lunes, 10 de agosto de 2026

Telxínoe: Principio y Fin de Julio Escámez

La primera señal fue tenue, pero rotunda. Una ventanita cuadrada, de apenas dos por dos centímetros, abrió -literalmente- un pasaje a otra época, a otro Chile, a otra manera de entender la vida. Nadie habló… el silencio dio paso a la emoción de ser testigos de algo que se daba por desaparecido. Ahí, bajo doce capas de pintura blanca, detrás de unos vidrios viejos, surgió la fuerza del naranja intenso de las llamaradas creadas con el pincel, mostrando los primeros colores de una obra que llevaba más de medio siglo escondida.

La escena ocurrió a fines de 2021, en la sala del Concejo Municipal de Chillán (400 km al sur de Santiago), lugar donde por décadas se creyó que la dictadura de Pinochet había borrado para siempre los murales “Principio y Fin”, que el artista chileno Julio Escámez (Antihuala, Chile 1925-Heredia, Costa Rica 2015) pintó en sus paredes entre 1969 y 1971, buscando mostrar de manera simbólica la lucha de clases.










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