miércoles, 31 de marzo de 2021

Administración, Organizaciones y el Administrador

Las organizaciones se han transformado en este siglo como uno de los fenómenos de mayor trascendencia para viabilizar la actividad humana. En este sentido se articula un primer abordaje conformado por tres componentes:

a) Administración, es el terreno del conocimiento

b) Organizaciones, como un fenómeno de aplicación

c) Administrador, como un sujeto activo de formación profesional hacia donde convergen los conocimientos aportados por la disciplina y las características particulares del fenómeno de aplicación para la eficientizar sus resultados. Esta constituye una visión globalizadora para la identificación profesional, otras alternativas con especificidades particulares se encuentran bajo la denominación de: Dirección, Conducción, Gobierno, Gerencia, N° 1, CEO, etcétera.

Si bien el fenómeno central, estable, de funcionamiento continuo se ubica en la categoría de organizaciones, otras sinónimos de aplicación de la disciplina se vinculan a proyectos, emprendimientos, etcétera. Ello denota la multiplicidad de “fenómenos” administrables.

El desarrollo de las capacidades para discernir en la aplicación de los conocimientos obedece a la diversidad fenoménica: en efecto, los objetos de aplicación se presentan con identidades y tipologías tan diferenciadas que adquieren las características de intra y extra complejidad. La primera en su funcionamiento y la segunda en sus relaciones y articulación.

En el sentido más amplio, nos ubicamos en la administración de la complejidad y la incertidumbre como dimensiones instaladas contemporáneamente.

Como fenómenos sociales los caracteriza su dinamismo y cambio permanente, por lo tanto hay continua movilidad organizacional para lo cual se destacan las categorías de la estructura y lo coyuntural. Lo primero basado en una relativa estabilidad y lo segundo revestido de una permanente flexibilidad.

Los plazos necesarios para abordar el funcionamiento y comportamiento de las organizaciones requiere una sólida formación conceptual, teórica y técnica que asimile el conocimiento acumulado y una casuística concreta de la realidad contemporánea que permita explorar los comportamientos y expresiones de las organizaciones a efectos de evaluar las estrategias para sobrevivir, crecer y desarrollarse.


La presente entrada corresponde a un extracto de: Administración General, Cuadernillo para el Estudio a Distancia. Héctor Larocca y Héctor Fainstein, Facultad de Ciencias Económicas (UBA). 2001.

 

 

Contenidos Básicos de la Administración

Un primer marco de la administración nos lo adelanta el doctor Bernardo Kliskberg, como síntesis de sus indagaciones sobre el tema. En un texto clave para la comprensión de la evolución del pensamiento administrativo él resume:

I. El ámbito de la administración no está constituido en forma exclusiva por un tipo particular de organizaciones (por ejemplo, las empresas): abarca todo tipo de organizaciones.

II. Las problemáticas centrales de los distintos tipos de organización ofrecen características comunes, que permiten postular la posibilidad de su estudio a un nivel unitario.

III. La administración comprende el análisis teórico a nivel científico del comportamiento de las organizaciones; por lo que se orienta en primera instancia a determinar un vocabulario y categorías de estudio; y luego a seguir las laboriosas etapas de la investigación científica.

IV.  La administración comprende además una tecnología o conjunto de conocimientos en materia de procedimientos de operación aplicables para obtener mayor eficiencia de las distintas áreas de la organización (Bernardo Klisksberg, El pensamiento organizativo. Del taylorismo  a la moderna teoría de la organización. Ediciones Depalma. Buenos Aires. 1971, página 20 a 21).
 
Este marco que propone Klisksberg incluye por sobre todo los rasgos de la administración como ciencia y como técnica; y aún llega a enfatizar la investigación científica como el camino a su enriquecimiento y profundización.

Por su parte, las conclusiones de Mario Bunge, un epistemólogo argentino de renombre mundial, difieren notoriamente en algunos aspectos trascendentes. De inicio, él parte de ubicar la administración, o “al conjunto de disciplinas que se abocan a su estudio”, como un técnica científica (la administradoctecnia). Para ese autor serían sus características distintivas:

I. Estudiar las actividades y relaciones administrativas que tienen un lugar dentro de y entre los sociosistemas; que se caracterizan a su vez por las personas que los componen, su ambiente y su estructura.

II. Emplear el método científico y los resultados de investigaciones científicas en psicología y en ciencias sociales básicas y aplicadas.

III. Proponerse optimizar en aspecto (productividad, beneficio social, lucro) el funcionamiento de las organizaciones (Mario Bunge, El status epistemológico de la administración, Organizaciones, op. cit., página 51 y siguientes).
 
Para un científico como Bunge, cercanamente emparentado con las llamadas ciencias “duras”, la distinción no es irrelevante. El afirma a continuación:

  • El científico busca la verdad (para todos); el técnico se sirve de la verdad para alcanzar la utilidad (para alguien).
  • La ciencia se propone explicar el mundo; la técnica, forjar las herramientas para transformarlo (Ibídem).
Esas tajantes distinciones, que históricamente fueron objeto de acalorados debates, hoy parecen despertar sólo escaso interés.

El porvenir de las organizaciones -recordemos, el objeto central de estudio de la disciplina-, hoy más que nunca gira alrededor de su aptitud para la lucha competitiva, de la que dependen las perspectivas de su crecimiento, y aún de su supervivencia.

 


 

La presente entrada corresponde a un extracto de: Administración General, Cuadernillo para el Estudio a Distancia. Héctor Larocca y Héctor Fainstein, Facultad de Ciencias Económicas (UBA). 2001.

 

Para reflexionar: Un mundo diseñado para los hombres

 


martes, 30 de marzo de 2021

Frases

 


Ya son 10

En estos días cumplimos nuestro décimo aniversario, algo que nació con mucho temor, como una experiencia, como un juego: llegamos, pese a las inclemencias y las adversidades, pero siempre avanzando hacia la meta que nos propusimos cuando publicamos este blog: el tener una herramienta que nos ayude en el dictado de la materia y complementara la formación de los alumnos y alumnas, de esta manera fuimos dando distintos pasos, sorteando dificultades y temores hasta lograr que este sea un espacio de consulta y desarrollo profesional. Y en estas épocas de incertidumbre y pesares, nos sirve para ayudar una enseñanza que se ha visto trastocada por la realidad de una enfermedad que nos ha llevado a recluirnos en nuestras casas, y esperando que esta iniciativa se haya vuelto un lugar de consulta y formación.

Como ya dijimos una vez, este blog se construye día a día, entre todos, con la participación, con los comentarios, con los agradecimientos y las críticas recibidas. Hemos ido sumando secciones, para hacerlo más amigable, hemos discontinuado otras, hasta conseguir el producto acabado que es hoy; pero siempre con el compromiso de innovar, y de acercarles al alumno y al lector nuevos temas para su reflexión y análisis. También les pedimos disculpas por aquellos contenidos que no cumplieron los objetivos, por las ausencias y por los errores cometidos.

Este es un logro de todos nosotros, agradezco a los que me acompañan en esta aventura y especialmente a nuestras alumnas y alumnos que un poco por obligación tienen que leernos; y por supuesto que esperamos que nos sigan visitando; es por eso que lo seguiremos intentando...

lunes, 29 de marzo de 2021

Componentes de una declaración de misión

Las declaraciones de la misión varían en extensión, contenido, formato y especificidad. La mayoría de los estudiantes y académicos de dirección estratégica consideran que una declaración eficaz presenta nueve características o componentes. Puesto que una declaración de la misión es con frecuencia la parte más visible y pública del proceso de dirección estratégica, es importante que incluya todos los componentes básicos que se presentan a continuación:

  1. Clientes: ¿quiénes son los clientes de la empresa?
  2. Productos o servicios: ¿cuáles son los principales productos o servicios de la empresa?
  3. Mercados: geográficamente, ¿dónde compite la empresa?
  4. Tecnología: ¿está la empresa actualizada en el aspecto tecnológico?
  5. Interés en la supervivencia, el crecimiento y la rentabilidad: ¿está la empresa comprometida con el crecimiento y la solidez financiera?
  6. Filosofía: ¿cuáles son las creencias, los valores, las aspiraciones y las prioridades éticas de la empresa?
  7. Concepto propio: ¿cuál es la capacidad distintiva o la mayor ventaja competitiva de la empresa?
  8. Preocupación por la imagen pública: ¿es la empresa sensible a las inquietudes sociales, comunitarias y ambientales?
  9. Interés en los empleados: ¿son los empleados un activo valioso de la empresa?

Los desacuerdos importantes entre los estrategas de la empresa con relación a las declaraciones de la visión y la misión ocasionan problemas si no se resuelven, pueden causar conflictos que van desde tensión laboral hasta la bancarrota de la misma compañía.

 



Enlaces relacionados:

Bibliografía consultada:
FRED, R. David. ADMINISTRACIÓN ESTRATÉGICA. 9° Edición. México: Pearson educación, (2003)

Telxínoe: Pablo Picasso III

Siguimos explorando la vida de Pablo Picasso, hoy lo hacemos mediante un video realizado por la Televisión Española de Andalucía: Los ojos de Picasso.




Páginas consultadas: