lunes, 29 de diciembre de 2025

Telxínoe: Federico García Lorca III

Hoy presentamos un video de «Amamos la poesía», proyecto de la Real Academia Española y Condé Nast España y Latinoamérica destinado a difundir la poesía española e hispanoamericana a través de las redes sociales. Esta iniciativa pretende servir de estímulo para que otras muchas personas se animen a utilizar las redes sociales y colgar sus propios vídeos, con sus poemas o fragmentos de poemas preferidos.
 
 «Casida de la muchacha dorada» de Federico García Lorca por Carmelo Gómez
 

La muchacha dorada
se bañaba en el agua
y el agua se doraba.

Las algas y las ramas
en sombra la asombraban
y el ruiseñor cantaba
por la muchacha blanca.

Vino la noche clara,
turbia de plata mata,
con peladas montañas
bajo la brisa parda.

La muchacha mojada
era blanca en el agua,
y el agua, llamarada.

Vino el alba sin mancha,
con mil caras de vaca,
yerta y amortajada
con heladas guirnaldas.

La muchacha de lágrimas
se bañaba entre llamas,
y el ruiseñor lloraba
con las alas quemadas.

La muchacha dorada
era una blanca garza
y el agua la doraba.

  

jueves, 25 de diciembre de 2025

CEOs y Gerentes: Ramiro Fabris de Europaris

Presentamos un reportaje a Ramiro Fabris, fundador de Europaris publicado en el diario La Nación; leemos en el mismo:

El exjugador de básquet que convirtió su pasión en un negocio que exporta a Estados Unidos

Ramiro Fabris transformó su pasión por el deporte en un emprendimiento de pelotas deportivas de calidad internacional

Exjugador de básquet federado, el rosarino Ramiro Fabris conoce el deporte desde adentro y esa característica le dio la posibilidad de identificar lo que los productos necesitaban para mejorar. A eso le sumó una “mirada emprendedora” y fundó una empresa de pelotas. Fabrica en Pakistán y en Asia, “dependiendo dónde está el nivel 10 de cada producto”. Además de vender en la Argentina, exporta a América Latina y Estados Unidos.

Fundó la marca Euro Paris hace poco más de una década con su socio Marcos Galetto con la convicción de que las pelotas debían cumplir los estándares internacionales. Fabris estudió Comercio Exterior y se define “creativo y autodidacta”, un combo que le permitió llevar adelante su proyecto. “Ya estamos girando de nuevo, la innovación no para y hay que abordar el mundo, nos tenemos que adaptar. Esa es la base de la marca”, dice el empresario de 41 años.

“Desde el primer día supe que esto iba más allá de vender una pelota: se trataba de demostrar que podíamos hacer un producto competitivo desde Argentina. El camino no fue fácil, pero valió la pena”, afirma. Cuando empezó la industria nacional de pelotas estaba prácticamente inactiva. Dominaban el mercado las producidas a gran escala en Asia. Para Fabris eso fue una “oportunidad”, invirtió en diseño de procesos y desarrollo local de materiales.

Producen entre 25.000 y 35.000 al año pelotas para fútbol, básquet, vóley y handball, tanto en versiones recreativas como profesionales, cumpliendo con estándares de calidad exigidos por federaciones deportivas regionales. Ya tienen desarrollada la de rugby. El ciclo completo de producción lleva alrededor de diez meses.

Exportan dos contenedores anuales y hay proyecciones de crecimiento. “Eso es lo que más orgullo nos da: saber que representamos al país con un producto bien hecho, confiable y accesible”, sostiene Fabris.

En una charla con LA NACION, enfatiza que recién ahora tomó “consciencia de a dónde llegó la marca. En el básquet siempre hubo solo dos marcas a nivel mundial y un día le dije al ‘Chapu’ Nocioni ‘por qué no hacer una en la Argentina de US$100’ y él me responde ‘metele flaco’. Y acá estamos”.

Fabris repasa que “toda” su vida fue emprendedor. A los 18 años abrió locales de celulares; después siguió con cyber con Playstation “que era lo que buscaba la gente”. Más tarde llegó la búsqueda de “manzanas abandonadas por todo el país para abrir canchas de fútbol de césped sintético. Llegué a tener 37 y gastaba mucho en pelotas. Me preguntaba ‘por qué no evitar los distribuidores y hacer pelotas’”.

Subraya que empezó “de cero-cero” y que le gusta estar en todos los detalles. “Desde las obras que hacíamos para las canchas hasta la decoración del show room. Me invitaron al pre Olímpico de Las Vegas y de ahí traje ideas, que llevamos adelante”.

“Cuando arrancamos pensé: ‘¿por qué no todos pueden tener una pelota profesional en su casa?’ -repasa-. Era importante que cualquier chico o chica tuviera una pelota profesional para tener en su casa o entrenar en sus clubes a un 60% menos de valor de mercado. River o Boca probablemente eran los únicos que podían comprar pelotas profesionales para sus inferiores, pero el resto de los equipos. Nosotros lo hicimos posible”.

Sostiene que los deportistas argentinos “siempre tuvieron talento, pero durante años no tuvimos una industria que los acompañe. Quisimos revertir eso, producir con calidad, con diseño propio y con visión a largo plazo”. Fabris entiende que con el modelo sustentable que logró también ayudó a “un cambio de mentalidad, a que otros confíen en la producción local como camino viable y competitivo”.

Por supuesto, el camino no fue llano. Por ejemplo, la marca había conseguido convertirse en la pelota oficial de la Superliga justo cuando se disolvió en mayo del 2020 por la irrupción de la pandemia. También había acordado con la licencia de la Copa América, que se suspendió. “Fuimos resilientes y eso es lo que le digo a mi hijo León, de siete años, que es el motor de mi vida”, apunta.

 


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Feliz Navidad

 




lunes, 22 de diciembre de 2025

¿Qué es el Fordismo?

Muchas veces hablamos sobre un tema y damos sentado que la mayoría de los oyentes conoce el tema. En este caso, acerco un video sobre el ¿Qué es el Fordismo?, que el alumno Juan Ignacio D. compartió entre sus compañeros, en un Foro de Actividades; y que me tomé la licencia de presentarlo en el blog:  
 

Datos INDEC: Actividad Económica (Octubre 2025)

La actividad económica subió 3,2% interanual en octubre de 2025 y cayó 0,4% respecto de septiembre.


 

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Telxínoe: Jaime Gil de Biedma

Hoy presentamos un video de «Amamos la poesía», proyecto de la Real Academia Española y Condé Nast España y Latinoamérica destinado a difundir la poesía española e hispanoamericana a través de las redes sociales. Esta iniciativa pretende servir de estímulo para que otras muchas personas se animen a utilizar las redes sociales y colgar sus propios vídeos, con sus poemas o fragmentos de poemas preferidos.
 
 «No volveré a ser joven» de Jaime Gil de Biedma por Gonzalo de Castro

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan solo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

 
 

viernes, 19 de diciembre de 2025

Humor en la oficina


 

“No podemos hacer nada”: la nueva forma que usan los estudiantes para copiarse en exámenes con IA - artículo

Este artículo fue publicado en el diario El País de España y reproducido por el diario La Nación, el mismo nos lleva a reflexionar sobre la utilización de la IA por parte de los estudiantes en las clases. Leemos en el mismo: 

“No podemos hacer nada”: la nueva forma que usan los estudiantes para copiarse en exámenes con IA

El uso masivo de ChatGPT y la creciente variedad de dispositivos con inteligencia artificial integrada permite hacer trampas con mayor soltura

n un aula de un examen de la carrera de informática de la Universidad de Salamanca el profesor Javier Blanco se paseaba por los pasillos con unos auriculares. “Me mosqueaba un poco”, pensaba el alumno Víctor Funcia mientras lo miraba, “ese señor aquí escuchando la radio mientras nosotros hacemos el examen”. Pero Blanco no escuchaba ninguna emisora. Estaba intentando captar una señal muy concreta de radio. Y de repente ocurrió: “Me pegó un pico de adrenalina”, recuerda Blanco.

Alguien estaba dictando las respuestas del examen por teléfono y un estudiante en el aula las estaba escuchando con un auricular. Blanco conectó la señal a un altavoz y toda la clase escuchó las respuestas. Ningún presunto culpable se inmutó. El auricular no se podía ver a simple vista: era un nanopinganillo como la cabeza de un clavo que cabe dentro de la oreja, junto al tímpano. Es tan pequeño que para sacarlo requiere un imán. No había una persona con esos pinganillos, sino tres, que solo aparecieron más tarde.

Aunque la escena ocurrió este verano, este tipo de pinganillos funcionan desde antes de la pandemia. En 2019, unos profesores de la Universidad Politécnica de Valencia escribieron un artículo científico para explicar cómo crear un detector: “Me alegra que mi trabajo haya tenido utilidad”, dice ahora uno de esos profesores, Ismael Ripoll. “El detector de copiones lo usamos durante un tiempo. Teníamos nuestras sospechas. Puede que nuestros estudiantes no copiaran o utilizaran métodos más rudimentarios. Al final no pillamos a nadie”.

Blanco usó sus instrucciones para crear su detector. EL PAÍS publicó en 2024 el caso de un profesor de un instituto de Madrid que también había hecho uno en la misma época. Hay, sin embargo, una diferencia fundamental entre los casos de 2019 y estos más recientes: la inteligencia artificial. Ahora fuera del aula no hace falta que haya ningún experto que sepa las respuestas. Puede haber un familiar o amigo que recibe la foto del examen que le manda el estudiante, la sube a ChatGPT y lee sus respuestas por teléfono.

Hay docenas de videos en redes con millones de visualizaciones que explican el funcionamiento de este pinganillo, que puede comprarse fácilmente en internet: “La pila del pinganillo no lo sé lo que dura, para no arriesgar recomiendo poner pila nueva si vas a estar un par de horas de exámenes”, dice una reseña del Pingaoculto en Amazon, que cuesta 42,99 euros. Hay dispositivos con micrófono y la mayoría necesita un repetidor que debe ponerse en el cuello, en un anillo o dentro del boli. Hay mucha variedad e incluso pueden alquilarse, según un profesor.

No es el único reto para los exámenes de las universidades españolas. “Es un problemón que tenemos”, dice José Juan López, vicerrector de estudiantes de la Universidad Miguel Hernández (Elche). “Y no podemos hacer nada, porque la tecnología es muy difícil de detectar y legislar. Y hablo de exámenes, en trabajos ya ni te cuento”, añade.

Es un problema que tiene varias capas: uno, el avance imparable de la tecnología. El pinganillo ya existe, pero están llegando gafas, relojes y bolígrafos donde cada vez dispositivos más discretos tienen mayor capacidad para resolver preguntas y problemas. Los móviles ya están prohibidos, pero en aulas grandes pueden colarse o incluso en centros donde pueden confiscar uno durante el examen, hay quien puede llevar un segundo dispositivo. La IA puede resolver preguntas de test sin siquiera haber estudiado nada. Antes, al menos, preparar el material para copiar requería dedicar un rato a saber qué entraba. “Es cada vez más habitual que muchos busquen la solución rápida”, dice Laura, encargada de lenguas en la Academia San Roque de Tenerife. “Ahora no quieren hacer ni el más mínimo esfuerzo. Ser vago es más común últimamente. Les cuesta hasta entender el ChatGPT, le piden que les haga un resumen del resumen”, añade.

Dos, copiar puede volverse tan fácil que ya no solo ayude a aprobar un examen difícil, sino que permita sacarse grados enteros. Hay ahí un problema que afecta sobre todo a los compañeros, donde la competición por una beca o tener mejor nota para acceder a unos estudios puede verse afectada. En el ejemplo de la Universidad de Salamanca, la asignatura donde les pillaron “no es de las más difíciles de la carrera”, dice Funcia, alumno de la Universidad, y agrega: “Da que pensar por qué copian si lo hacen en asignaturas que se pueden sacar fácilmente leyendo el temario. No sé si aumentando el castigo la gente dejaría de copiar. El sistema de las notas indirectamente incentiva esta competitividad, es una clasificación individualista”.

Las sanciones pequeñas

Mientras llegan cambios más grandes al sistema de evaluación, los profesores se topan con el tercer gran problema de la irrupción de la IA en el mundo de los exámenes: las sanciones. El sistema de castigo para una chuleta o un chivatazo quizá sea inservible para este tipo de sofisticación. Según la ley actual, cambiada en 2023 y que sirve para todas las universidades, copiar en un examen es una falta grave. Eso permite como mucho suspender al culpable dos convocatorias de ese año y expulsarle de la universidad 30 días, aunque si hay un examen en esos días puede presentarse. “La penalización es nula”, dice Rodrigo Santamaría, de la Universidad de Salamanca. “Estamos vendidos, si un estudiante quiere copiar va a copiar igual”.



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jueves, 18 de diciembre de 2025

Anécdotas Administrativas: El Aguinaldo

El aguinaldo tiene un origen antiguo, se remonta a la antigua Roma, donde se entregaba el “kalendariae strenae” el 1 de enero, fecha en que se intercambiaban regalos entre amigos en honor a los dioses y como señal de buen augurio para el nuevo año. Así, a lo largo de la historia, fue variando su aplicación hasta convertirse en un regalo de los empleadores a sus trabajadores. De hecho, se cree que la palabra “aguinaldo” viene de la frase latina “hoc in anno”, que significa “en este año”.

Los orígenes del aguinaldo en la Argentina

El pago del aguinaldo fue dispuesto en diciembre de 1945, cuando el presidente de facto, Edelmiro Farrell, dispuso su pago para todos los empleados por iniciativa del entonces secretario de Trabajo y Previsión, Juan Domingo Perón, con el objetivo de mejorar el bienestar de los trabajadores y sus familias

Sus antecedentes, de acuerdo con el historiador Daniel Balmaceda, se remontan a la costumbre de pagar una remuneración extra, en la década de 1880, por algunos comerciantes que buscaban reconocer el buen desempeño de sus empleados a finales de año; pero su cálculo era arbitrario, dependía de la voluntad de cada empleador o patrón, y era discrecional porque no alcanzaba a todos los trabajadores.

Recién en mayo de 1910 surgió el primer aguinaldo oficial, que fue otorgado por el gobierno municipal porteño, encabezado por el intendente Manuel Güiraldes, quien decidió pagarle un “Aguinaldo del Centenario” a sus empleados por los festejos patrios.

Por qué equivale a un mes de salario

Este logro de los trabajadores, tiene además razones (matemáticas y administrativas) por la cual corresponde pagar el Aguinaldo, o Sueldo Anual Complementario o décimo tercer salario (como se lo llama en Brasil, por ejemplo).

El núcleo del asunto es como se pagaba salario del trabajador, primero fue en forma diaria (jornal), luego semanal, quincenal o mensual; cuando el empleador optaba por estas dos últimas alternativas, nos encontramos con un problema; porque el año calendario difiere del año administrativo o contable. Sabemos que no todos los meses tienen la misma cantidad de días, por consiguiente, no todos tienen la misma cantidad de semanas. El calendario administrativo o contable surge por la necesidad de simplificar ese cálculo, atribuyendo uniformemente 30 días a los meses y 4 semanas a cada mes. Simplificado el año administrativo está conformado por 360 días (12 x 30) ó 48 semanas (12 x 4); pero la realidad es que un mes tiene 4,29 semanas promedio, y un año tiene contiene 52,14 semanas aproximadamente.

Son "12 meses o 52 semanas"

La frase alude a la justificación inicial que se realizó sobre el aguinaldo: un año tiene aproximadamente 52 semanas, pero administrativa y contablemente se consideraban 48 semanas laborables, dejando "4 semanas" sin remunerar, que se compensaban con este pago adicional.

El aguinaldo, por lo tanto, sería una forma de compensar esa falla en el cálculo del salario de los trabajadores. Actualmente, se paga en dos cuotas, una en junio y otra en diciembre, para que los trabajadores tengan un ingreso extra en las épocas de mayor gasto, las vacaciones y las fiestas navideñas.

 
 


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CEOs y Gerentes: Horacio Marín de YPF

Presentamos un reportaje a Horacio Marín, presidente y CEO de YPF publicado en el diario La Nación; leemos en el mismo:

YPF invertirá US$6000 millones en 2026 pese a la baja del precio del petróleo

Con un escenario de precios internacionales más bajos, la petrolera estatal aumentará 20% las inversiones y financiará el plan con ventas de activos

En una jornada en la que el precio internacional del barril de petróleo perforó los US$59 —impacto que se reflejó en las acciones de las principales empresas energéticas del país—, YPF anunció que invertirá US$6000 millones en 2026, un 20% más que este año.

Con una mayor oferta petrolera prevista para 2026, los analistas del sector proyectan un precio promedio del crudo en torno a los US$63, por debajo de los US$68 que promedió este año y muy lejos de los US$75 de 2024. Los escenarios más negativos incluso contemplan una caída hasta los US$55 por barril.

A pesar de este contexto, YPF prevé ampliar sus inversiones para sostener el nivel de actividad. El presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, explicó que parte de ese financiamiento provendrá de las reservas obtenidas por la venta del 50% de Profertil a Adecoagro, operación que le dejó US$600 millones, y por la transferencia del yacimiento convencional Manantiales Behr a Rovella Capital, que aportó otros US$500 millones. Se trató del último activo convencional que la petrolera conservaba en Chubut.

A esos recursos se sumarían los fondos que YPF podría obtener por la venta del 70% de las acciones de Metrogas, estimados entre US$500 y US$600 millones. Para avanzar con el proceso formal, la compañía aguarda que el Enargas extienda la licencia de concesión, que vence en diciembre de 2027, luego de 35 años de vigencia. La empresa contaba con el derecho a una prórroga de 10 años, pero la sanción de la Ley Bases amplió ese plazo a 20 años.

Durante el último trimestre, YPF produjo 240.000 barriles diarios de petróleo, de los cuales 170.000 correspondieron a producción no convencional en Vaca Muerta. Esto equivale al 70% del total y va en línea con el objetivo Marín, de convertir a la empresa en una productora 100% no convencional.

“Queremos tener una reserva de millones de dólares por posibles problemas en el precio del petróleo. Se espera que haya una baja el año próximo, pero no queremos bajar la actividad porque para 2027 se espera que el precio vuelva a subir”, dijo Marín, en un encuentro con periodistas en la Torre de Puerto Madero.

En las próximas semanas, YPF espera novedades clave en su proyecto para producir Gas Natural Licuado (GNL) en la Argentina, la principal apuesta estratégica de Horacio Marín para el desarrollo de la compañía. La iniciativa podría representar ingresos por exportaciones del orden de los US$10.000 millones anuales a partir de 2030.

Marín confía en sellar antes de fin de año el ingreso de XRG, el brazo internacional de inversiones energéticas de Adnoc (la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi), la cuarta petrolera más grande del mundo, con una producción diaria de 4 millones de barriles. El otro socio ya confirmado es la italiana ENI.

El paso siguiente será mandatar al banco JP Morgan para estructurar un financiamiento de proyecto equivalente al 70% del costo total de la iniciativa. El plan actual contempla producir, a partir de 2030, unas 12 millones de toneladas por año (MTPA), equivalente a 54 millones de metros cubicos (m3), el 35% de la producción total, mediante la instalación de dos barcos en la costa de Río Negro. El crédito ascendería a algo más de US$12.000 millones, con la participación de cerca de 200 bancos y unos 300 fondos de inversión, mientras que el resto se cubriría con aportes de los socios.

No obstante, Marín apunta a escalar el proyecto con la incorporación de un tercer barco de 6 MTPA, para lo cual YPF busca un nuevo socio que reemplace a Shell. La petrolera angloholandesa puso en pausa su participación casi un año después de haber firmado un acuerdo para analizar la viabilidad del proyecto. Entre las alternativas que evalúa la compañía figuran un fondo con participación de Saudi Aramco —la mayor petrolera del mundo—, una eventual reconsideración de Shell o la incorporación de una empresa estadounidense.

Si YPF logra ampliar la capacidad hasta 18 millones de toneladas anuales, el financiamiento estructurado por JP Morgan debería elevarse a unos US$17.000 millones, lo que implicaría un flujo de divisas significativo para la economía argentina. Las empresas esperan firmar la decisión final de inversión (FID) en el primer semestre de 2026.

Posible alianza con McDonald’s

En paralelo, a partir del próximo año la empresa avanzará con una estrategia de segmentación de su red de estaciones de servicio. Habrá tres categorías: las premium, que operarán bajo la marca YPF Black; las tradicionales, que mantendrán la denominación actual; y las de bajo costo, que pasarán a llamarse Refiplus y estarán ubicadas en zonas más alejadas y de menor demanda.

En las estaciones premium dejará de comercializarse nafta súper y se buscará reforzar la propuesta de valor, con especial foco en la oferta gastronómica. En ese marco, la compañía mantiene negociaciones con el chef Christian Petersen para mejorar las opciones disponibles a través de sus pizzas Zen, las empanadas de Nuestras Constumbres Criollas y sandwiches de Valenti.

También con McDonald’s para que haya locales de la icónica marca de hamburguesas en las instalaciones de las estaciones de servicio y con Farmacity.

Además, a partir de este verano, YPF instalará una estación modular en los puntos de mayor demanda, como la costa atlántica. Durante el invierno, la unidad sería trasladada a los principales centros de esquí.

 


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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Datos INDEC: Índice de Precios Mayoristas (Noviembre 2025)

Los precios mayoristas aumentaron 1,6% en noviembre de 2025 respecto del mes previo y acumularon un alza de 23,2% en once meses.

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Huellas: Mustafá Suleyman: “Controlar la inteligencia artificial es el desafío de nuestro tiempo” - artículo

Presentamos un reportaje al CEO de Microsoft AI, sobre el tema Inteligencia Artificial. Leemos en el artículo, publicado originalmente en el diario El País y reproducido por DuendeTV: 

Mustafá Suleyman: “Controlar la inteligencia artificial es el desafío de nuestro tiempo”

El CEO de Microsoft AI y cofundador en 2010 de DeepMind reflexiona sobre los retos tecnológicos del presente: “Mi mayor esperanza es que todos puedan sentir los beneficios de una revolución de la inteligencia que les dé recursos para lograr y hacer más”

En la última década –y con más intensidad en los últimos cinco años– el desarrollo de la inteligencia artificial ha sido trepidante. Cada día aparecen nuevas aplicaciones basadas en modelos de IA. Nvidia, fabricante de los chips que alimentan esta revolución, es hoy la empresa más valiosa del mundo, y las siete grandes tecnológicas, conocidas como Big Tech, son el motor económico de Estados Unidos. Muchos miran este auge con escepticismo y advierten que podría tratarse de una burbuja similar a la de las punto com. Pero pocos, muy pocos, dudan del impacto que la IA tendrá en el rumbo humano durante las próximas décadas.

En el centro de este impulso está el británico Mustafá Suleyman (Londres, 41 años), actual CEO de Microsoft AI y cofundador en 2010 de DeepMind, donde fue director de producto y más tarde responsable de aplicaciones de IA. Aunque la inteligencia artificial llevaba décadas avanzando en silencio, de modo casi perezoso, DeepMind logró hitos que parecían inalcanzables, como AlphaGo, el incipiente sistema de IA capaz de vencer al campeón mundial Lee Sedol de Go, uno de los juegos combinatorios más complejos, con un marcador irrefutable: 4-1. Al combinar redes neuronales –desarrolladas por el equipo del hoy Nobel de Física Geoffrey Hinton en la Universidad de Toronto– con el aprendizaje por refuerzo a gran escala, las máquinas empezaron a idear estrategias que los humanos jamás habían imaginado. Fue un auténtico momento eureka.

Cuando Google compró DeepMind en 2016 y se aceleró la carrera por la IA, Suleyman ya era uno de sus principales exploradores. Su posición le permitió entender la revolución desde dentro y formarse una visión amplia de sus oportunidades y riesgos. El mayor: el impacto descomunal que tendrá en la sociedad la confluencia de la IA, la robótica y la biología sintética: desde la transformación del trabajo y las relaciones humanas hasta los grandes desafíos contemporáneos: cambio climático, sistemas de salud, biogenética, competencia geopolítica.

Esa reflexión cristalizó en La ola que viene. Tecnología, poder y el gran dilema del siglo XXI (The Coming Wave), un recorrido entusiasta y, a la vez, cauteloso por la historia y el futuro de la tecnología. La IA promete transformarlo todo, pero también encierra peligros reales e inminentes que, si se ignoran, pueden desatar conflictos sociales, nihilismo y destrucción. Su optimismo preocupado subraya la necesidad de un marco político para gobernar la IA, algo imposible de delegar en la tecnología y difícil de consensuar en un mundo marcado por la polarización, el autoritarismo y la competencia entre Estados Unidos y China.

Esta entrevista es el resultado de una serie de intercambios por correo electrónico.

Pregunta. Como pionero de la IA y cofundador de DeepMind, ¿imaginó alguna vez, en su juventud, que desempeñaría un papel tan fundamental en esta era de acelerado desarrollo tecnológico? ¿Cómo vivió personalmente la “fase de frenesí” descrita por la venezolana Carlota Pérez, a la que haces referencia en su libro?

Respuesta. Siempre me han interesado las cosas capaces de generar un impacto masivo y positivo en el mundo, pero mi camino hacia la inteligencia artificial fue inusual. Me involucré en las negociaciones climáticas de Copenhague en 2009, a los 24 años. Fue una experiencia importante porque me enseñó que muchas de las instituciones tradicionales que tenemos para resolver nuestros problemas más grandes y urgentes simplemente no están a la altura. Al mismo tiempo, veía cómo las plataformas digitales se desplegaban a gran escala y tenían un enorme impacto. Me pareció que la inteligencia artificial podía conectar esos dos mundos. Esa fue la motivación: construir una IA capaz de marcar una diferencia significativa frente a los grandes desafíos de nuestro tiempo —el cambio climático, el aumento de los costos de salud, el estancamiento de la productividad, la soledad y la desconexión. Más que el frenesí, uno de los mayores retos que enfrentamos en los primeros días de DeepMind fue que casi nadie hablaba de inteligencia artificial. Era impopular y se veía como algo bastante extraño. Aunque hoy la IA está en todas partes, en ese entonces apenas estaba resurgiendo tras un largo “invierno”. Así que tuvimos que trabajar duro simplemente para convencer a la gente de que la IA y la inteligencia artificial general eran ideas reales y valiosas.

P. Desde su posición dentro de la industria, ¿cuánto control tienen realmente los tecnólogos actuales sobre la disrupción que ellos mismos están impulsando? ¿Cómo navegan ese entorno entre competidores y aliados?

R. Los tecnólogos deben asumir siempre la responsabilidad. No podemos controlar todo lo que ocurre aguas abajo de lo que creamos, pero eso no elimina la obligación de tomar las decisiones correctas.

P. Avances tecnológicos como los grandes modelos de lenguaje han pasado de la ciencia ficción a la vida diaria de miles de millones de personas. ¿Qué estrategias pueden ayudar a la sociedad a prepararse para cambios tan repentinos y de tan gran escala?

R. Transiciones como esta son complejas. En el pasado, estos cambios ocurrían relativamente despacio, así que sus consecuencias se diluían en el fondo. Nadie recuerda exactamente cuándo aparecieron los cajeros automáticos o cuándo los kioscos de autoservicio en supermercados se volvieron normales. Esta transición será más marcada porque es más rápida, más directa y afectará a casi todos. Por eso he defendido la contención y la instalación de rieles y barandas de resguardo para la IA. Debemos limitar el ritmo del cambio para que la sociedad pueda absorberlo. ¿Qué tan rápido podemos reentrenar a los trabajadores y mejorar sus habilidades? ¿Cuánto puede el Estado de bienestar apoyar a las personas mientras cambian de trabajo u oficio? Ese es probablemente el mayor desafío hoy, porque hay fuerzas abrumadoras impulsando el despliegue de la IA a millones y miles de millones de personas. Tenemos que gestionar eso mientras suavizamos la transición donde sea posible.

P. Ha anticipado que viviremos una era de sorpresas provocada por nuevas tecnologías. ¿Qué tipo de sorpresas positivas y negativas debemos esperar a medida que avanza esta ola?

R. Mi mayor temor es que actores malintencionados utilicen la tecnología de formas peligrosas. Mi mayor esperanza es que todas las personas vivas puedan sentir los beneficios de una revolución de la inteligencia que les dé recursos para lograr y hacer más, dondequiera que estén.

P. Robots, implantes cerebrales, edición genética, vida sintética e inteligencia artificial son, como escribes en La ola que viene, señales de un punto de inflexión histórico. ¿Cuáles son las principales promesas o aspectos positivos de esta disrupción si las cosas salen bien?

R. La inteligencia artificial destila la esencia de la economía mundial –la inteligencia– en una construcción algorítmica. A corto plazo, ayudará a que las personas sean más productivas, lo que debería impulsar un crecimiento económico global significativo y compensar cualquier pérdida. Pero esto requerirá una respuesta masiva de los gobiernos para asegurar que todos mantengan sus niveles de vida, reciban capacitación y disfruten de una mejor calidad de vida que la que tienen hoy. Quienes construyen IA deben enfocarse en el mejoramiento de las capacidades físicas y cognitivas de los trabajadores –lo que les permite conservar el control de la IA, augmentation en inglés– y no en el reemplazo de los humanos. Los reguladores y responsables de políticas ya deberían pensar en las tácticas y mecanismos adecuados para ayudar a todos en esta transición. Si lo hacemos bien, podremos enfrentar algunos de los mayores desafíos de la humanidad, desde la energía limpia hasta sistemas de salud asequibles para todos.

P. Muchos temen que la IA ya esté volviendo obsoletas habilidades humanas cruciales. ¿Cómo imagina que no solo compensará la pérdida de empleos, sino que también abordará grandes desafíos como el cambio climático –dado su propio y voraz consumo energético– o el acceso a la atención médica y el empoderamiento de los trabajadores? Como argumenta el Nobel de Economía Daron Acemoglu, la trayectoria actual de la IA está más enfocada en la automatización y el desplazamiento que en el mejoramiento de los trabajadores.

R. Recientemente anuncié la formación de un nuevo equipo en Microsoft AI: el equipo de Superinteligencia, creado para encontrar una nueva visión de la superinteligencia humanista. Así es como la defino: la superinteligencia humanista es una IA avanzada diseñada para permanecer controlable y alineada con su misión de estar firmemente al servicio de la humanidad. Es una IA que amplifica el potencial humano, no que lo reemplaza. Esta es nuestra respuesta a lo que veo como la pregunta más importante de nuestro tiempo: ¿cómo asegurar que las formas más avanzadas de IA permanezcan bajo control humano mientras generan una diferencia tangible? La superinteligencia humanista ofrece un camino más seguro. Imagina asistentes de IA que alivian la carga mental de la vida diaria, aumentan la productividad y transforman la educación mediante un aprendizaje individualizado y adaptativo. Piensa en una superinteligencia médica capaz de realizar diagnósticos de nivel experto, con precisión y a bajo costo, que podría revolucionar la salud global, capacidades que nuestro equipo de salud en Microsoft AI ya ha mostrado. Y considera avances en energía limpia impulsados por IA que permitan generar, almacenar y eliminar abundantes cantidades de carbono de forma asequible, para satisfacer la creciente demanda mientras protegemos el planeta. El beneficio potencial para la humanidad es enorme: un mundo de rápidos avances en niveles de vida, en ciencia y en nuevas formas de arte, cultura y crecimiento. Con la superinteligencia humanista, creo que estos no son sueños especulativos, sino metas alcanzables que pueden ofrecer mejoras concretas en la vida diaria de millones de personas. Debemos celebrar y acelerar la tecnología porque ha sido el mayor motor de progreso humano en la historia. Por eso necesitamos mucho, muchísimo más de ella.

P. ¿Qué tan cerca estamos de que la tecnología supere la agencia y el control humanos? ¿Qué significa enfrentar el “problema del gorila”, es decir, crear algo más inteligente que nosotros mismos?

R. El objetivo debe ser crear IA que apoyen y empoderen a los seres humanos. Eso significa construir sistemas contenidos y alineados, diseñados con intención clara, compensaciones explícitas y barreras de protección adecuadas. Se trata de tomar decisiones clave de diseño e ingeniería desde el principio y luego mantenernos fieles a los principios que las sustentan.

P. A menudo se describe a las IA como cajas negras. ¿Es realista esperar que podamos controlarlas y asegurar que los humanos mantendrán un rol significativo, dado su impulso hacia la autonomía?

R. Sí, creo que sí. En Microsoft AI construimos Copilot, que lanzamos a mediados de octubre, un asistente de IA para todos. Es una tecnología muy nueva y diferente, distinta de cualquier herramienta que hayamos usado antes: mucho más rica y dinámica. Un asistente de IA que te acompañará en la vida, crecerá contigo, se adaptará a tus necesidades y manías, recordará lo que importa, navegará la web y actuará en tu nombre: desde reservar un viaje hasta gestionar tareas cotidianas o ayudarte con actividades complejas. Y hará todo eso de tu lado, alineado con tus intereses. Esto es algo nuevo: apoyar los roles humanos y sacar lo mejor de nosotros.

P. Incluso los expertos en IA a veces no entienden del todo cómo funcionan esos sistemas. ¿Qué riesgos serios ve en esta opacidad y cómo pueden minimizarse?

R. Es fundamental que asumamos la rendición de cuentas por lo que hacemos. Microsoft tiene uno de los equipos de seguridad más fuertes del mundo, y la seguridad es nuestra prioridad número uno. La contención implica que las inteligencias artificiales siempre deben ser controladas y comprobablemente responsables. Ser responsable significa ser transparente: siempre debemos tener una explicación clara de lo que hacen y por qué lo hacen. Y deben existir límites ejecutables sobre sus capacidades, con controles verificables y demostrables.

P. El surgimiento de una tecnoélite o “superclase” está desplazando el poder desde los Estados hacia quienes controlan la infraestructura digital, los datos, los algoritmos y los avances biogenéticos. ¿Qué amenazas enfrentan la democracia y la equidad social como resultado? ¿Qué medidas podrían evitar un futuro dominado por la oligarquía de los tecnobros?

R. Aunque entrenar grandes modelos no es algo que cualquiera pueda hacer, hay tendencias opuestas a las que señalas que vale la pena destacar. La tecnología se está difundiendo con enorme rapidez, pasando de la frontera de punta al código abierto en cuestión de meses. Los modelos pequeños y livianos mejoran cada día. Eso significa que, aunque las grandes empresas tecnológicas desempeñarán un papel, también lo harán muchas otras. Más allá de eso, los gobiernos y las compañías siguen teniendo un rol enorme en sostener nuestro contrato social. Ambos deberían expresarlo claramente. Yo ciertamente lo hago.

P. Sostienes que la regulación por sí sola no puede contener estas tecnologías. ¿En qué consistiría realmente una estrategia práctica y efectiva de contención?

R. La contención no solo debe mantener la tecnología bajo control, sino también gestionar sus consecuencias para las sociedades y las personas. Debe unificar ingeniería, ética, regulación y colaboración internacional en un marco coherente. Para gestionar la ola de IA, necesitamos un programa de contención que funcione en diez capas concéntricas, del núcleo técnico hacia afuera. Comienza con medidas de seguridad integradas –mecanismos concretos para asegurar resultados seguros– y continúa con sistemas de auditoría para la transparencia y la rendición de cuentas. Implica usar puntos de estrangulamiento en el ecosistema que permitan ganar tiempo para los reguladores y para desarrollar tecnologías defensivas. Implica también fomentar creadores responsables que construyan sistemas contenidos, no solo críticos desde fuera; y reformar los incentivos corporativos para evitar una carrera competitiva temeraria. Los gobiernos deben dar licencias y monitorear las tecnologías. Nuevos tratados internacionales e incluso nuevas instituciones globales serán necesarios para coordinar la supervisión. También debemos cultivar una cultura que adopte el principio de precaución, mientras los movimientos sociales presionan por un cambio responsable. Todas estas medidas deben cohesionarse en un programa integral con mecanismos que se refuercen mutuamente para mantener el control social sobre la tecnología en un momento de avance exponencial. Sin eso, cualquier otro debate –sobre ética, riesgos o beneficios– se vuelve inconsecuente. Y nada de esto será fácil.

P. Pensando en lo que dice, me pregunto: ¿Es viable impulsar un acuerdo de París para la IA o crear un órgano independiente con poder real que sea aceptado por los principales actores?

R. Sí, pero requerirá un enorme trabajo. La clave es encontrar formas de crear situaciones de ganancia neta en las que los países puedan colaborar para asegurar beneficios para sus sociedades mientras gestionan juntos los riesgos. Hay buenos precedentes históricos: el Protocolo de Montreal sobre los CFC (cloroflurocarbonos), el Acuerdo de París sobre cambio climático o las prohibiciones de armas. Ese es el desafío de nuestro tiempo.

P. ¿Qué papel deben desempeñar las humanidades —filosofía, historia, ética, artes— en la investigación, desarrollo y aplicación de la IA? ¿Se están integrando adecuadamente perspectivas interdisciplinarias o corremos el riesgo de pasar por alto visiones humanísticas cruciales en la carrera por innovar?

R. Me formé en humanidades y es algo profundamente importante para mí. Creo que hay un enorme papel para la diversidad de ideas, disciplinas y perspectivas en la IA. De hecho, es esencial. Estamos en un punto en el que las herramientas son tan avanzadas que no necesitas ser ingeniero para liderar equipos de producto o ingeniería. Tenemos un nuevo tipo de arcilla con la que esculpir experiencias de formas inéditas. Es una oportunidad increíble para escritores y artistas. Muchas personas en Microsoft AI vienen de trayectorias diversas: educadores, terapeutas, lingüistas, guionistas de comedia, publicistas, diseñadores, gamers. Me interesa incorporar creativos genuinos que no encajen en moldes tradicionales, pero que tengan amplitud y alcance, y situarlos en el corazón de la creación de productos, junto a ingenieros y gerentes.

P. ¿Están estas voces influyendo realmente en decisiones centrales de diseño de la IA? ¿O se las usa para “humanizar” productos ya definidos dentro de un marco corporativo?

R. Mi llamado a todos es a involucrarse. Hay un enorme papel para que la gente influya en los resultados; nada es seguro ni inevitable, y todos debemos tener un interés directo en lo que pase. En última instancia, la sociedad decidirá qué se crea y qué no. Tendemos a sobreestimar el impacto a corto plazo de la tecnología y a subestimar sus consecuencias a largo plazo. Eso significa que aún hay tiempo y un margen de maniobra enorme para que todos participemos, nos sumemos a movimientos por un cambio positivo y aprendamos a influir en estas herramientas para obtener los mejores resultados posibles.

P. Para cerrar en un plano humano o humanístico: ¿puede la empatía programarse realmente en una IA, o es una ilusión peligrosa?

R. Sí, se puede. Los avances de los últimos años muestran que es posible. Pero no debemos confundirla con la empatía humana ni verla como un reemplazo. En Microsoft AI lo llamamos “ingeniería de personalidad”, y es una parte importante del diseño de sistemas de apoyo, responsables y alineados con tus intereses. Se puede crear una experiencia emocional genuinamente rica. Pero no se trata de fingir una emoción real ni de sustituirla. Una IA empática debería ayudarte a conectarte con otros seres humanos. No fingirá ser algo que no es porque eso perforaría su propia ilusión. Es un equilibrio delicado, pero uno que estamos decididos a lograr. 

 


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