Cuando leí la siguiente anécdota, en la red social X (Twitter), a través de la cuenta de Miguel Peralta (@miguelrperaltaf), que refiere al tema inseguridad en un barrio que hoy denominamos vulnerable, ahí donde la policía y el estado no llega; y nos muestra que muchos problemas pueden solucionarse convirtiendo datos en información y tomando decisiones sencillas.
Leemos en el posteo:
La adolescente de 14 años redujo los robos en su barrio un 60%. Sin policía. Sin cámaras. Sin presupuesto. Mariana Solís vive en Villa 31, Buenos Aires. Y lo hizo con una libreta de cuadros y un grupo de WhatsApp.
Villa 31 registraba 4-6 robos por semana en la cuadra de Mariana. La comisaría más cercana tardaba 40 minutos en llegar. Cuando llegaba, ya no había nada que hacer. Mariana tenía 13 años y un cuaderno. Empezó a anotar patrones.
Anotó horarios. Días. Tipos de incidente. Qué cuadras. Qué esquinas. Después de 3 meses de datos, vio algo que la policía nunca reportó: El 80% de los robos pasaban en 2 esquinas específicas, entre las 7pm y las 9pm, los martes y jueves. Solo eso.
Creó un grupo de WhatsApp con 34 vecinos. No para vigilar. Para estar presentes. Mates en la vereda los martes y jueves a las 7pm. Sillas afuera. Música. Conversación. Ocuparon las dos esquinas con presencia humana. Eso fue todo.
En 4 meses:
El método tiene nombre en criminología: «vigilancia natural» o CPTED. Mariana no sabía que existía. Lo reinventó sola con 13 años.
La Facultad de Ciencias Sociales de la UBA la invitó a exponer su metodología en marzo de 2026. Mariana fue con su libreta de cuadros. Fue la persona más joven en pararse frente a ese auditorio. Y la única sin título universitario. Tiene 14 años.
¿En qué problema de tu entorno hay un patrón que nadie se tomó el tiempo de anotar?

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