Hoy presentamos un artículo periodístico del diario La Nación:
“Somos el país que
más creció en capacidad aérea de toda América Latina”, sentenció el CEO de
Aeropuertos Argentina
En el cierre del
Summit de Aviación y Turismo, Daniel Ketchibachian destacó el récord de
capacidad en el tráfico aéreo y analizó los cambios que experimentó la
industria de viajes
“Argentina es hoy el
país que más creció en capacidad aérea de toda América Latina”, destacó Daniel Ketchibachian, CEO de
Aeropuertos Argentina, en un mano a mano con José del Río, secretario general
de redacción de LA NACION, al analizar un 2025 histórico que registró un
crecimiento del 12% en el tráfico aéreo, superando los 47 millones de pasajeros,
y transformó al avión en el motor de los viajes cortos.
Como cierre del capítulo
2 del Summit de Aviación y Turismo, el directivo analizó el presente y
futuro de un sector que se convirtió en uno de los termómetros de la
macroeconomía. Con cifras récord de tráfico y un ambicioso plan de
inversión, el ejecutivo destacó cómo los cambios de hábito tras la pandemia y
la incorporación de Inteligencia Artificial redefinen la experiencia de viajar.
“Estamos en récord de
capacidad, lo cual es espectacular porque entendemos que si se
mantienen estas capacidades y vamos creciendo, vamos a poder seguir surfeando
el futuro de la mejor manera”, aseguró.
El “índice Duty Free” y
un nuevo paradigma de viajes cortos
Si hay algo que mide
en tiempo real los cambios económicos,
no son los pasajes sino las compras. Para Ketchibachian, la aviación reacciona
de forma inmediata a los vaivenes económicos, especialmente en las zonas de
frontera. Según explicó, el primer indicador es el “índice duty free”,
que se mueve de manera instantánea ante cambios en el rumbo macroeconómico.
“Los free shops de frontera son inmediatos porque la gente
cruza a cargar nafta o comprar whisky; después viene el del
aeropuerto y, finalmente, la compra de pasajes”. A pesar de los vaivenes, la Argentina
se convirtió en el país que más creció en la región durante 2025, con un 17% en
capacidad, superando incluso al 15% de Brasil.
En ese contexto, explicó que hoy predomina un mayor turismo emisivo de argentinos viajando al exterior, algo que responde a un patrón histórico: “A veces tenemos más brasileños llegando, a veces más argentinos yendo”. Pero desmintió la caída del turismo receptivo: “Viene un montón de gente, el vuelo de China y el de Australia vienen con mucho turismo”.
Además, destacó
que Buenos Aires es la única ciudad de la región conectada con todos los
continentes. Este auge se apoya en un cambio de hábito
pospandemia: los viajes ya no son de 15 días, sino que se acortaron a
un promedio de cuatro, lo que hace que el avión sea la única opción
viable frente al auto o el micro. “El avión empezó a ser parte
fundamental de esos viajes cortos... por eso el cabotaje está creciendo a estos
ritmos”, señaló.
El contexto geopolítico
y el “efecto Mundial”
El contexto global
también impacta en las pistas. “La geopolítica hoy está cambiando lo que es la
aviación mundial“, dijo Ketchibachian y destacó que, ante los conflictos
internacionales, América Latina es un asset (activo) por
estar protegida de las guerras, aunque el aumento del combustible
de aviación (JP1) afecta los costos. Un dato curioso que agregó fue
que hubo récord de utilización de aplicaciones como Flight Radar para ver por
dónde pasan sus aviones y evitar zonas de conflicto. También se está viendo
cómo las aerolíneas evitan ciertos países, lo que “incrementa el costo y el
tiempo”.
Un dato que llama la
atención es cómo, contrario a lo que muchos creen, los grandes eventos
deportivos como el Mundial de Fútbol no tienden a sumar tráfico. “A
nivel cantidad de pasajeros no suman”, afirmó. La razón es simple: “Mucha
gente deja de viajar para verlo en su país; es más lo festivo y emocional que
el tráfico real”. El foco estará en la experiencia: aeropuertos con transmisión
de partidos y clima mundialista.
A su vez, Ketchibachian
marcó una diferencia cultural clave con Brasil. “El argentino culturalmente
es alguien que le gusta viajar mucho al exterior”, señaló. A diferencia del
país vecino, donde hay mayor movilidad interna, en la Argentina el turismo está
más asociado al viaje internacional. “En la Argentina no hay nómades. Alguien
que nació en una ciudad, tiende a quedarse trabajando allí”, aseguró.
Apuntando a la
infraestructura, Del Río preguntó: “¿Cómo acompañan el crecimiento de
pasajeros de turismo emisivo y también del turismo doméstico?“.
Ketchibachian afirmó que con 37 aeropuertos y 41 pistas, el desafío es
anticiparse: “Nosotros tenemos que llegar primero que el vuelo, si no el
vuelo no llega”.
La estrategia combina
diálogo con aerolíneas, análisis de demanda y planificación. No todos
los destinos crecen igual, pero hay plazas en expansión: Córdoba, Mendoza,
Bariloche, Salta, Tucumán y el AMBA. “En esos aeropuertos anunciamos obras que
estamos haciendo justamente previendo que continúe el crecimiento”, contó el
directivo.
El ejecutivo aseguró que
cuando crece el turismo primero se agregan vuelos en Buenos Aires, pero después
empiezan a crecer en el resto del país. Contó que ciudades como Córdoba,
Mendoza y Bariloche están llegando a niveles históricos de pasajeros
internacionales. Por eso, para sostener este crecimiento, la empresa
proyecta invertir US$500 millones en los próximos 12 meses. El plan
incluye la renovación de las pistas de Ezeiza y obras en aeropuertos como
Salta, Tucumán, Formosa, San Juan, Río Grande y Río Gallegos. “El
secreto es anticipar con infraestructura a la demanda; tenemos que llegar
primero que el vuelo”, afirmó.
Un punto central en la
charla fue la dificultad de atraer rutas, explicó el CEO de Aeropuertos
Argentina, ya que hoy los aviones son un recurso limitado y las aerolíneas
buscan máxima rentabilidad máxima y reglas claras. “Nosotros competimos
contra el mundo. Hoy el mundo está más conectado y el avión que no ponen acá lo
ponen en China o en Europa”, advirtió. En este sentido, celebró la desregulación y
la eliminación de barreras de salida: “Tener más asientos ayuda a todos, que
dejen entrar y salir aviones sin tantas restricciones ayudó a que crezca el
mercado”.
La aplicación de la
Inteligencia Artificial en la aviación
La tecnología ya no
es promesa, sino un presente en todos los sectores, incluido la aviación. “Estamos
generando agentes junto a socios estratégicos para el uso de
Inteligencia Artificial en los aeropuertos”, adelantó Ketchibachian. Uno de
los casos que utilizan es un dron en Bariloche que analiza la pista y decide si
es necesario aplicar glicol (un anticongelante) o limpiar nieve. El proyecto
ganó premios a nivel regional como “mejor implementación de inteligencia
artificial de la Argentina”.
Además, en Aeropuertos
crearon hace algunos años un área de Data Science, que analiza
qué casos son los que más van a transformar. “Si nosotros abrazamos la
inteligencia artificial desde ahora, nos vamos a poder nivelar con países de
todo el mundo”, aseguró.
Otra herramienta que
están usando son cámaras en las puertas de las aeronaves que miden
productividad en tiempo real: cuándo se carga el combustible, cuánto tarda el
pasajero en bajar, entre otras. “Se está revolucionando el sector”,
afirmó.
“En aeropuertos muy
congestionados, estamos empezando a privilegiar a los que trabajan mejor.
Al que viene y tiene tiempos reducidos se lo premia”, agregó el ejecutivo.
Además, la visión del
aeropuerto cambió: ya no es un lugar de trámite, sino que es parte del
viaje. Bajo la campaña: “Tu viaje empieza acá”, la empresa
rediseñó las terminales con mesas de trabajo, enchufes y wifi para quienes
viajan y trabajan, además de potenciar servicios de “grab and go”
(comida rápida de calidad) y opciones premium como el fast
pass, ballet parking y salas VIP. “Hay gente que paga US$8000 por un pasaje
en business -es casi cinco veces más que clase turista- y si en el
aeropuerto no tiene un servicio acorde, decide no viajar”, explicó sobre el
segmento de alta gama.
El directivo contó que
identificaron a muchas personas que deciden ir al aeropuerto varias
horas antes. “Tenés que darle producto y servicio. Entonces, la propuesta
cambió radicalmente, por lo que fue y sigue rediseñándose por completo”,
agregó.
De una familia ligada
a la industria textil a la pasión por la aviación
A modo de cierre, Del
Río llevó la charla a un terreno más personal y le planteó a Ketchibachian una
pregunta directa: “¿Cómo se explica tu vínculo con una industria que no
formaba parte de su historia familiar?” La familia de Ketchibachian viene
del sector textil.
La respuesta fue tan
simple como contundente: “La pasión no se explica. Es como cuando te
preguntan por qué vas a la cancha y te enojás… no tiene sentido, no se puede
explicar”.
Para el ejecutivo, hay
algo propio del mundo aeroportuario que lo vuelve difícil de abandonar. “Los
aeropuertos son un lugar alegre. Cuando camino me siento feliz, porque se
ven abrazos, saludos y emoción. Lo que pregona es la felicidad y eso
hace a la industria más divertida”.
Tras 25 años en la
industria, Ketchibachian concluyó con una frase emocional, destacando que los
aeropuertos son una “burbuja” de optimismo y “eso hace a la industria
más divertida”.
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