En esta ocasión nuevamente de la mano de Hernán Casciari, publicamos en video donde el autor recrea el cuento Gabriel García Márquez, El rastro de tu sangre en la nieve.
274 - Sistemas Administrativos
lunes, 1 de junio de 2020
viernes, 29 de mayo de 2020
miércoles, 27 de mayo de 2020
Huellas: El futuro en las oficinas II
Seguimos explorando el tema del impacto del coronavirus en las
oficinas y cómo debería ser el diseño que se debería de tener en cuenta en las
nuevas locaciones, en ese caso acercamos otro artículo publicado en el diario
La Nación, sobre el posible futuro de las oficinas, a partir de lo que estamos viviendo
a nivel mundial:
Leemos en el artículo:
El
regreso a la oficina. Cómo será el día después de la cuarentena por el
coronavirus
Por Domingo
Speranza, CEO de Newmark Knight Frank - Argentina
Sin dudas, el
coronavirus Covid19 puso todo patas para arriba en unos pocos días. En horas,
los recursos tecnológicos de las empresas nos sorprendieron a todos permitiendo
que continuemos trabajando desde nuestras casas. Como el ser humano es sin
dudas un animal de costumbre, en pocos días más consideraremos normal y
cotidiano el trabajar en la mesa de casa, cocinar y usar plataformas
colaborativas virtuales para compartir reuniones, archivos y conversaciones.
Por otra
parte, Gobiernos, infectólogos científicos y empresarios en general miran
atónitos el crecimiento del contagio sin saber bien los pasos a seguir en
una semana, cuanto menos en unos pocos meses. Ahora bien, como profesionales
del sector inmobiliario corporativo es parte de nuestra misión pensar en el día
después, en el momento en el que podamos -del modo que de a poco encontremos-
regresar a nuestras oficinas.
¿Será un
regreso "a la normalidad"? Sin dudas que no. Nadie imagina pasar
encerrado un mes para luego hacinarse en el tren el primer día de trabajo, o
tomar el ascensor colmado, apoyarse en una cafetería y en el área de relax de
la oficina como antes. Entonces surgen ciertos interrogantes
que no dudo nos obligarán a replantearnos el modo en el que trabajaremos y la
estrategia de workplace a implementar.
Ahora la
paradoja será reconstruir la economía y poner en marcha a las empresas con
menos gente en sus oficinas, pero sin reducir su footprint. La superficie por empleado forzosamente obligará a disponer
escritorios, áreas y densidades de otro modo. Al mismo tiempo, la
inversión en edificios será importante. Ascensores, recepciones, tecnologías
que permitan desde dispositivos móviles acceder a edificios, salas de
reuniones, sin necesidad de filas, aglomeraciones y esperas formarán parte de
las nuevas demandas. De la misma forma, imaginemos el impacto en aeropuertos
-que claramente no están destinados a permanecer cerrados de por vida–
centros comerciales, industrias, transporte público, hoteles, bancos y todo
activo inmobiliario.
Por eso
armemos un pequeño check list o agenda de temas a
tener en cuenta para llegar sin sobresaltos al día después:
Mantengamos
distancia. Implementar la distancia social, en áreas públicas,
pero también en ascensores, halls de acceso y
recepciones.
De-densificar las
áreas de trabajo. Cómo salir del benching y el hoteling, modalidades que no solo estaban
cambiando la densidad y el impacto económico de los costos de ocupación, sino
la modalidad de trabajo pasando al modelo colaborativo, donde los puestos no
son fijos y sí reducidos y multiusuarios. Cabinas de telefonía, micro salas de
reuniones y cafeterías con barras comunes ya no funcionarán como hasta ahora:
deberemos, sin dudas, repensarlas.
¿Volveremos a la
oficina cerrada o asignada? Claramente
no, pero la situación impone reinventar la dinámica del espacio sin asignar.
Regresar a la oficina considerando no compartir de cualquier modo escritorios,
asignándolos por día con previa desinfección ante un nuevo usuario del espacio,
días de trabajo remoto y otros presencial, nueva distribución de espacios donde
esto sea posible, serán algunas de las alternativas ante la vuelta a la
oficina.
Tecnología como
aliada. Sin duda, la tecnología deberá ser la gran aliada
de este proceso. Donde su desarrollo y uso masivo no serán más que factores de
democratización de acceso al trabajo y colaboración. Pero cuidado con compartir
teclados, teléfonos o mouses, que pueden transformarse en gran medida en
agentes de contagio al entrar en contacto con ellos si no son higienizados
correctamente.
Definir protocolos
de limpieza. En todos los ámbitos deberemos ser cada vez más
trasparentes con los protocolos para usuarios, visitas, personal interno y
externo y cómo actuar ante cada caso. Empoderar y educar será uno de los
desafíos previos al regreso. Implementar y controlar, el del día después. Tanto
la higiene del área de trabajo, de los objetos personales, la recepción de las
visitas y conducta en reuniones como el uso de dispositivos, rutinas de
mantenimiento de áreas propias y comunes impactaran no solo en la vida diaria
sino en los insumos, tareas y costos de expensas, mantenimiento y
prioridades.Cambios y limpieza de filtros, ventilación de espacios, elección de
materiales y texturas dentro del espacio de trabajo que faciliten la higiene y
el cuidado antibacterial serán los protagonistas de todo nuevo proyecto en el
futuro inmediato.
Seamos abiertos a
las nuevas formas de trabajo. El
distanciamiento social obligatorio nos permitió, aunque de modo coercitivo,
implementar el trabajo remoto sin dejar de ser colaborativos y nos desafió a
construir y mantener el ADN de cada corporación, pequeña o microempresa.
Pensemos entonces de modo abierto que la forma de trabajar de ahora en más no
será como lo conocíamos hasta el 20 de marzo pasado. Es más, no quedan dudas de
que cambiará. No será mejor ni peor, será la que tengamos. Hagamos entonces que
lo sea y volvamos mejores de esta.
Páginas consultadas:
Links relacionados:
martes, 26 de mayo de 2020
Huellas: El futuro en las oficinas
Seguimos explorando el tema del impacto del teletrabajo o Home Office a partir de la pandemia que
estamos viviendo, en este caso, acercamos otro artículo publicado en el diario
La Nación, sobre el posible futuro de las oficinas, a partir de lo que estamos
viviendo a nivel mundial:
Leemos en el artículo:
Carambolas de una vida en la que las oficinas podrían ya no
estar... o ser opcionales
Hubo que ajustar algunas cosas: mandar la torta cuando alguien
cumple años o las cervezas para un after office por
delivery, pero por fuera de eso la adaptación de Digodat, una empresa argentina
de analítica y ciencia de datos, para operar 100% con teletrabajo fluyó sin
sobresaltos.
"Somos
50 y la oficina que teníamos nos quedaba chica, faltaban salas de reunión y
videollamadas y el comedor estaba explotado -cuenta Alan Daitch, cofundador de
la firma-; antes de la pandemia teníamos decidido agregar una segunda sede, con
lo cual duplicábamos costos y problemas administrativos. Siempre tuvimos el
trabajo remoto optativo pero no hubo problemas en pasarlo a forzoso; la gente
trabaja más cómoda y no pierde tiempo en viaje. El diseño posCovid es tener un
espacio físico sin puestos fijos, para reuniones de equipo una o dos veces por
semana. Ahorramos mucho en costo, tiempo y foco".
Casos como el
de Daitch y Digodat se multiplicaron en las últimas semanas. Empresarios que
devuelven muebles, o directamente oficinas enteras, o que cancelan arreglos en
lugares físicos comprometidos antes del Covid-19. "El día de marzo que me
llevé las cosas a mi casa para trabajar ?por dos semanas' pensé: ?Si esto más o
menos funciona no volvemos a la oficina nunca más'", comenta una tuitera
en el vendaval de notas y análisis que aparecieron este mes vaticinando el fin
de la expendedora de agua fresca, de las charlas frente a la máquina de café, o
de las credenciales electrónicas para pasar la seguridad de la entrada.
En otras palabras, del fin de la vida corporativa y su catedral icónica: el
edificio de oficinas, una institución que ya tiene 200 años y cuyos vericuetos
fueron inmortalizados en productos pop como las series Mad Men o The Office, o las
tiras cómicas Dilbert o Teodoro y Cía .
Pasaron
apenas siete años del escándalo provocado por la entonces CEO de Yahoo, Marissa
Mayer, cuando se filtró el mail en donde les prohibía a sus 11.500 empleados
trabajar desde sus casas. En contraste, días atrás el CEO de Twitter, Jack
Dorsey, tomó la delantera y comunicó a los trabajadores de la red social que,
los que quisieran, podrían seguir con la modalidad de tareas virtuales aun
después de que ceda la pandemia. Trabajo remoto por siempre jamás.
A la
sentencia de muerte le siguió el "no tan rápido": el caso de Digodat
pertenece a una porción del 27%-29% (según un análisis de economistas de
Cippec) de los trabajadores argentinos cuyas tareas pueden migrar sin mayores
problemas a la modalidad remota. Cuando este porcentaje se corrige por la
disponibilidad de buena tecnología y de buena conexión en los hogares, la
proporción es menor al 20%. Y aun en esta porción hay opiniones divididas:
quienes no tienen hijos en edad escolar son más entusiastas con el acta de
defunción de la vida corporativa prepandemia.
Toda la familia en call o clases online a la misma hora... Se necesita un ambiente y un
dispositivo por persona para que eso pueda realizarse con un nivel de
razonabilidad. Hay que pensar en la sostenibilidad de este modelo",
expresó días atrás Martín Hazan, experto en comunicación digital. Mientras
tanto, se multiplican en los buscadores las consultas por la "fatiga de
Zoom" (por distintos motivos de exigencia de atención, estas reuniones
cansan mucho más que las presenciales), además de un naufragio del equilibrio
vida-trabajo.
Puede que sea
exagerado entonces hablar de "la muerte de?", pero sí hay cambios
drásticos en el horizonte. "El promedio de estimaciones de las consultoras
marca que un 30% de las personas que trabajaban en oficinas no volverá a sus
puestos físicos", dice ahora Andrés Hatum. Este número o incluso uno menor
implica una reducción empinada de los valores de venta y alquiler de los
activos vinculados. "Los precios de las oficinas fueron los que más
sufrieron con la crisis de 2001-2002, y ahora pasará lo mismo", sostienen
en Reporte Inmobiliario.
Así como hace
diez años se puso de moda, entre los estudios de arquitectura, especializarse
en proyectos sustentables, ahora muchos se están reconvirtiendo al nicho de
refacciones antipandemia. Accenture Argentina recibió la semana pasada
instrucciones de su casa matriz que estipulan un ancho mínimo de las escaleras
de todos sus edificios, para evitar contagios cuando se reabran. "Creo que
hay una buena oportunidad ahí para los espacios de coworking adaptados
-dice Hatum- y también estamos viendo un mayor protagonismo de las áreas de
recursos humanos, que están liderando este puente entre lo físico y lo virtual
en las empresas".
El
especialista en trabajo remoto Chris Herd publicó una serie de especulaciones
con efectos de "segundo, tercer y cuarto orden", que vendrán si la de
2020 se consolida como "la década del trabajo remoto". Entre ellas,
una mayor eficiencia y generación de riqueza por la multiplicación de
modalidades "asincrónicas" de trabajo: hasta ahora todo lo que se
decide en una empresa está acotado al tercio del día que sus integrantes
coinciden en ella. Esta sincronía, sostiene, vuelve más farragoso "que se
hagan las cosas" ("get stuff done").
Ya hablando
de otras carambolas a infinitas bandas, Herd prevé un renacimiento de los hobbies y la vida comunitaria y barrial, "lo
que puede llevar a relaciones más profundas y a combatir la soledad y el
aislamiento social". El emprendedor Carlos Miceli coincide en que se viene
una ola de start ups que promuevan la interacción local, en
contraposición con la tradición de ambiciones globales de este sector.
Herd y otros
entendidos ya hablan de un nuevo urbanismo o de ciudades que competirán por
atraer a la "aristocracia de la economía del conocimiento", que
buscará una mejor calidad de vida y un menor valor del metro cuadrado que el
que exigen hoy los grandes centros urbanos. Las claves de esta seducción: buena
conexión, buenos colegios y buen entorno natural.
Para Herd,
ahora que quedó en evidencia el enorme costo que representan las oficinas, en
las fusiones y compras que se vienen por la crisis económica lo primero que se
hará es "remotizar" al máximo todo lo que se pueda (ya hay un efecto
demostración que indica que se puede mucho más de lo que se pensaba antes).
Según Gastón
Remy, exCEO de Dow y de Vista y actualmente uno de los líderes de la iniciativa
"Seamos Uno" (350 integrantes que se auto-organizaron en reuniones en
zoom, sin verse la cara) la clave de este fenómeno está en las externalidades
de red: cuando todos trabajan así (y no queda gente afuera) se produce la
magia. Un nodo más agregado a la red implica un aumento más que proporcional en
todo el sistema, como ocurre con la mayor parte de los modelos de negocios
digitales.
Si es cierto
que "las crisis aceleran la historia", esto es algo que sin duda se
está viendo hoy en esta avenida temática. El físico ruso Andrei Vazhnov, ahora
CTO de una empresa europea grande y con residencia en París, contaba hace tres
lunes en una charla en el Instituto Baikal que antes de la pandemia el 5% del
talento top global en tecnología ni leía ofertas de trabajo que comprometieran
la presencia física en una oficina. "PosCovid, este porcentaje está
creciendo al 20% o al 30%", describe Vazhnov.
Si aunque sea
una parte de todas estas predicciones se cumplen es probable que en un futuro
cercano, cuando veamos The Office o Mad Men, o leamos las tiras de Dilbert o Teodoro, lo hagamos
con una mirada parecida a la que tenemos hoy cuando vemos una película de la
época victoriana, con sus tradiciones, folclore y coreografías de un pasado
remoto.
Páginas consultadas:
Links relacionados:
lunes, 25 de mayo de 2020
Telxínoe: Roberto Fontanarrosa VI
Hoy presentamos nuevamente un video de Hernán Casciari, esta vez nos presenta un cuento de Roberto Fontanarrosa:
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



