jueves, 11 de abril de 2024

CEOs y Gerentes: Eduardo Chakall y Silvina López de La Susy

Hoy presentamos a Eduardo “Chakall” y Silvina López, creadores de la marca “La Susy, empanadas argentinas”, en un reportaje publicado en el diario La Nación, leemos en el artículo:

Las empanadas argentinas que triunfan en Portugal

Se trata de un emprendimiento de dos hermanos; llevaron a su madre, con Alzheimer, a vivir con ellos y le rinden homenaje en el negocio

La historia de los hermanos EduardoChakall” y Silvina López en Portugal es un relato de emprendedores, pero también de amor filial. Él se fue en 1998, ella en el 2015, con su hija de seis años y su mamá de 75 con Alzehimer. Chakall ya tenía varios restaurantes en Lisboa. Silvina empezó con uno en un pueblo de playa, que fue un “boom”. Juntos hoy comparten cinco, incluidos dos de “La Susy, empanadas argentinas” que produce entre 60.000 y 90.000 por mes y se prepara a abrir su propia fábrica.

De familia gastronómica -sus papás tuvieron restaurantes por años y Susy, la mamá, la concesión de la cantina de Techint durante tres décadas- “Chakall” estudió periodismo, trabajaba en un diario en la Argentina y se fue a otro a Lisboa y, como no era “lo que esperaba”, terminó en las cocinas.

Su marca “By Chakall” es muy conocida en Portugal, donde también tiene libros publicados. Su sexto local fue en el estadio Da Luz, el campo del Benfica.

Un homenaje

“Yo llegué a empezar de cero -cuenta Silvina a LA NACION-. Mi mamá está con nosotros. El proyecto de las empanadas lleva su nombre porque fue un homenaje. En Benavídez era muy conocida por sus empanadas y queríamos dejar la marca, que no la olviden”.

Al llegar, Silvina abrió Areal Beach en Lourinhã, una villa agrícola al lado del mar. “Cambiamos el concepto y la forma de comer con nuestros productos argentinos, hicimos un local gourmet y, a la vez, muy familiar. En verano tenemos 1.000 personas por día comiendo”, dice.

En la pandemia del Covid-19, los restaurantes cerraron y los hermanos pensaron en retomar la receta de “la Susy” de las empanadas. Estaban trabajando en el tema cuando les encargaron 200 para exportar a Francia, “después fueron 2000 y, después, 20.000. Entonces, advirtieron que “el tema iba en serio, que había mercado”.

Tienen dos franquicias. El primer local fue en El Corte Inglés de Oporto y, el segundo, en Lisboa. Además, proveen a todos los restaurantes que tienen en conjunto y a los By Chakall. La imagen de la primera libreta cívica de Susy ilustra la caja de delivery de las empanadas. También está plasmada en los azulejos -tradicionales en Portugal- de los locales.

Su eslogan es “viajar sin salir del mismo sitio”, porque cada empanada “cuenta una historia única de sabores”. Silvina repasa que sus abuelos vinieron de Suiza y de España, que son una familia de “muchos viajes” y por eso invitan “a dar una vuelta al mundo” con sus productos. Ofrecen 14 variedades, entre ellas la pekinesa con pato pekinés de relleno, la marroquí, una de bacalao, la tailandesa, la normanda con queso brie.

No pudieron seguir exportando a Francia por el volumen de trabajo local. Ahora están preparando la apertura de la fábrica propia. Detalla que hacer las empanadas industriales implica cadena de frío, ingenieros alimentarios. Ahora alquilan centros de producción. Trabajan con 10 personas y proyectan hacer 300.000 empanadas al mes en la instalación propia.

“Cuando abrimos en Oporto llevamos a ‘la Susy’ y se emocionó. Lo vimos en su cara. Es que ella es el corazón de este proyecto, su raíz y eso no puede borrarlo el Alzheimer -dice-. Pensamos hacer algo para ayudar a las familias de quienes tienen esta enfermedad. Se la puede ver como un problema o una realidad. Para nosotros es un aprendizaje lleno de amor”.

“Todos nos criamos en la cocina y estudiamos -relata Silvina- Además, viajamos mucho por todo el mundo. Mi mamá nos decía ‘lo más importante es que viajes, la cocina te va a servir en cualquier parte del mundo’. En Portugal encontramos nuestro lugar, pero no reniego de la Argentina”. Y dice Silvina: “Nunca fuimos ricos; trabajábamos en el restaurante familiar para juntar la plata, siempre nos administrarnos con poco; sabemos hacer con poco”.

Los hermanos también son dueños de Magnolia Bruch en Lourinhã, el que está concebido “como un estilo de vida: comida sana, se puede comprar un libro, ropa, cerámica artesanal”, y West 23, cuyo nombre es porque está al oeste de Lisboa. Allí hacen fusión de Medio Oriente con cocina Latinoamericana. “Es una suerte de meeting point de Portugal, en la zona vive gente de Dubai, de India, de Pakistan... se juntan, celebran”, describe Silvina.

Y subraya que en el país hay estabilidad y que “hay que tener conocimiento y constancia”. “Trabajamos mucho, todos los días. Hay que invertir tiempo, y claro que el contexto ayuda. No se trata de venir y hacerse rico. Acá era como decía Susy, ‘hay un solo camino y es el correcto’”.

 


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