. La imprenta puso el texto en manos de muchos, pero eso generó la necesidad de juntarse a leer, a comentar, a discutir lo leído. Los cafés, los salones literarios y las sociedades científicas entre los s. XVII y XIX son hijos de esta dialéctica. Eran espacios de oralidad donde se discutía lo que se había aprendido en los libros.

El conocimiento, al ser masificado por la imprenta, perdió su aura de objeto sagrado y único, pero ganó en capacidad de ser contrastado y criticado

Motorizó el método científico y la Ilustración, que son, en esencia, un diálogo (oral y escrito) entre pares. La autoridad del sabio que recitaba de memoria fue sustituida por la verdad (demostrable) que surge del debate público de las ideas impresas.

La irrupción de la IA generativa no es una herramienta neutra. Su apariencia de fenómeno experimental es la de una fuente de conocimiento omnisciente, instantánea y descontextualizada. Esta apariencia encubre una contradicción fundamental: bajo la promesa de democratizar y facilitar el acceso al conocimiento, en realidad lo banaliza, lo despoja de su proceso histórico y social, y lo presenta como un producto acabado y desechable. La IA, en este sentido, niega el conocimiento humano profundo al simularlo y mercantilizarlo. Es la fuerza que contradice y pone en crisis la forma tradicional de concebir y transmitir el saber.

Y al igual que ocurrió con la imprenta, la síntesis dialéctica de este proceso da lugar a una negación de la negación: una nueva oportunidad para la oralidad y la transmisión humana, que ahora surge no como un residuo del pasado, sino como una respuesta consciente y elevada para preservar la esencia del conocimiento frente a su simulacro digital.

Es cierto que la IA está banalizando el conocimiento al producirlo en masa y descontextualizarlo, igual que la imprenta lo hizo con algunos manuscritos. 

Esta crisis está generando la oportunidad para una nueva oralidad que no es la de antes de internet, sino una que surge después de la IA. Una oralidad que posibilite analizar mediante la confrontación de ideas opuestas dar valor consciente a la transmisión de la experiencia, la emoción, el contexto, el juicio crítico, la construcción colectiva de significado en el diálogo cara a cara.

Una oralidad que, paradójicamente, se vuelve más valiosa en un mundo saturado de información textual y visual generada por computadores + algoritmos + datos, con sesgos a la ideología de quienes ostentan la propiedad de estos medios de producción de información. 

No se trata de reivindicar un retorno nostálgico al contexto pre internet. Sabemos que el antiguo orden no volverá. No deberíamos lamentarlo. ¡La nostalgia no es una estrategia!”.  (1)

Se trata de convertir la oralidad en un acto de resistencia y de redefinición de lo que significa saber. La oralidad, el diálogo, la transmisión basada en la experiencia compartida y la emoción, se convierten en el espacio donde se custodia la profundidad del conocimiento humano, mientras que la IA solo puede darnos respuestas operativas. 

(1) Llamamiento de Mark Carney en Davos para crear una alianza de potencias medias.

Alfredo Moreno. Computador Científico. Integrante de la red PLACTS.

 


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martes, 16 de mayo de 2023

Huellas: Cómo ven las Corporaciones Digitales el futuro del trabajo

Hoy acercamos un artículo publicado en el portal Motor Económico, sobre las perspectivas del futuro del trabajo, escrito por Alfredo Moreno, Profesor en Tecnologías de la Información en Universidad Nacional de Moreno; Ing. TIC en ARSAT; Integrante de la red PLACTS.

Leemos en el artículo:

El futuro del trabajo en la mirada de las Corporaciones Digitales

“Los Estados y sus Gobiernos deberán formar y capacitar los perfiles y aptitudes profesionales que necesitamos” (Por Alfredo Moreno).

El reciente informe del WorldEconomicForum (WEF)(1) sobre el futuro del trabajo, asegura que una cuarta parte de los puestos de trabajo cambiarán en los próximos cinco años.

Las tendencias económicas, sanitarias y geopolíticas han creado resultados divergentes para los mercados laborales de todo el mundo en 2023.

En los países de ingresos altos prevalecen condiciones laborales seguras, en los países de ingresos bajos y media-bajos el desempleo sigue siendo más elevado o más informal que antes de la pandemia de COVID-19.

Según el informe, la adopción de tecnología seguirá siendo un motor clave de la transformación empresarial en los próximos cinco años. Más del 85% de las organizaciones encuestadas identifican el aumento de la adopción de tecnologías nuevas y de vanguardia y la ampliación del acceso digital como las tendencias con más probabilidades de impulsar la transformación en su organización.

La adopción integral de tecnología, la ciencia de datos o datos masivos (macrodatos), la computación en nube y la Inteligencia Artificial ocupan un lugar destacado en la probabilidad de apropiación. Más del 75% de las empresas prevén adoptar estas tecnologías en los próximos cinco años.

Los datos también muestran el impacto de la digitalización del comercio. Las plataformas digitales y las apps (aplicaciones) son las tecnologías con más probabilidades de ser adoptadas por las organizaciones encuestadas, con un 86% de empresas que esperan incorporarlas a sus operaciones en los próximos cinco años.

Se espera que el comercio electrónico y el comercio digital sean adoptados por el 75% de las empresas. En segundo lugar, se sitúan las tecnologías de la educación y la mano de obra, que el 81% de las empresas prevé adoptar de aquí a 2027.

La adopción de robots, la tecnología de almacenamiento de energía y las tecnologías de Blockchain ocupan los últimos puestos de la lista.

El informe se fundamenta en una encuesta realizada a 803 empresas que conjuntamente emplean a 11,3 millones de trabajadores en 27 sectores industriales de 45 países de todo el mundo.

Según las estimaciones, los empleadores prevén que se crearán 69 millones de empleos nuevos y se eliminarán otros 83 millones de los 673 millones, lo que supone un descenso neto de 14 millones de empleo o el 2 % del empleo actual.

Los empleos de más rápido crecimiento se basan en la tecnología y la digitalización. Los datos masivos (macrodatos) se sitúan en la primera posición de las tecnologías que se consideran creadoras de empleo y el 65 % de los encuestados esperan que aumenten los puestos de trabajo relacionados con ellos. Se estima que el empleo de analistas y científicos de datos, especialistas en ciencia de datos, especialistas en inteligencia artificial (IA) y aprendizaje automático y profesionales de la ciberseguridad crecerá un 30 % por término medio hasta 2027.

En el próximo quinquenio, el 42 % de las empresas encuestadas priorizaran la formación de trabajadores para que utilicen inteligencia artificial y ciencia de datos, pensamiento analítico (48 %) y pensamiento creativo (43 %).

El comercio digital generará los mayores incrementos absolutos del empleo: se estima que se crearán alrededor de 2 millones de puestos nuevos basados en la digitalización, como especialistas en comercio electrónico, especialistas en transformación digital y especialistas en mercadotecnia y estrategia digitales.

La tecnología y la digitalización serán las que más aceleren la pérdida de puestos como los de administración o secretariado, entre ellos los cajeros de bancos y comercios o los administrativos dedicados a la carga de datos.

Si bien las expectativas de desplazamiento del trabajo físico y manual por las máquinas han disminuido, se cree que el razonamiento, la comunicación y la coordinación, características que ofrecen una ventaja comparativa a los humanos, serán más automatizables en el futuro. Se espera que la IA, sea adoptada por casi un 75 % de las empresas encuestadas. El 50 % de las empresas creen que generará empleo y el 25 % que provocará la pérdida depuestos de trabajo.

En una apretada síntesis del informe de referencia, se puede destacar:

  • Las corporaciones digitales, estiman que alrededor de un 23 % de los puestos de trabajo cambien de aquí a 2027, con la creación de 69 millones de nuevos empleos y la eliminación de otros 83 millones.
  • La adopción de tecnologías y la creciente digitalización también crearán empleo neto pero con mayores pérdidas; la ralentización del crecimiento económico, la escasez de la oferta y la inflación son los mayores riesgos para el empleo.
  • Los puestos de trabajo que crecerán más rápidamente son los de especialistas en inteligencia artificial y aprendizaje automático, especialistas en sostenibilidad, analistas de inteligencia empresarial y especialistas en seguridad de la información
  • El mayor crecimiento absoluto se espera en la educación, la agricultura y el comercio digital.

Incremento de los empleos ecológicos, educativos y agrícolas

La inversión en la transición ecológica y en la mitigación del cambio climático, así como la creciente concientización de los consumidores en materia de sustentabilidad, están impulsando la transformación de la industria y abriendo nuevas oportunidades en el mercado laboral.

Se cree que los efectos más fuertes de creación de empleo neto serán generados por las inversiones que faciliten la transición ecológica de las empresas, según lo que esperan más de la mitad de los encuestados.

A medida que los países busquen más fuentes de energía renovables, aumentará la demanda de perfiles como los de técnicos en energías renovables y técnicos en instalaciones y sistemas solares.

La inversión también impulsará el crecimiento de empleos más generalistas en el ámbito de la sustentabilidad, como especialistas en sustentabilidad y profesionales de protección ambiental, que se estima que aumentarán un 33 % y un 34 % respectivamente, lo que significa un crecimiento aproximado de 1 millón de puestos de trabajo.

Sin embargo, los mayores incrementos absolutos de empleo se producirán en la educación y la agricultura. El informe prevé que los empleos en el sector de la educación crecerán en torno a un 10 %, lo que supondrá 3 millones de puestos de trabajo adicionales para profesores de formación profesional y profesores de enseñanza universitaria y superior.

Se estima que los puestos de trabajo para profesionales de la agricultura, especialmente operadores de maquinaria agrícola, calibradores y clasificadores, aumentarán entre un 15 % y un 30 %, lo que supondrá 4 millones de empleos adicionales.

Las empresas dicen que los déficits de competencias y la incapacidad de captar talento son los principales obstáculos para la transformación, lo que indica una clara necesidad de formación y reciclaje profesional en distintas industrias. Seis de cada diez trabajadores necesitarán formación antes de 2027, pero solo la mitad de los empleados tienen acceso a oportunidades de formación adecuadas en el momento actual. Al mismo tiempo, el informe estima que, por término medio, un trabajador necesita actualizar el 44 % de sus competencias.

Según el 45% de las empresas encuestadas, la financiación de la formación por competencias por parte de los Gobiernos ayudaría a conectar el talento con el empleo.

En respuesta a la crisis del costo de la vida, el 36 % de las empresas reconocen que ofrecer salarios más altos podría ayudarles a captar talento. Sin embargo, las empresas planean mezclar inversión y desplazamiento para conseguir que sus empleados sean más productivos y rentables. Cuatro de cada cinco empresas encuestadas tienen previsto invertir en aprendizaje y formación en el puesto de trabajo y en la automatización de sus procesos en los cinco próximos años. Dos tercios de las empresas esperan obtener un rendimiento de su inversión en formación por competencias en el plazo de un año, ya sea en forma de mayor movilidad entre puestos o de mayor satisfacción o mayor productividad de los trabajadores.

Los empleadores otorgan cada vez más valor a las habilidades cognitivas, lo que refleja la creciente importancia de la capacidad de dar soluciones a problemas complejos en el lugar de trabajo. Se considera que las competencias más importantes para los trabajadores en 2023 son el pensamiento analítico y el pensamiento creativo, y se cree que seguirá siendo así en los cinco próximos años.

Apropiación y regulación

En paralelo a los debates alrededor del futuro del trabajo, también hay un capítulo asociado a la regulación de las nuevas tecnologías y su impacto en la desigualdad socio-económica.

El informe estima que el valor de mercado de las empresas vinculadas a los desarrollos tecnológicos de frontera, entre las cuales está la IA, junto al hidrógeno, impresión 3D, robótica, Big Data, Blockchain (Cadena de Bloques) e IoT (Internet of Things - Internet de las cosas), pasaría de los 1,5 billones de dólares en 2020 a unos 9,5 billones en 2030.En lo que respecta a esas nuevas tecnologías, el panorama del conocimiento está dominado por los Estados Unidos y China, a los que corresponde conjuntamente el 30 % de las publicaciones y casi el 70 % de las patentes a escala mundial. Otros países compiten en categorías específicas, en particular Alemania, Francia, la India, el Japón, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y la República de Corea.

Las tecnologías mencionadas, se encuentran en las fronteras del cambio, pero algunas están más maduras que otras, como demuestra el registro de patentes y publicaciones. Sobre la base de los años en que se solicitaron por primera vez las patentes y del período durante el cual se citaron las patentes originales, la tecnología más madura es la IA.

La IoT, por su parte, es relativamente inmadura, ya que el promedio de los años de solicitud de la patente es 2017 y el promedio de las fechas de las patentes citadas es 2016. Esto da a entender que el diseño dominante que subyace a la innovación en la IoT se actualiza con periodicidad casi anual, lo que refleja una tecnología que sigue evolucionando rápidamente.

 

Fuente: UNCTAD

Nota: El número que figura en el gráfico de barras muestra la madurez de la patente de cada tecnología, esto es, la diferencia entre el promedio ponderado de los años de solicitud de las patentes y el promedio ponderado de los años (entre 2000 y 2021) de las 20 patentes más citadas en ellas.

Artífices de nuestro propio destino

La capacidad de los países en desarrollo para tener incidencia en la producción de estas tecnologías depende en buena medida del poder de los Estados para generar espacios académicos y de investigación aplicada y coordinar acciones para apoyar al entramado productivo local.

Para los países en desarrollo, que necesitan recuperar terreno, las tecnologías más maduras pueden parecer opciones más sencillas y asequibles, ya que exigen menos investigación y desarrollo. La biomasa y la energía solar fotovoltaica, por ejemplo, incorporan tecnologías sobradamente probadas que los países en vías de desarrollo pueden absorber y utilizar importando maquinaria del exterior.

Pero también el Estado tiene una función regulatoria relevante. La Unión Europea desarrolla un nuevo marco jurídico que apunta a asegurar la calidad de los datos y su transparencia, la supervisión humana y la rendición de cuentas de las empresas de Inteligencia Artificial. También pretende abordar cuestiones éticas y los retos de aplicación en diversos sectores.

Cuando empezamos a plantear nuestros propios objetivos, encontramos que el estilo tecnológico global no tiene respuesta para muchísimos de los problemas prácticos que estos objetivos nos obligan a resolver; entonces debemos asumir una decidida actitud creativa y construir muestro propio estilo tecnológico (ET).

Un ET que este en función del modelo nacional con desarrollo inclusivo que impulse el desarrollo tecnológico autónomo, concatenado y motorizado por la participación del Estado, de las empresas medianas y pequeñas y del sistema nacional de Ciencia y Tecnología y de el de formación profesional. Disminuir las inequidades para cerrar la brecha tecnológica necesita de estos actores centrales.

La primarización tecnológica no es tan evidente, porque asociamos a este sector con la producción de valor agregado. Este concepto, parte de considerar al sector independiente del resto de la economía y solo ponderar el factor de estar produciendo y exportando bienes y servicios tecnológicos y no valorar la integración de las cadenas productivas de manera vertical y horizontal. Exportar horas de programación o proyectos tecnológicos e importar programas o bienes de mayor valor tecnológico es análogo a exportar el cuero e importar los zapatos.

El Prof. Dr. Fernando D. Stefani, Vice-Director del Centro de Investigaciones en Bionanociencias da un ejemplo que ilustra las diferencias de modelos tecnológicos: “Imaginen que una emprendedora argentina desarrolla una nueva antenita para celulares, mucho mejor que las existentes. ¿Qué puede ocurrir? La va a vender a Huawei o Motorola, ganará algunos millones de dólares y va a salir en todos los diarios. Será objeto de nuestro orgullo. Y al poco tiempo compraremos el teléfono con la antena de la emprendedora argentina. Pero el balance para el país será negativo: invirtió en criarla, educarla y formarla, le permitió desarrollar su emprendimiento hasta el punto en que una empresa lo consideró suficientemente interesante.”

Los avances tecnológicos que definen la transformación digital actual, como las tecnologías mencionadas en el informe WEF son el eje transversal que afectan a todos los sectores transformando la manera de producir bienes y servicios. Son estas tecnologías los factores transversales que impactan en toda la vida cotidiana de las personas, de las ciudades y de todos los ecosistemas y sectores de la economía y la producción.

Los servicios basados en el conocimiento, en un modelo de desarrollo sustentable, agregan valor a un bien o servicio tangible de generación nacional. En un modelo de desarrollo sustentable la economía del conocimiento se debe pensar más por su capacidad de impacto transversal en los sectores tradicionales de la economía que por un fin en sí mismo.

En el imaginario colectivo, la ciencia, la tecnología era vista como algo lejano, algo que no tenía que ver con la vida cotidiana de las personas. Ese paradigma comenzó a modificarse. Hemos comenzado a vincular en los hechos los recursos con los resultados; a la ciencia y la tecnología con el crecimiento económico, con el desarrollo y la industrialización. YPF Litio, Invap, Arsat, Sputnik Vida son algunos ejemplos en Argentina.

“La única solución para los países en desarrollo, es recuperar la tecnología como parte realmente integrante de su cultura. Convertirla de elemento exógeno condicionante, en modo legítimo de expresión de sus propios valores y aspiraciones (…) El problema principal es recuperar la capacidad de decisión social del uso y fines de la tecnología” Amílcar Herrera (2).

 

Notas al pie: 
(2) Amílcar Herrera, “La Creación de Tecnología como Expresión Cultural”, p. 61, en Nueva Sociedad, Nº 8/9, septiembre-diciembre, Santiago de Chile, 1973

 

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martes, 12 de enero de 2021

Huellas: El algoritmo y la Cultura Humanista - artículo

El presente es un artículo de Alfredo Moreno, Computador Científico y Profesor TIC en Universidad Nacional de Moreno, y nos presenta la encrucijada que nos encontramos con la irrupción de las llamadas Tecnologías de la Información y Comunicación en nuestras vidas

El algoritmo y la cultura humanista: una encrucijada de presente y futuro

Un algoritmo puede predecir si alguien ya está predispuesto contra los inmigrantes, contra la estética popular o y si está en contra de la IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo).

Nunca antes, se tuvo condiciones para penetrar en los seres humanos porque se carecía de conocimientos sobre las cadenas de datos de los procesos en biología y química y no se disponía del tremendo arsenal de tecnologías en informática y comunicaciones TIC.

Ahora, en cambio, es posible.

Las corporaciones digitales y el poder info-comunicacional concentrado cuentan con todos estos recursos TIC y el Big Data a escala global; cuando logren hackear el sistema operativo humano no solo podrán predecir nuestras decisiones, sino también manipular nuestros sentimientos. La Inteligencia Artificial es la nave insignia de la redefinición digital en la vida orgánica.

Cuando Hitler pronunciaba un discurso en la radio, apuntaba al mínimo común denominador porque no podía construir un mensaje a medida de cada oyente, no podía personalizarlo. Ahora sí es posible hacerlo, no solamente se personaliza el mensaje, sino que se conoce los sentimientos y los gustos de los destinatarios.

Un algoritmo puede predecir si alguien ya está predispuesto contra los inmigrantes, contra la estética popular o y si está en contra de la IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo). Algunas de las mentes más brillantes del mundo llevan años investigando cómo piratear el cerebro humano de modo que la persona se motive para cliquear en determinados anuncios, opiniones, o me gusta en aplicaciones sociales en webs o en redes sociales, y de esta forma, ir desarrollando la trazabilidad digital de nuestras preferencias.

El mejor método es activar los botones bio químicos del miedo, el odio o la codicia que llevamos en nuestra interfaz los humanos. Y ese método ha empezado a utilizarse ahora para comunicarnos/vendernos hechos políticos e ideologías y candidatos electorales. Para despertar nuestro odio social y creernos en la libre decisión o el libre albedrío.

Datos, algoritmos y política

El valor político del flujo de datos permanente en el territorio digital, fue visible en el 2013 cuando la Agencia de Seguridad Nacional de USA reconoció la utilización de Facebook para el seguimiento de ciudadanos que aportaban sus datos “inocentemente”, información que durante años había sido un objetivo de los trabajos de inteligencia. Al igual que en 2016 nuevamente el “libro de fotos” de Mark Zuckerberg y el caso Brexit.

Muchas generaciones han nacido en esta etapa tecno científica: los nativos digitales, desde los millenials, los centenials hasta la generación T. llamados así por el uso de los dispositivos con pantalla táctil. Los que somos migrantes de lo analógico hemos adaptado nuestras costumbres al imperio del consumo digital, convencidos de que se trata de un punto sin retorno en el curso de la historia.

Este trayecto, nos pone ante la encrucijada sobre la realidad humana frente a la realidad ­digital una integración que reclama un arbitraje crítico sobre el uso de los datos que hacen “los gigantes de internet” y sus plataformas de software donde se configura el territorio digital de nuestras vidas. En los sistemas de información se “piratean” datos a través de líneas de código (software) defectuosas preexistentes. El sistema de información de los seres humanos, contiene miedos, odios, prejuicios y deseos preexistentes. Los bio piratas no pueden crear miedo ni odio sin esta condición preexistente. Pero, cuando los descubren, activan acciones que se expresan en las redes sociales o en la calle.

El arbitraje critico o la mediación Estado – Pueblo, exige una voluntad política para considerar los datos como una de las riquezas de mayor potencialidad en el presente y futuro de la humanidad y por supuesto también un conocimiento público del papel que ejercen los algoritmos y las computadoras que procesan los métodos de la Inteligencia Artificial.

Conocidos como “Los gigantes de internet” las estadunidenses Google (Alphabet), Apple, Amazon, Facebook, Microsoft y los chinos Baidu, Alibaba, Tencent y Xiaomi se integran en “negocios estratégicos” basados en datos y algoritmos, con las corporaciones Bioquímicas, Bioinformáticas y/o Bioingeniería.

El modelo Silicon Valley ha instalado desde 1970 la idea de que la tecnología tiene que ser inmediatamente escalable. Es una forma de innovar orientada a ganar dinero muy pronto y muy rápido que ha convertido internet en una plataforma de negocios consolidada en los gigantes y a la investigación científica y tecnológica en tecno ciencia de mercado.

Los nuevos descubrimientos científicos y desarrollos tecnológicos en el contexto de la tecno ciencia, representan un reto mucho más profundo para el ideal básico de la democracia liberal: la libertad humana.

Para muchos de nosotros, el peligro inmediato se representa en la concentración de poder de “los gigantes de internet”, que suministran servicios para un control de cada una de nuestras decisiones y acciones. Entendemos que el riego está en el sesgo de la mirada social y en los prejuicios que toman forma al definir los patrones de conducta del algoritmo. Criterios que son operados por expresiones matemáticas mediante las cuales aprenden los algoritmos en base a los datos suministrados (big o small data).

El mundo según el imperio del algoritmo es un juego de múltiples posibilidades en relación al sentido de los datos que nutren los procesos computacionales. Una de estas posibilidades, es la libre elección humana como fundamento de una manipulación tecno informática que convierte a las personas en un miembro social acrítico y no como de una educación trabajada con pensamiento crítico.

Aunque la aspiración de recrear las características de la mente humana es antigua, el desarrollo de una auténtica inteligencia artificial capaz de aprender de la experiencia es un hito reciente, posible por la altísima capacidad de procesamiento paralelo de las computadoras y el creciente ancho de banda para el tráfico de datos en internet.

La máquina de Babbage, no podía aprender

“Algún día la inteligencia artificial se volverá consciente" escribe Marcus du Sautoy en un reciente libro Programados para crear: la revolución digital está ahí. “La máquina tenía mucho de objeto precioso, con sus torres de engranajes de ruedas dentadas repletas de números y sujetas a ejes que se ponían en marcha al accionar una manivela. Ada Byron, a los diecisiete años, se quedó arrobada viendo como la máquina de Charles Babbage producía números según hacia girar la manivela, calculando cuadrados y cubos, e incluso raíces cuadradas”. Ada Byron (1815-1852) conocida como Ada Lovelace, matemática, nació en Londres. Fue hija del famoso poeta romántico Lord Byron y de la matemática Annabella Milbanke. Ada sugirió a Babbage escribir un "plan" para que la máquina calculase números de Bernuilli, este "plan" es considerado el primer "programa de computación", y a Ada el primer programador/a de la historia. Su máquina analítica mecánica permitía calcular cualquier función algebraica y almacenar números; el programa se introducía en la máquina mediante tarjetas perforaddas. Sus programas informáticos son considerados como la semilla original de una idea que ha florecido y estan dando sus frutos con la revolución de la inteligencia artificial, que está transformando radicalmente el mundo actual, impulsada por el trabajo de pioneros como Alan Turing, Marvin Minsky y Donald Michie.

Volviendo al libro de Marcus DU Sautoy, allí el matemático británico puntualiza que Ada fue cautelosa a la hora de evaluar hasta dónde puede llegar la máquina analítica, “Convendría ser cauto ante la eventualidad de que surjan ideas descaminadas sobre los poderes de la maquina analítica. Esta no abriga pretensiones que apunten a la posibilidad de asumir iniciativa alguna. Puede hacer exactamente lo que le ordenemos hacer”.

Esta idea ha sido una fuerte definición de las ciencias de la computación durante muchos años. Como afrontar el temor de haber puesto en marcha algo que no podemos controlar. Mucho de lo que ocurre en nuestros cerebros sigue siendo un misterio, pero en los últimos años ha surgido un modo nuevo de entender la programación: se ha producido un cambio de actitud, y la programación concebida como un proceso top-down, que va de arriba abajo, ha pasado a ser planteada como un esfuerzo que hay que asumir para enseñar al computador un proceso bottom-up, de abajo arriba.

Resulta que ahora, no hay que resolver antes el enigma de la inteligencia humana. Podemos dejar que los algoritmos recorran el territorio digital y que aprendan como lo hace una persona en el territorio analógico. Son el motor de la sociedad del conocimiento, una sociedad donde se pone en riesgo el buen vivir de las comunidades, ahora organizadas por algoritmos y corporaciones.

Los programas elaborados mediante aprendizaje automático unos de los métodos de la inteligencia artificial, están dando pasos sorprendentes, detectando características nunca antes descubiertas en imágenes médicas, en el sector agroquímico y alimentación, realizando operaciones inteligentes en el mercado financiero. Los científicos de Bayer/Monsanto confían en el poder del super cómputo y la inteligencia artificial para rastrear qué genes están activos durante el desarrollo de una semilla de soja con el fin de diseñar nuevas variedades. Modelan formulaciones agroquímicas con una toxicidad adecuada que permita combatir las “super malezas” las malas hierbas resistentes a la acción de herbicidas.

Si el gobierno y las decisiones están en manos de las corporaciones digital o bio tecnológicas, ¿cuál debería ser el rol político de los Estados? El control corporativo y tecno científico sobre la reproducción de la “naturaleza”, la deforestación y la agricultura industrial e intensiva altera profundamente la relación entre lo humano y lo no humano. La alteración de los ecosistemas está ciertamente en la raíz de los ciclos ya establecidos de los nuevos virus.

El sociólogo italiano Lazzarato sostiene que “El monopolio de la agricultura es estratégico para el capital y mortal para la humanidad y el planeta. Dejo la palabra a Rob Wallace, autor de “Big Farms Make Big Flu”, para quien el aumento de la incidencia de los virus está estrechamente vinculado al modelo industrial de la agricultura (y en particular de la producción ganadera) y a los beneficios de las multinacionales”.

El proyecto Earth Bank of Codes (EBC), coordinado por el Foro Económico Mundial (Foro de Davos) desarrolla el mapeo de activos biológicos del ecosistema Amazónico s y codificar sus derechos con algoritmos de seguridad que utiliza la tecnología de Blockchain. En un futuro cercano, las comunidades agrícolas, la industria de alimentos y los investigadores de centros y universidades internacionales tendrán que tener permisos para el uso de los activos registrados. Este desarrollo, está relacionado con un proyecto más amplio, Earth Bio Genome, cuyo objetivo para el 2030 es secuenciar los 1,5 millones de especies de plantas, animales y organismos unicelulares que hay en la Tierra.

Comunidad Sociedad y Estado

En un intercambio muy nutritivo con la experiencias y acciones comunitarias que desarrollo Marcela Orsini (i) surgió la cuestión del “Buen Vivir” como posible cambio de reglas de juego en la producción que deben conducir los Estados para orientar el cambio del modelo actual exportador y extractivista hacia otro basado en la producción diversificada y ecoeficiente, en los conocimientos, en el respeto a la biodiversidad y los datos que describen la vida orgánica. Orsini sostiene que es preciso comenzar por el territorio local, adecuar la inteligencia artificial y las TIC como motor del desarrollo local, es necesario formular la comunidad organizada en función del “Buen Vivir”.

El Buen Vivir es un principio constitucional para Ecuador y Bolivia, basado en el ´Sumak Kawsay´, que recoge una visión del mundo centrada en el ser humano, como parte de un entorno natural y social.

El Sumak Kawsay es un concepto que diversos intelectuales indígenas (Choquehuanca, 2010; Morocho, 2012; Macas, 2014) y no indígenas (Dávalos, 2004, 2008; Gudynas, 2009; Acosta y Martínez, 2013) que se ha debatido en diversos foros académicos. La primera vez que este término apareció fue en un manuscrito inédito de Carlos Viteri, indígena kichwa de Sarayacu (provincia de Pastaza Ecuador), titulado “Visión indígena del desarrollo en la Amazonía” y publicado en 2002 en la Revista Polis. El Sumak Kawsay es un paradigma radicalmente distinto al occidental en donde la vida es interpretada de manera holística, de forma que Naturaleza, Persona y Sociedad están íntimamente articuladas y no es posible una distinción sujeto-objeto entre estas categorías. Ello lleva a redefinir los conceptos de bienestar y riqueza, y a cuestionar el desarrollo en sus distintas formas, pues la Naturaleza no puede ser considerada objeto de explotación indiscriminada para obtener beneficios económicos a través de su destrucción (Moreno, 2014). Como han explicado algunos expertos (Acosta, 2013; Macas, 2014; Moreno, 2014).(ii)

El Sumak Kawsay implica también una visión del conjunto de América Latina, el Abya Yala, “una gran comunidad” como dice David Choquehuanca. Guardando las diferencias de contenido, se puede decir que el concepto tiene una afinidad con la “Patria Grande” de Simón Bolívar o con “Nuestra América” de José Martí. (iii)

Se aproxima al concepto de Comunidad Organizada de Juan Domingo Perón y al del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que utiliza el concepto de “gran nacional”, implicando iniciativas al nivel continental basadas sobre “la solidaridad, la complementariedad, la justicia y el desarrollo sostenible”.

El “Bien Común de la Humanidad” significa la producción y la reproducción de la vida y sirve de referencia o de parámetro para la organización social, humana y para la relación con la naturaleza. En este caso, el sentido de bien es “ser” y no “haber”, es decir “vivir”. Se trata, entonces, de un sentido más amplio que la de “bienes comunes” que son indispensables para satisfacer las necesidades de la vida colectiva y personal y que también están siendo desmantelados por el neoliberalismo tecno científico.

El mundo está tratando los síntomas de la pandemia, pero no sus causas, afirma el antropólogo médico estadounidense Merrill Singer que en los años 90 para explicar una situación en la que dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos enfermedades. Definió el concepto de sindemia, un neologismo que combina sinergia y pandemia. "El impacto de esta interacción está además facilitado por condiciones sociales y ambientales que juntan de alguna manera a estas dos enfermedades o hacen que la población sea más vulnerable a su impacto. En el caso del covid-19, vemos cómo interactúa con una variedad de condiciones preexistentes: diabetes, cáncer, problemas cardíacos y muchos otros factores, y vemos un índice desproporcionado de resultados adversos en comunidades empobrecidas, de bajos ingresos y minorías étnicas, hay que abordar las condiciones subyacentes” sostiene Singer.

El futuro ya está aquí, esta desigualmente distribuido. La crisis sanitaria actual solo muestra la cara del mercado. La encrucijada entre los algoritmos de la inteligencia artificial y la humanidad mirada crítica y decisión política para el desarrollo de comunidades donde el Estado garantice el equilibro vital de la vida orgánica.


Notas




Páginas consultadas:

https://www.alainet.org/es/articulo/210357