miércoles, 30 de septiembre de 2020

Quino - (1932 - 2020)







Murió Quino. Es decir: se murió una parte importante de la cultura argentina. El tipo que reinventó el humor gráfico y que sintetizó las ideas de una generación. El que educó políticamente desde sus viñetas a capas enormes del país. El que, preocupado porque su trazo no desviara su camino, calcaba sus propios dibujos para mantener a su Mafalda idéntica a sí misma. El que, ya con problemas en la vista y sintiendo que no tenía tanto más para decir, dejó los lápices a un costado, en un ejercicio de dignidad. El que volvió cuando lo sintió necesario. El que cuando usaban su nombre o su personaje para sostener ideas con las que no coincidía, protestaba y plantaba posición. El que prestaba su figura para sostener cualquier iniciativa que aportara al universo de la historieta o el humor gráfico. Tenía 88 años y una obra realizada. (Página12)

Joaquín Salvador Lavado Tejón (1932 - 2020)
 

Para reflexionar: Estrategia Exitosa

 


martes, 29 de septiembre de 2020

Huellas: Administración y Coronavirus

El siguiente es un artículo publicado en el Blog esPublico, donde se tratan problemas referidos a la administración pública española y que contiene artículos de interés que nos ayudan a reflexionar sobre nuestras realidades, en este caso hemos seleccionado un artículo de Víctor Almonacid Lamelas: ¿Qué podemos esperar de/en la Administración cuando finalice la crisis del coronavirus?, que en medio de los problemas que la pandemia le estaba ocasionando a España, el artículo se publicó a finales de marzo, nos invitaba a analizar el día después de todo lo vivido.

Leemos en el artículo:

¿Qué podemos esperar de/en la Administración cuando finalice la crisis del coronavirus?

“No son los más fuertes de la especie los que sobreviven, ni tampoco los más inteligentes. Sobreviven los más flexibles y adaptables a los cambios” (Charles Darwin)

Bien, ante todo debo dejar claro que no tengo una respuesta “a ciencia cierta” para esta pregunta, ya que las variables son demasiadas y demasiado importantes en este momento: ¿cuánto durará esta situación? ¿Cuál será su impacto real sobre la economía? ¿Y sobre la sociedad? Y muchas otras sin olvidar la que probablemente más nos inquieta a todos: ¿Volverá este virus u otro peor?

Yo me hago, además, otra pregunta, una de puertas hacia dentro de la Administración: ¿cambiarán algunas actitudes? Y es que considero esta la pregunta clave, porque es muy cierto que el destino nos ha lanzado una indirecta imposible de esquivar para que mejoremos la organización y el funcionamiento de nuestras entidades públicas, pero para que este impulso tecnológico-telemático sin precedentes (teletramitación de los usuarios y teletrabajo de los empleados) no sea flor de un día y quede consolidado, y para que además se traduzca en una mejora real en la eficacia, la eficiencia e incluso la excelencia, los amantes de la burocracia extrema deberán quitarse la venda, eso en primer lugar, y reconocer que estaban equivocados o al menos rectificar, después. Y creo sinceramente que algunos no van a querer y/o saber hacerlo. En consecuencia, y en el peor de los escenarios, cuando todo esto acabe volveremos a las andadas.

Pero no habríamos aprendido nada. Porque nos ha ido mal, ciertamente mal, con el actual modelo. No estábamos, en absoluto, preparados. Nuestra cultura de lo urgente por encima de lo importante carece completamente de robustez para afrontar situaciones de gran dificultad. Como indicaba ayer el siempre atinado Rafa Jiménez Asensio en su blog: «No es ninguna casualidad que sean precisamente Italia y España, con sus enormes debilidades político-institucionales y administrativas (por no hablar de las financieras), los países europeos dónde, por ahora, se está cebando más la destrucción del virus. Invertir en un modelo de fortalecimiento institucional en sus múltiples facetas o dimensiones (especialmente, en lo que afecta a reforzar las capacidades institucionales y organizativas, la anticipación y prevención de riesgos, la gestión eficiente, la administración digital, los datos abiertos y la protección de datos, así como corregir la política errática e inútil de gestión de recursos humanos en el sector público, etc.), comienza a ser un reto inaplazable.  También el liderazgo contextual es eso. Liderar ese cambio».

Pero en lo peor de la crisis (aunque, ojo, podría empeorar) se observan, es más, se evidencian más que nunca, las carencias más graves de algunos perfiles de lo público, sin aptitud, sin actitud, inadaptables según la teoría darwiniana, ciegos a la realidad, acomodados bajo unos procesos que consideran inamovibles, e incapaces de interpretar el contexto y ponerlo en relación con la ética, la vocación, el servicio, y otros principios y valores de lo público. También se visualizan más que nunca las patologías organizativas de la Administración, todavía diseñada a imagen y semejanza de los burócratas convencidos que concibieron un modelo de “cabos atados” que resulta absolutamente inservible en un contexto en el que el único camino posible es asumir determinados riesgos y seguir adelante, avanzando, desde la flexibilidad, la eficacia y la ética.

Pese a todo, pensamos, o quizá más bien deseamos, que esta situación suponga, a la postre, una oportunidad. Una que no se desaproveche. Otras situaciones negativas han impulsado en el presente siglo la administración electrónica en sus distintas facetas. La crisis de 2008 puso en valor esa vertiente de ahorro burocrático y económico implícita en la tramitación electrónica. Por su parte, ante la explosión de los numerosos e indecentes casos de corrupción, se entendió que un buen antídoto era la implantación de un procedimiento trazable, rastreable y por supuesto transparente. Y de repente llega el coronavirus, capaz de colapsar un país que, cogido por sorpresa, se ve obligado a poner a prueba sus recursos del presente y demostrar, ante una adversidad muy real más allá de simulacros, hasta qué punto estaba al menos mínimamente preparado. Y no lo estaba, salvo honrosas excepciones que hemos visto más en la privada y menos en la pública, con la importante excepción de nuestra maravillosa Sanidad. Pero no estábamos preparados, insisto, porque de lo contrario esta situación no nos habría hecho tanto daño, y yendo más a lo funcional, no hubiéramos tenido tantos problemas en teletrabajar (los empleados públicos), y teletramitar (los ciudadanos y otros usuarios). ¿Tan difícil es entender el concepto “oficina remota”? Muchas medidas se han tomado deprisa y a la desesperada, y tras la crisis habrá que ver hasta qué punto son válidas y susceptibles de ser consolidadas.

Y aunque es duro decirlo (pero hay que hacerlo, porque también son tiempos duros), esta crisis ha puesto en evidencia lo que era un secreto a voces: hay empleados públicos necesarios, es más, absolutamente imprescindibles, y otros que, diciéndolo una manera muy sutil (quizá demasiado), no. Y es que estamos viendo estos días qué es de verdad el servicio público, y qué no lo es. Hemos visto funcionarios que no están prestando ningún servicio, y que ni están (ni tele están) ni se les espera, mientras que otras personas, no sólo médicos y policías sino muchas de ellas integrantes de la sociedad civil, profesionales como camioneros o trabajadores de supermercados o simplemente personas particulares que se han ofrecido a hacer cosas por los demás, sí están siendo, más allá de toda duda, un servicio público. El concepto de lo público cambia a gran velocidad. Ha hecho más por el interés general estos días una persona mayor confinada que haya podido coser cien mascarillas en su casa, que algunos empleados públicos durante toda su vida. No podemos seguir manteniendo en puestos de “jefe” a burócratas ociosos que esperan de brazos cruzados cualquier atisbo de iniciativa o de innovación para tumbarlo con su interpretación restrictiva del párrafo 3º del art. 135 bis de un Reglamento preconstitucional. Esto debe cambiar inmediatamente o no resistiremos el próximo envite. Parece ser que el coronavirus afecta especialmente a las personas mayores. La Administración Pública española está muy mayor.

Mientras tanto, lo más importante a corto plazo es lidiar con esta situación extrema. Están siendo momentos muy tristes, en lo más razonable y lo más ético es seguir adelante, aportar (cada uno desde su rol) e intentar estar a la altura de las circunstancias. Y es que últimamente no sólo se han agudizado las diferencias entre productivos y rémoras, sino también las que separan a los empleados comprometidos y con verdadera vocación de servicio público, de los que simplemente estudiaron (o no) para tener un empleo fijo con una nómina segura, y a partir de ahí “que se mueran los feos”.

Y de repente se replantean, también lo observaba Jiménez Asensio, los ODS. La llamada Cuarta Revolución Industrial está siendo muy extraña. Hoy en día es prácticamente imposible ser un experto en nada, por eso me sorprende la osadía de los que hablan de conceptos como blockchain o los algoritmos sin mostrar un ápice de cautela o humildad. Yo aún estoy estudiando estas cosas, y admito que no me siento completamente seguro ni siquiera con la administración electrónica, a pesar de llevar veinte años trabajándola. El concepto de lo público sigue cambiando a cada momento. Personalmente me replanteo casi a diario conceptos como Smart City. Uno de sus paradigmas, por cierto, es el medio ambiente, la sostenibilidad, hasta el punto de que se habla de Green City. Es curioso; estos días estamos observando imágenes de vías urbanas y carreteras casi desiertas, en las que no se ven prácticamente coches. ¿Cuánto habremos contaminado durante el estado de alarma? Quizá las mejores políticas públicas no consisten necesariamente en hacer cosas nuevas, sino en no hacer alguna de las cosas que estábamos haciendo mal.

 



Frases

 


lunes, 28 de septiembre de 2020

Telxínoe: Raquel Forner II

Sobre la obra de Raquel Forner y en especial sobre su cuadro Gestación del Hombre Nuevo (1980), el crítico José Emilio Burucúa, nos diría: Tal vez sea ésta la obra maestra del dilatado conjunto de los astroseres. Para empezar, el grupo de los personajes en escalas de grises sintetiza, con precisión estética, la escena de la humanidad aún apegada a las miserias de la tierra y la tragedia de la historia. La transición a la vida nueva y más alta se concentra en la pareja, desprendida de la cápsula oscura, cuyas entrañas empiezan a colorearse, más que nada el vientre de la mujer que se amplifica en el círculo policromático donde se gestan los embriones de las criaturas del porvenir. El ademán del hombre y las miradas de ambos personajes se dirigen hacia lo alto, esto es, un cielo en el que evolucionan los astroseres recién nacidos, asombrados y felices de hacer piruetas en la masa fluida del aire. Se percibe una sombra de las escenas que Frida Kahlo pintó sobre sus trágicas gestaciones, pero Forner las ha sometido a una inversión emocional. La desesperación se ha extinguido. El desasosiego quedó confinado a las tres mujeres grises de miradas tristes. La superficie de la pintura no hace sino deslizarse a una apoteosis del color y a la alegría de un juego, de una recuperación del Universo inmenso por la humanidad liberada de su caída.



Gestación del Hombre Nuevo (1980)

Génesis del Hombre Nuevo (1974)

 

Mujeres del mundo (1938)

Retablo del dolor (1942)

El envío (1956)

Páginas consultadas:

lunes, 21 de septiembre de 2020

Huellas: Cómo se trabaja en Mercado Libre

Nos adentramos en una de las empresas más exitosas de estos tiempos, Mercado Libre, de la mano del periodista Andrés Hatum, presentamos la nota que se publicara en la Revista La Nación:  

Mercado libre: cómo se trabaja en la empresa más valiosa

Por: Andrés Hatum

Cuando Mercado Libre celebró sus 20 años en 2019, los empleados de la empresa proyectaron un video sorpresa filmado por la esposa de Marcos Galperín , su fundador. Ella le pedía una declaración sobre la empresa recientemente fundada. " Mercado Libre se va a convertir en la empresa más grande de América Latina , la vamos a pasar muy bien y vamos a vivir cada día como si fuera el último", dijo entonces Marcos. Veinte años después de aquel video, Mercado Libre se convirtió en la empresa argentina más valiosa en la historia del país. Según la cotización de Wall Street, el valor de mercado está cercano a 60 mil millones de dólares, que la convierten en la empresa más valiosa de la región.

Como Apple, Google o Amazon, Mercado Libre (MELI) también nació en un garaje, en la calle Tronador, en el barrio de Saavedra, sin luz solar y con poco espacio. Hoy ese espacio se convirtió en un museo donde se recrearon las oficinas de los inicios. Parte de la inducción al nuevo personal se hace recorriendo el lugar de los comienzos de la compañía para no perder la conexión con lo que fue el origen de MELI.

La pandemia de coronavirus revolucionó a la empresa y a su operación. En 24 horas migraron a más de 10 mil personas del equipo a trabajar en forma remota y activaron un plan integral de bienestar físico y emocional para contener a los empleados. Y, tal vez lo más impresionante, es que las ventas de MELI se duplicaron durante la pandemia, así como el volumen de elementos vendidos.

Los que no pudieron irse a sus casas en esta situación excepcional son los empleados del Centro de Almacenamiento y Distribución (CAD), que se ubica en el Mercado Central. Desde allí salen miles de productos para todos aquellos que se volcaron a la plataforma para comprar con seguridad cuando explotó el coronavirus.

Visitamos el CAD y nos recibe Eric Sutton, su director. En la entrada, las normas de seguridad abundan, incluyendo un QR gigante que los empleados escanean y que permite medir la distancia social entre los colaboradores, algo fundamental para los tiempos de pandemia.

El CAD tiene 1600 personas que procesan los pedidos. "Cinco mil pymes trabajan acá con nosotros y almacenan sus productos. Las pymes que no tienen capacidad de hacer su propia logística la hacen a través de Mercado Libre", enfatiza Sutton.

La planta es visiblemente ordenada y sorprende la juventud de sus empleados. El 85% tienen entre 18 y 23 años; 48% de los empleados son mujeres, y para la mayoría es el primer empleo. Hace un año y medio eran solo 290 personas en el CAD. Durante los últimos 3 meses de pandemia se integraron 600 más.

Dentro del área de recepción, al que llegan los productos de las empresas para almacenar en el CAD, se encuentra Mariana Polan recibiendo mercadería. "Tengo 19 años y arranqué a trabajar el 20 de enero de este año como personal temporal y ahora soy parte permanente del equipo. Yo terminé el secundario y entrar a trabajar en Mercado Libre hizo las cosas más fáciles y me permite pensar en seguir estudiando. Estoy feliz porque acá hay mucha gente de mi edad y los team leaders (líderes de equipos) saben cómo tratarnos también".

El sistema logístico en MELI es complejo, pero llega de forma simple al cliente. Es que con 63 millones de usuarios comprando y vendiendo en 18 países y movilizando un millón y medio de paquetes en la región, la precisión logística es fundamental. Esto se debe también a que los vendedores pueden usar diferentes alternativas para su venta: full, cross docking o flex. Full es la compra de un producto donde el vendedor almacena sus productos en el CAD y MELI se encarga de su distribución. Con el sistema de cross docking, MELI va a buscar el producto al vendedor. Tanto el sistema Full como el cross docking convergen en un único lugar donde los paquetes salen a los correos postales. Finalmente, en el sistema Flex, MELI no interviene directamente, sea porque el vendedor tiene su propia logística o porque vendedor y comprador pactan la entrega. 

La organización caórdiga

"En MELI combinamos elementos del caos, que aportan innovación y disrupción, con elementos del orden, que permiten canalizar esa innovación en productos y servicios que les faciliten y simplifiquen la vida a millones de usuarios", explica Sebastián Fernández Silva, vicepresidente senior y chief people officer de la empresa.

La palabra agilidad es más que eso en MELI. Muchas organizaciones hoy invierten en distintas metodologías para potenciar su agilidad y volverse más digitales. "Lo diferente en nuestro caso -aclara Fernández Silva- es que la agilidad está en nuestra esencia, no la buscamos a través de metodologías específicas o procesos, sino que es parte de nuestra cultura".

Eso se nota en la estructura. En MELI no hay descripciones de puestos, ya que todas las posiciones son elásticas y la gente, polifuncional. Solo delinean áreas de responsabilidad. Esto permite que las personas vayan cambiando de tareas y aprendiendo diferentes funciones.

La innovación es parte del corazón de la cultura de la compañía. Durante la pandemia, y debido a la multiplicación del trabajo en el centro de distribución, la empresa generó iniciativas innovadoras y colaborativas junto con otras compañías. Así nacieron los acuerdos de sinergias externas con los equipos de Le Pain Quotidien, Arcos Dorados y Alsea (la operadora de Burger King y Starbucks). Al tener mayor volumen de operaciones, MELI necesitó incorporar más gente para el servicio de envíos y de atención al cliente. Así surgió la idea de acuerdos de empleos con otras industrias que tenían capacidad ociosa producto de la pandemia, toda una novedad para el mercado laboral argentino.

Karen Bruck, vicepresidente de Marketplace Hispanic South America, se refiere al espíritu innovador y ágil de Mercado Libre: "Cuando comencé, como country manager en Uruguay, tenía la responsabilidad de liderar el equipo de Zona Franca, que proveía servicios de atención al cliente para toda la región. Pero la solución que teníamos en Uruguay era muy básica. Viajé a Buenos Aires con una propuesta y se la presenté a Marcos Galperín. Su respuesta fue contundente: 'Perfecto, hacelo mañana'. Ese nivel de emprendedurismo y confianza en los equipos es lo que me energiza".

 

Gente que toma riesgos

Hoy Mercado Libre es una de las empresas más valiosas de América Latina, con un valor bursátil que se acerca a los 60 mil millones de dólares y 12.600 empleados directos. Pero hubo un tiempo en el que el riesgo de desaparecer fue alto. Esto lo explicó Galperín durante el vigésimo aniversario de la empresa. "Recuerdo una reunión de directorio en la que nuestros accionistas querían cerrar la empresa, porque todavía no habíamos gastado el dinero, a diferencia de nuestra competencia, que lo había gastado todo. Entonces ellos pensaban que había que cerrar Mercado Libre para sacar el dinero, e iba a ser una de las pocas inversiones en internet donde, al menos, recuperarían su inversión. [Fue] una frustración tratar de convencerlos de que no [se retiraran], que además íbamos a hacer una alianza con eBay, que en ese momento era una de las empresas de tecnología más grandes y más importantes del mundo. No los podía convencer y me puse a llorar desconsoladamente (.). En ese momento, entra en la llamada Michael Spence, que es Premio Nobel de economía, me escucha a mí llorar como un chiquito de seis años y a los accionistas diciendo que igual iban a cerrar la empresa. Hemos pasado por momentos de mucha angustia y por suerte pudimos tener resiliencia y perseverancia y convencer a los que había que convencer".

Por 7 años la empresa perdió dinero, pero la alianza con eBay les dio posicionamiento y experiencia. Luego empezaron los éxitos que ya todos conocemos. ¿La base de ese éxito? La toma de riesgos y la meritocracia, que impregnaron la cultura y la vida de la organización: el ADN MELI.

Paula Arregui es chief operating officer de Mercado Pago para América Latina. Paula empezó a trabajar en el famoso garaje de MELI en el año 2000. Para ella la cultura se respira en la organización, que se basa sobre seis principios culturales: "Para honrar nuestro ADN de garaje definimos que creamos valor para nuestros usuarios, emprendemos tomando riesgo, ejecutamos con excelencia, competimos en equipo para ganar promoviendo la meritocracia y damos el máximo y nos divertimos".

Así es como MELI creó un gran ecosistema para impulsar el comercio electrónico. Para esto, se ocuparon de resolver la falta de infraestructura de pagos digitales y los déficits en materia de logística. "Entendimos que teníamos que dejar de pensar en una solución para un sector y pensar más bien en términos de ecosistema", asevera Fernández Silva. Así nacieron los diferentes negocios de Mercado Libre como Mercado Pago, Shops, Libre Publicidad, Envíos, y Créditos.

 

Ecosistema: meritocracia y equidad interna

De visita en el CAD, uno aprende que una vez que el cliente pide un producto, el mismo está dispuesto en un laberinto que el sistema codifica por área, piso, calle, módulo, nivel y posición. De esta forma, la persona que busca el producto sabe precisamente dónde está guardado. Los pasillos eternos están dispuestos por rubros. Una vez localizado, el producto se lleva al área de empaque.

En las zonas donde preparan el pedido, están las cubetas con cada orden y el sistema, en función de la descripción de lo que se compró, asigna una caja, así como la longitud de la cinta para sellarla. La rapidez de las personas que hacen el empaque es admirable. "Empaquetamos 90 cajas por hora -comenta una de las chicas encargadas de una de las posiciones-. De todas formas, tenemos que asegurarnos de que el pedido entra en la caja. A veces el sistema se puede equivocar", aclara Cintia, a quien difícilmente se le pueden ver las manos por la rapidez en el manejo de los paquetes.

En el camino al área de sorting, donde las cajas se separan para ser enviadas a destino, hay un grupo de colaboradoras del CAD. Son empleadas que entraron en la planta gracias al acuerdo entre MELI y McDonald's, debido a la capacidad ociosa que esta última empresa tuvo por la pandemia.

Iara Miguens tiene 20 años y antes de esta situación trabajaba en McDonald's. "Estar acá es una experiencia increíble, nunca pensé que iba a tener esta oportunidad y la estoy aprovechando al máximo. Me sorprendí cuando nos la ofrecieron. Me di cuenta de que me encanta la logística y estoy metida en varios cursos para aprender más".

Empezar a trabajar en Mercado Libre es una fabulosa adrenalina de emprender. En proceso de selección miran fundamentalmente la agilidad para aprender. "No nos importa tanto el conocimiento técnico o especializado, eso se aprende. La persona tiene que tener ganas de vibrar con nuestra cultura. Lo demás lo enseñamos", asevera Fernández Silva.

A lo largo del trayecto dentro de MELI se ofrecen múltiples oportunidades basadas en la meritocracia. Por ejemplo, quienes aplican a un nuevo rol, y para asegurar la equidad interna, los postulantes tienen que resolver un caso práctico de manera anónima. De esa manera, neutralizan los sesgos del evaluador.

La forma en que se toman decisiones también es otro rasgo distintivo de la cultura y la forma de trabajar. Según nos aclara Fernández Silva, es lo que llaman tu 90-10: "Esto significa que en el 90% de los casos estás plenamente empoderado para tomar tus propias decisiones. Esto aporta gran agilidad y velocidad de ejecución. Y en el 10% restante, que son decisiones cuyo costo de reversibilidad es muy significativo, las tomamos de manera colegiada, analizando todas las implicancias con profundidad en forma colaborativa".

Recientemente, en un listado que anualmente publica Great Place to Work, la compañía fue considerada una de las mejores empresas de la Argentina para trabajar para la mujer debido a los beneficios que otorga. "El acompañamiento para ser madre con un soft landing cuando terminás la maternidad permite meterse en el trabajo de forma gradual", cuenta Valeria Bazzi, directora de Comunicación de la compañía. Hay jornadas muy flexibles para las mamás sin reducción del salario. En estos rankings que difunde Great Place to Work, Mercado Libre, además, figura en los primeros puestos tanto a nivel regional como mundial.

Además, fue la primera empresa en América Latina en ofrecer la posibilidad de preservación de óvulos, pago de guardería y jardín de infantes, así como el pago del personal doméstico hasta los 6 años de los hijos.

Construir equipos diversos e inclusivos como los que pretende MELI requiere de otro pilar fundamental en la propuesta de valor a los empleados: la compensación. Aquí no existe brecha salarial de género como suele ocurrir en el mercado.

"Una vez llevé a mis hijas a la oficina a un Kids Day (día de entretenimiento para los hijos de los empleados)y estaban eufóricas por todo lo que había para conocer y probar -recuerda Karen Bruck-. Pasé por al lado de un equipo de tecnología que estaba intentando trabajar y les pedí disculpas por el ruido diciendo 'disculpen el alboroto, es que esto para ellas es Disney'. Y un colaborador me respondió: 'Karen, para nosotros también es Disney'".

 

Organización en pandemia

La pandemia trajo una aceleración del crecimiento en la empresa. Tal es así que es la única compañía latinoamericana incluida en una lista de las 100 empresas que han prosperado durante la pandemia, compilada por el diario británico Financial Times.

Adrián Szarfsztejn es vicepresidente senior de Mercado Envíos, a cargo de toda la operación logística para MELI en la región. Adrián explica cómo fue la velocidad de reflejos de la empresa: "En marzo creamos un Comité Corporativo para centralizar la evaluación y toma de decisiones relacionadas con la pandemia. Una de las primeras cosas que decidimos es evitar riesgos y enviar a todos nuestros equipos a hacer home office salvo a quienes trabajan en nuestros centros logísticos, cuya tarea no se puede hacer remota. Para ellos creamos un protocolo ambicioso para la prevención de contagios, mucho más estricto de lo que los gobiernos nos exigían".

Nelia Mendoza tiene 24 años y considera que los cambios durante la pandemia son enormes. "Estamos manejando 90 mil paquetes por día solamente desde el CAD, se incrementaron personas, paquetes, todo. Es increíble. Con la pandemia nos están cuidando mucho. Cada 30 minutos tenemos que sanitizarnos, hay mayor frecuencia de limpieza, protocolos de distancia, cuarentenas preventivas, más combis para venir al trabajo, y otro comedor para preservar la distancia social".

De cara al cliente, la empresa generó algunas acciones para asegurarse la tranquilidad del comprador. "Cambiamos el logo del apretón de manos al codo a codo, y con eso reflejamos el enfoque que le dimos a nuestra operación a nivel de oferta, logística y foco en el usuario. Pusimos un cartelito en la página que reflejaba los envíos con normalidad que también le dio tranquilidad al usuario de que íbamos a poder llegar en tiempo y forma", describe Bruck.

Millones de usuarios probaron la página de MELI por primera vez y eso puso un estrés en la organización que pocas empresas podrían aguantar. Pero el esfuerzo dio sus resultados, ya que no solamente duplicaron la operación, sino que también las pymes con quienes MELI trabajan lograron balancear la caída drástica en ventas a la calle por ventas online.

La forma de trabajar también tuvo su transformación en la empresa. "La pandemia nos mostró que el trabajo 100% remoto es completamente eficiente desde los resultados y la motivación" -enfatiza Paula Arregui- "Nos dio también la idea de que sin dudas podemos seguir ampliando equipos en geografías nuevas para así poder seguir creciendo con mayor velocidad".

 

El futuro de MELI

Sean Summers, chief marketing officer de Mercado Libre, afirma que, ante la incertidumbre de la pandemia, la empresa "supo adaptarse rápidamente y ajustar su estrategia. En menos de 10 días nos demostramos que podíamos leer la nueva realidad y corregir el rumbo sin ser prisioneros de nuestros planes originales". Pareciera ser que la agilidad y adaptabilidad marcan la estrategia. "En MELI se piensa a largo plazo" -agrega Summers- "Nos ponemos objetivos ambiciosos en el corto plazo porque es nuestra responsabilidad. Pero nunca comprometemos la experiencia del usuario o la salud del negocio a largo plazo para cumplir con una meta de corto plazo".

Para Ariel Szarfsztejn, el comercio electrónico representa una parte muy chica del retail: "En Asia es cinco veces más grande que en América Latina. Los servicios financieros todavía tienen una penetración bajísima en la población, dejando a una amplia mayoría alejada del sistema. Esto hace que las oportunidades de MELI sigan y pueda profundizar su misión en toda la región".

Mercado Libre recibió una enorme cantidad de reconocimientos, como el Great Place to Work (quedó en el 7° puesto en 2018) y el Great Place to Work para el trabajo de la mujer, entre otros. Probablemente, una consecuencia de pensar en grande y a largo plazo, trabajar con intensidad y con mucha pasión, tener mentalidad ganadora y pensar que cada uno de los casi 13 mil empleados actuales están haciendo historia. Una historia que, están seguros, recién empieza.

 


 

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Telxínoe: Raquel Forner (1902 - 1988)

Raquel Forner, nació en Buenos Aires el 22 de abril de 1902 y murió en la misma ciudad el 10 de junio de 1988. Egresó de la Academia Nacional de Bellas Artes como profesora de dibujo en 1922. Entra en contacto con el grupo de pintores y escultores radicados en París, más tarde conocido como El grupo de París.

En 1936 contrae matrimonio con Alfredo Bigatti, a quien había conocido en Buenos Aires y frecuentado en Europa. En su extensa trayectoria, realizó numerosas exposiciones personales y colectivas tanto en nuestro país como en el extranjero. Sus obras figuran en los museos más importantes de Argentina y del exterior (EEUU., Canadá, México, Brasil, Portugal, Uruguay, etc.).

 


Raquel Forner (1928)

Futuro acontecer (1979)

El dialogo (1951)

Composición (1934)

Cometas (1952)

Bañista (1928)
Bañista (1928)


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lunes, 14 de septiembre de 2020

Telxínoe: Jorge Valdano (1955)

Jorge Valdano nació el 4 de octubre de 1955 en Las Parejas (Santa Fe), Argentina, fue jugador de fútbol, de dilatada trayetoria en nuestro país y Europa, fue campeón del mundo con Argentina en 1986, fue técnico del Real Madrid entre otros equipos, y hoy ejerce como periodista deportivo. Escribió Sueños de fútbol y Creo, vieja, que tu hijo la cagó, cuento incluido en Cuentos de Fútbol.

De la mano de Hernán Casciari, nos adentramos en el cuento, Creo, vieja, que tu hijo la cagó:



martes, 8 de septiembre de 2020

Telxínoe: Jorge Valdano (1955)

Jorge Valdano nació el 4 de octubre de 1955 en Las Parejas (Santa Fe), Argentina, fue jugador de fútbol, de dilatada trayetoria en nuestro país y Europa, fue campeón del mundo con Argentina en 1986, fue técnico del Real Madrid entre otros equipos, y hoy ejerce como periodista deportivo. Escribió Sueños de fútbol y Creo, vieja, que tu hijo la cagó, cuento incluido en Cuentos de Fútbol.

De la mano de Hernán Casciari, nos adentramos en el cuento, Creo, vieja, que tu hijo la cagó:

 


lunes, 7 de septiembre de 2020

Telxínoe: Tomas Hodgers

Hoy vuelvo a traer otro cuento leído en Twitter, está vez recomendado por la periodista Hinde Pomeraniec (@hindelita), hace unas semanas atrás.

Es un relato en primera persona de Tomás Hodgers (@tomashdg) y lo presento a continuación, me permito la licencia de ponerle el título:

Mi ex suegro me detesta

Mi ex suegro me detesta. Me odia con rabia sincera. Prometió que de encontrarme en la calle me desfiguraría a trompadas. Sinceramente creo que me lo merezco. Lo que le hice a Hernan es de lo único que me arrepiento en la vida. Quiero pedir disculpas públicamente.

El papá de Victoria siempre tuvo fama de malo. Todos le teníamos terror. Un tipo de 1,90 y 100 kilos fácil. Cuando la pasaba a buscar por el colegio lo mirábamos mezclando reverencia y admiración. Generalmente vestía trajes caros que maridaba con unos Ray Ban al estilo Top Gun.
·
Solía estacionar la chata blanca en la puerta del colegio. Bajaba la ventanilla para observarnos con desdén. Se ponía los lentes en la punta de la nariz y acercaba la pera al cuello para asustarnos con la mirada. Era una clara advertencia y nosotros la entendíamos como tal.

Hernán vino del interior de la provincia y trajo consigo costumbres conservadoras que no se extirpan así nomás. Esto quedaba expuesto en lo absurdamente sobreprotector que era con su hija mayor. Victoria era su debilidad.

La estupidez la cometí en tercer año de la secundaria. Empecé a salir con Victoria. No sé si esa denominación cabe para dos nenes de 15 años, pero lo cierto es que nos gustabamos mucho. Era ese amor tierno e ingenuo de la adolescencia, donde todo está por descubrirse.

Decidimos mantenerlo todo en un secreto inmortal. Su padre jamás podía enterarse de lo nuestro. Mi pánico a Hernan aumentaba exponencialmente a medida que nuestra aventura avanzaba.

Un domingo de invierno se alinearon los planetas. Victoria tenía casa sola, cosa que nunca ocurría. Hernan jugaba al fútbol. La mamá y las hermanas se habían ido toda la tarde al club. Era nuestro momento. Todo estaba charlado.
.
Yo estaba nerviosísimo. Había visto innumerables videos en YouTube y recorrido cientos de webs didácticas. Creí que nada podía fallar. De camino a su casa pasé por la farmacia a comprar lo indicado por mi gurú de Internet.

Ella estaba casi tan nerviosa como yo. Charlamos mucho pero finalmente tomamos la decisión. Las respiraciones se exaltaron. Los corazones traqueteaban desesperados. Todo estaba encaminado. No había vuelta atrás.

En un intervalo de silencio un ruido extraño nos alertó. El ascensor detuvo su marcha en el octavo. Ella reconoce el ruido al instante. "Es mi papá" grita. A partir de ahí todo fue desesperación. Intenté ponerme los pantalones trastabillando entre medias resbaladizas.

"¿Cómo que tu papá?" le reproché mientras me ponía las zapatillas al revés. "Metete abajo de la cama" me aconsejó ella. La indicación me pareció absurda así que decidí hacer oídos sordos. Decidí enfrentar la situación con la actitud temeraria propia de la pubertad.

Me paré justo enfrente de la puerta. Quería jugar con el factor sorpresa. Quizás si lo agarraba desprevenido el shock era menor. No sé qué pensé. En el palier lo escuchaba hablar por teléfono. Renegó unos minutos en embocarle a la bocallave. Gracias a eso me pude peinar.

En mi psiquis adolescente se me ocurrió que, como el hombre era de pueblo, lo correcto era tratarlo de usted. "Buenas tardes, Hernan. Soy Tomás, el novio de Victoria. ¿cómo está?” Estiré la mano para estrecharlas. Clavó la mirada en mi. "Pendejo de mierda ¿qué haces vos acá?."

Mi cara se transformó. Levanté las cejas y abrí los ojos como platos. Vi mi muerte temprana. Quise pasar entre la moldura de la puerta y mi suegro, pero me cazó del brazo. "Te voy a matar pendejo de mierda" gritaba mientras me zamarreaba. "¿Quién carajo te crees que sos vos?"

Yo sólo articulé una oración en toda la maniobra: "Pará, Hernan, por favor". Las palabras eran siempre las mismas pero jugaba con el orden. “Hernan, por favor, pará” o “Hernan, pará por favor”.

Entre insultos cacofónicos y patadas en el culo me sentó en el sillón. “Quédate quieto ahí, pibe. Voy a llamar a tu papá.” A la única persona en el mundo que yo le tenía más miedo que a Hernan era a mi viejo. Pablo era bravísimo.

Ya me veía sin salir por un año. Imaginaba a mis amigos en el club y yo encerrado en mi casa mirando la nada por la ventana, como en “Mi pobre angelito”, pero cagado de calor. No podía permitir que eso sucediera. Tenía que actuar. Y actué.

Yo soy hincha de Central, es importante decirlo. En aquél momento mucho más fanático que ahora. Ir a la cancha era la efímera felicidad semanal, aunque generalmente volvía a las puteadas. Para mí el Canalla lo era todo.

En un instante de lucidez recordé que Victoria me había comentado que Hernan era hincha veneno de Independiente. Un enfermo total del Rojo. El tipo tenía una colección de más de 60 camisetas. Varias con ilustres autógrafos estampados.

Encontré el talón de Aquiles de mi suegro. Ataqué justo ahí, sin piedad. “Hernan, no llamés a mi viejo, por favor. Hoy me junto con los chicos a ver el Rojo. Es el clásico de Avellaneda y si Pablo se entera de todo esto no me va a dejar ver el partido." Fingí llorar.

Su mirada feroz se transformó en una mucho más dócil. "¿Sos de Independiente?" me preguntó medio emocionado. "Obvio, del rey de copas." Me dio miedo saber lo bien que me salió mentir. "No lo puedo creer, acá en Rosario no hay nadie de Independiente. Que grande el pibe" cerró.

No sólo prometió no decirle nada a mi viejo sino que esa tarde se ofreció para que veamos el clásico en su casa. Yo solía querer que gane Racing, pero aquel día grité los goles de Independiente con euforia. Esa tarde comenzó la gran mentira. Duró casi tres años.

Hernan me abrazaba en cada gol. Me preguntaba cómo lo veía a Tagliafico en la defensa central y que opinaba del pibe Meza. Yo simulaba estar de acuerdo en todos sus planteos tácticos. Ese día fue un baile bárbaro. "Ganamos" 3 a 0. Goles de Benítez, Méndez y Vera.

Pero no podía sencillamente confesar que le había mentido, así que decidí sostener el fraude hasta las últimas consecuencias. Ese día cambié mi estado de WhatsApp "Todo Rojo " puse. Le pedí una camiseta vieja de Independiente a un amigo y posé en varias fotos. Se las envié.

Al mes siguiente me regaló una casaca de su colección. “Cuidala mucho, pibe. Es un tesoro.” No se la quise aceptar, pero él insistió. Las ceremonias eran todos los domingos. Mirabamos al rojo y gritabamos los goles al unísono. Hernan me amaba, era el hijo que no supo tener.

Lamentablemente la situación me sobrepasó. Un día en el torneo de fútbol “7” que jugaba nos enfrentamos a un rival que vestía la camiseta de Independiente. Al finalizar el partido les pedí a los rivales que nos presten las casacas a mi y a mis amigos. Sacamos fotos.

Le comenté “Mirá Hernan, convencí a los pibes para que usemos esta camiseta”. Cuando llegó la respuesta me estremecí. “Te quiero, pibe” rezaba el mensaje. En ese momento me di cuenta de lo perverso de la situación. Estaba jugando con los sentimientos más profundos de un hombre.


Mis amigos me decían que termine con la farsa, que estaba yendo demasiado lejos. Yo no encontraba forma de dar marcha atrás. Hasta que llegó la gota que rebasó el vaso.

Hernan me mandó dos fotos de las entradas para ver los cuartos de final de la copa Sudamericana. “Pibe, quiero que me acompañes. Es nuestra copa”. Ese texto me hizo sentir sucio. Un verdadero traidor. Me puse en su piel y me odié. Prometí que después del partido confesaría.

Esa noche de copa Sudamericana fue rumba pura. 4 a 1 y baile a Nacional de Uruguay. Hernan estaba exultante. Cantaba desesperado. Revoleaba la camiseta. Yo intentaba disimular el desconocimiento de las canciones. Sólo puteaba a los de blanco. "Uruguayo, la concha de tu madre".

Y así llega el final de esta triste historia. Cuando le dije a Hernan toda la verdad -por teléfono, obviamente- juró matarme. Nunca más pude ver a Victoria, pero eso es anecdótico. Le envolví la camiseta que me regaló y se la dejé en la puerta de su casa. No hubo respuesta.

Sé que estuve mal. A veces me pesa la culpa por ese pobre hombre que vivió en un engaño varios años. Aún sigue siendo el único hincha de Independiente que conozco en la ciudad. Igual, tengo algo que confesar: cuando estoy solo grito los goles del Rojo.


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