lunes, 2 de marzo de 2026

Telxínoe: Luis Dottori (1915 - 2002)

Luis Dottori, pintor. hijo de inmigrantes radicados en la ciudad de Buenos Aires, nació en 1915 y falleció en 2002. Cursó sus estudios primarios en una humilde escuela pública con aulas de madera, que siempre recordó con cariño. Allí con el aliento de alguno de sus maestros, comenzó a perfilarse su inclinación por el dibujo que, no obstante, su temprana inserción en la rutina del trabajo diario (primero ayudando a su padre en las sacrificadas labores de horneadas de ladrillos y, más tarde, como peluquero de hombres), no abandonó nunca. Autodidacta en los inicios de su vocación plástica, “su peluquería”, instalada cuando sólo tenía 17 años en la sala anterior de la casa de sus padres en la calle Puán (cuyos muebles, como una antigua estampa de época, aún se conservan perdidos entre libros, bastidores, telas y pinturas), se convirtió en taller y sus clientes se acostumbraron a admirar los dibujos, óleos o pasteles de ese muchachito que les rasuraba sus barbas o les cortaba sus cabellos.

Llevado de la mano por un primo del escultor Antonio Sassone, vecino de su barrio, llegó hasta el taller de este para iniciar sus primeros estudios de dibujo y composición, integrándose posteriormente a los cursos de dibujo del natural que el futuro celebrado maestro dictaba en la Peña Pacha Camac, cenáculo que reuniría luego a principalísimas figuras de la intelectualidad porteña, donde compartió experiencias entre otros con Francisco Reyes y Sepuccio Tidone. Luego de la primera exposición de sus trabajos, en la muestra colectiva organizada por Pacha Camac, comenzó a participar asiduamente en Salones Municipales, Provinciales o privados, obteniendo diversas distinciones.

Poseía como pintor una extrema sensibilidad y compromiso social. Fiel en extremo a sus ideales, principios y valores, plasmó a través de centenares de dibujos y óleos su particular visión del mundo, a partir del barrio en el que pasó la mayor parte de su vida, Parque Chacabuco, sobre el bajo Flores. Actuó de jurado en certámenes organizados por instituciones de bien público y a modo especial, en los que intervenían niños. Precisamente ellos, los niños, y la gente humilde de las barriadas y villas, fueron temas recurrentes en toda su obra, en la que resalta la injusticia y la desigualdad social.

Comenzó a participar en salones municipales, provinciales o privados y a partir de 1941, concurrió al Salón Nacional. Figuró en muestras en galerías de Buenos Aires y el interior de la Argentina como Rubinstein, Rosendo, Siglo Veinte y Renom de Rosario. Obtuvo Primer Premio en el Salón de San Pedro, provincia de Buenos Aires en 1939. “Pinta con un realismo a la manera de los naturalistas, fuerte de empaste y sólida de conceptos”, ha dicho de su pintura Antonio Lozano.

 










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