martes, 29 de mayo de 2018

Tablero de Comando: Claves para definir indicadores - artículo


El siguiente artículo, fue publicado en el portal  Buenos Negocios:

Tablero de comando: claves para definir indicadores

Se trata de una herramienta eficaz para medir y conocer el estado de situación de una empresa. Cuantos más precisos sean los indicadores establecidos, mejor será la información obtenida.


Alfredo Pérez Alfaro (Doctor en Economía. Chairman de Wise Directors)

El tablero de comando o control es una herramienta que permite hacer un seguimiento y medir diferentes indicadores de una empresa, reflejando el estado de áreas clave. Con la información recopilada, se obtiene un diagnóstico que ayuda a evaluar la estrategia planteada, optimizar los recursos y tomar mejores decisiones.




El secreto para implementar un buen tablero de comando se encuentra en la definición de los indicadores. Cuantos más establezcamos, más precisa será la "foto" que obtengamos y más acertadas las decisiones. Si nos estamos alejando de los objetivos fijados, rápidamente podremos dectectarlo y ajustar el curso de acción.

Para que el tablero resulte útil, los indicadores deberían seguir las siguientes reglas:


  • Que el indicador sea significativo. Que tenga sentido y que su expresión no sea ambigua. Que su comportamiento no induzca a decisiones equivocadas,
  • Que en su incorporación al cuadro de mandos hayan intervenido los sectores involucrados. Debe generarse un consenso de interpretación entre el responsable del tablero y los responsables de los sectores desde donde se genera el indicador.
  • Que la dirección superior se comprometa con el proceso de gestación del indicador. Los máximos responsables de la organización deben emitir señales claras de su interés en el funcionamiento del sistema de indicadores.
  • Que se conozca con exactitud qué variables intervienen en el indicador y cómo se lo calcula. Debe quedar claramente identificado el acceso a las variables de información básica que se utilizan para realizar el cálculo del indicador.
  • Que los datos básicos para el cálculo se encuentren siempre disponibles. El funcionamiento del indicador debe operar a través de un proceso recurrente de captura de la información básica en tiempo y forma. No se lo calcula por excepción, sino por sistema.
  • Que estén individualizados aquellos sectores o personas responsables de aportar la información básica. Los protocolos de procedimientos deben identificar a aquellos sectores o funcionarios de la organización desde donde debe fluir la información básica que requiere el indicador.
  • Que se identifique sin esfuerzo la conexión del indicador con otros, bajo condición de causa-efecto. Es de gran importancia para el análisis detectar aquellos indicadores cuyo comportamiento impacta en el indicador, y a su vez aquellos que son impactados por el indicador.
  • Que estén definidos los parámetros de valor del indicador que determinan una expresión de fortaleza o de debilidad. No debe integrar el cuadro de mandos un solo indicador sin haberse fijado dentro de un rango lógico de valor, es decir, los parámetros a partir de los cuales se lo interpreta como una fortaleza o como una debilidad.
  • Que se determine con precisión la periodicidad de su cálculo. Según el mayor o menor grado de aproximación del indicador a los sectores operativos, se determinará la frecuencia de su cálculo.
  • Que se establezca un orden de permisos para el acceso al comportamiento del indicador. Si bien el tablero de comando debe compartirse entre el personal, ciertas reglas de confidencialidad podrán restringir para algunos el libre acceso a sus indicadores.

 

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