lunes, 30 de noviembre de 2020

Telxínoe: Hernán Casciari VIII

Este cuento se llama: "Carta de un ama de casa a Maradona", escrito originalmente por Hernán Casciari, en Barcelona -donde residía- para su blog; que sirvió de insipiración a la obra de teatro "Más respeto que soy tu madre" que reprentó Antonio Gasalla, donde simulaba ser una madre que contaba sus experiencias vividas.

Este cuento, leído por su madre Chichita, fue presentado en un streaming realizado durante este invierno, en medio de ASPO (Asilamiento Social Preventivo Obligatorio.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

1960 - Diego Armando Maradona - 2020

 "Ningún futbolista consagrado había denunciado sin pelos en la lengua a los amos del negocio del fútbol. Fue el deportista más famoso y más popular de todos los tiempos quien rompió lanzas en defensa de los jugadores que no eran famosos ni populares.

Este ídolo generoso y solidario había sido capaz de cometer, en apenas cinco minutos, los dos goles más contradictorios de toda la historia del fútbol. Sus devotos lo veneraban por los dos: no sólo era digno de admiración el gol del artista, bordado por las diabluras de sus piernas, sino también, y quizá más, el gol del ladrón, que su mano robó.

Diego Armando Maradona fue adorado no sólo por sus prodigiosos malabarismos sino también porque era un dios sucio, pecador, el más humano de los dioses. Cualquiera podía reconocer en él una síntesis ambulante de las debilidades humanas, o al menos masculinas: mujeriego, tragón, borrachín, tramposo, mentiroso, fanfarrón, irresponsable.

Pero los dioses no se jubilan, por humanos que sean.

Él nunca pudo regresar a la anónima multitud de donde venía. La fama, que lo había salvado de la miseria, lo hizo prisionero.

Maradona fue condenado a creerse Maradona y obligado a ser la estrella de cada fiesta, el bebé de cada bautismo, el muerto de cada velorio.

Más devastadora que la cocaína es la exitoína. Los análisis, de orina o de sangre, no delatan esta droga".

Maradona (publicado en el libro Espejos. Una historia casi universal)

Eduardo Galeano (1940 - 2015)


Diego Armando Maradona

 


Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer


 

Para reflexionar: Por qué exportar zapatos

 


lunes, 23 de noviembre de 2020

Telxíone: Honorio Bustos Domeqc

El siguiente es un cuento de Honorio Bustos Domec, que no es ni más ni menos que el seudónimo que usaban Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, para deleitarnos con unas excelentes piezas literarias: “Esse est percipi”, ese título en latín significa “ser es ser percibido”, lo que nos quieren decir que sólo existen las cosas que percibimos. El cuento está incluido en libro “Crónicas de H. Bustos Domecq” (1967), ahora leído de la mano de Hernán Casciari.

jueves, 19 de noviembre de 2020

Huellas: Mi jefe me discrimina por misógino y machista (artículo)

Nuevamente Andrés Hatum, en su columna del diario La Nación vuelve a poner sobre la mesa el tema de la discriminación laboral por el solo hecho de ser mujer.

Leemos en el artículo:

"Mi jefe me discrimina por misógino y machista"
 
El consultorio se renueva y se traslada a su barrio favorito: Palermo. Ahí cité a mi siguiente paciente, Soledad. Me escribió prometiéndome una historia jugosa. Yo le prometí un latte y dos croissants.
 
El consultorio decidió atender los días sábados, que son los más relajados para que los pacientes vomiten sus problemas organizacionales. Y Soledad tenía mucha catarsis para hacer. Nos encontramos en un café en la calle Gorriti. Ella me dijo que iba a venir con ropa deportiva.
 
-Buen día Soledad, veo que venís de correr.
-Sí siempre corro, quiero ganar una maratón. Voy a fondo con todo lo que hago. Y de ahí viene mi historia doctor. Resulta que yo era la vendedora número dos en volumen de toda la compañía y la número uno en cantidad de clientes. Pero mi jefe, Benigno, que de benigno no tenía nada, consideraba que por ser mujer no estaba preparada para tener los mismos beneficios que mis colegas varones, es decir auto, horario flexible, ¡tiempo para ir a jugar al golf con el jefe!
 
-¿Y vos reclamaste por esos beneficios?
Obvio, lo hice tranquila ya que era una situación injusta. Solamente un vendedor me superaba, el resto vendían menos que yo. No conseguí los beneficios pero me cambió el nombre del puesto: Jefa Interna de Ventas.
 
-Bueno, pareciera algo positivo dentro de lo malo de la situación.
-Maso menos. El título no venía con aumento de sueldo. Tenía que hacer lo que a Benigno no le gustaba: reclutar y formar nuevos vendedores, y seguir con mi trabajo. ¿Me pregunto si me vio cara de idiota o soy una idiota?
 
Preferí no responder y seguí tomando mi latte y escuchando la historia, ya que Soledad tenía más para contar.
 
-Comencé el proceso de selección con dos candidatos, una mujer, y un varón. Les comento las condiciones salariales. Mi jefe elige al varón, claramente. Se lo comunico al candidato que ha sido seleccionado y este me consulta lo siguiente: "me queda la duda de las condiciones, porque Benigno, me dijo que iba a ganar una cifra más elevada de la que vos me decís". Paso por la oficina de Benigno y le consulto por este error, que no podía ser cierto. Mi jefe me dijo "sí, le ofrecí un sueldo mayor al tuyo. Pero tranquila, ya vamos a arreglar tu salario". Un caradura. Iba a tener en mi equipo para formar a alguien que iba a cobrar más que yo. Dígame doctor, ¡¿qué hago?!
 
Qué debería evitar hacer: La tentación a la violencia física es muy grande en estos casos cuando un jefe machista y misógino se aprovecha de su posición. Es muy difícil no entrar a la oficina de Benigno "Maligno" y tomar su palo de golf favorito y romper hasta astillar las vidrieras con premios y reconocimientos. Y mientras damos rienda suelta a nuestro odio guardado en una olla de presión, gritar para que todos se enteren ¡cerdo machista! Por supuesto, antes de retirarse de la oficina, llevarse el palo de golf al garaje donde están los autos corporativos (salvo el de Soledad, que no tenía) y partir los vidrios del auto del jefe hasta que no quede uno sano. Soledad, esto no lo hagas. Son ideas simplemente.
 
Lo que sí debería hacer: Las inequidades que padeció Soledad tienen un condimento especial: un jefe que aborrece trabajar con mujeres y las considera inferiores en capacidades para disfrutar de los mismos beneficios que sus colegas varones. La primera inequidad es la de la política de compensaciones que hacía que Soledad, siendo una de las mejores vendedoras, no ganase igual que sus colegas masculinos y no pudiera tener los mismos beneficios. En la Argentina, si bien este tema ha mejorado en los últimos años, la brecha salarial entre hombres y mujeres puede llegar a un 24% para cargos directivos: mientras más alto están las mujeres en la estructura, mayor la inequidad.
 
La inequidad salarial es algo lamentablemente común en muchas empresas. Pero la empresa de Soledad, además, cuenta con un jefe que avala dichas prácticas y las cree justas.
 
La reacción que tuvo Soledad ante su nombramiento como jefa interna de Ventas, sin aumento salarial, sin beneficios, sin nada, fue insuficiente. Era el momento para que nuestra protagonista pusiera el grito en el cielo para equiparar las condiciones laborales. Sin embargo, su jefe, abusó nuevamente de su posición y le mostró espejitos de colores que Soledad aceptó sin más.
 
Este hubiera sido un momento crucial en la carrera de Soledad en la empresa. Ella tenía la oportunidad de negociar mejores condiciones. Además, recordemos que era una de las mejores vendedoras y el jefe podrá ser un machista insufrible pero no debe ser estúpido de dejar ir a una de sus mejores colaboradoras a la competencia.
 
Ahora Soledad está al límite, donde el próximo paso es ir a recursos humanos a plantear el tema de la equidad salarial. ¿Se animará a hacerlo?
 
-No llegué a ir a recursos humanos. Estaba abrumada. Y pasó algo antes que pudiera ir. Un día de muchísima lluvia había tres cocheras disponibles, una era la de Benigno que no se podía ocupar. Los que íbamos con auto propio teníamos que pagar una cochera en Puerto Madero. Llamo a la oficina, antes de llegar y consulto si había cocheras libres, mando un WhatsApp al grupo de vendedores y aviso "chicos, me voy a empapar, dejo el auto abajo, me avisan y, si necesitan la cochera, lo saco". Cuestión, llega un tercer vendedor y ocupa el lugar de Benigno. Al medio día llega Benigno, contra todo pronóstico y bajo un diluvio infernal. Sube rojo y me empieza gritar, mucho, frente de todo el personal, administración, ventas, los chicos de las motos. Todos. Salí bajo la lluvia, a mover el auto, volví empapada, me tuvieron que prestar ropa.
 
La mujer deportista que llegó a tomar un café se desarmó y las lágrimas se mezclaron con el latte.
 
-Ese día salí de trabajar más puntual que nunca, a las 6 de la tarde, y fui camino a la abogada, una que me recomendó otra ex vendedora, hoy la número uno del mercado. Estamos en juicio laboral hace ya dos años, y claro, aún tengo pesadillas con Benigno.
 
-Siento mucho todo esto que contás, pero ¿aprendiste algo?
 
-Sí. Una vez Benigno estaba enojado por algo y me dijo "si no te gusta, la jaulita esta siempre abierta..." y tiene razón, ese trabajo para mí fue una jaula y eso no me tiene que pasar más. El trabajo tiene que ser una puerta de oportunidades. Y aunque la jaula sea de oro, sigue siendo una jaula.
 
Soledad se despidió, agradeció la charla, el latte y se fue corriendo, más despacio de que cuando vino, seguramente pensando en otra maratón, la de la vida, donde no le gustaría más trabajar con un jefe que la discriminara y no valorara su trabajo; y en una organización donde las mujeres siguen siendo ciudadanos de segunda clase.
 
 


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lunes, 16 de noviembre de 2020

Telxínoe: Adolfo Bioy Casares VI

El siguiente es un cuento de Adolfo Bioy Casares: “Margarita o el poder de la farmacopea” está incluido en Una muñeca rusa, Tusquets, 2013, que publicámos ya en esta sección, ahora leído de la mano de Hernán Casciari.




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jueves, 12 de noviembre de 2020

Un video que nos ayuda con Administración en una página

Comparto un video donde se explica la metodología que se presenta en el libro Administración en una Página, de los autores Khadem y Lorber; en la clase pasada nos referimos a la importancia de su lectura para el tema de Tablero de Comando, ya que el mismo nos permitía un abordaje simple del tema.

Este video que se puede encontrar en Youtube fue acercado por la alumna Ariadna Houtre, a quien agradezco por colaborar con el curso, permitiendo poder compartirlo con ustedes a través del blog.


lunes, 9 de noviembre de 2020

Telxínoe: Julio Cortazar VIII

Hoy presentamos nuevamente un video de Hernán Casciari con un relato sobre un cuento de Julio Cortázar: Cartas a una señorita en Paris, es el segundo cuento publicado en su libro Bestiario.




lunes, 2 de noviembre de 2020

Telxínoe: Jorge Luis Borges XI

Ayer en la Revista del diario La Nación, se publicó un texto inédito del gran escritor Jorge Luis Borges, que dictara a su mujer María Kodama, meses antes de su deceso en la ciudad de Viena.



Reproducimos ese hermoso texto póstumo del escritor: 

Silvano Acosta

Mi padre fue engendrado en la guarnición de Junín, a una o dos leguas del desierto, en el año de 1874. Yo fui engendrado en la estancia de San Francisco, en el departamento de Río Negro, en el Uruguay, en 1899. Desde el momento de nacer contraje una deuda, asaz misteriosa, con un desconocido que había muerto en la mañana de tal día de tal mes de 1871. Esa deuda me fue revelada hace poco, en un papel firmado por mi abuelo, que se vendió en subasta pública. Hoy quiero saldar esa deuda. Nada me costaría fantasear rasgos circunstanciales, pero lo que me ha tocado es lo tenue del hilo que me ata a un hombre sin cara, de quien nada sé salvo el nombre, casi anónimo ahora, y la perdida muerte.

Asesinado Urquiza, la montonera jordanista asedió a Paraná. Una mañana entraron a caballo en la plaza y dieron la vuelta golpeándose la boca y gritando algún sapucai para hacer burla de la tropa. No se les ocurrió apoderarse de la ciudad. 

Para levantar el sitio, el gobierno envió al regimiento número dos de infantería de línea. Faltaban plazas y una leva recogió algunos vagos en las tabernas y en las casas malas del Bajo. Acosta fue apresado en esa redada, entonces común. Nada me costaría atribuirle una parroquia de Buenos Aires o un oficio determinado -peón de albañil o cuarteador- pero esa atribución haría de él un personaje literario y no el hombre que fue lo que fue. A la semana desertó del cuartel y se pasó a los montoneros. Tal vez pensó que la disciplina entre gauchos sería menos severa que en las filas de un ejército regular. Tal vez quería desquitarse de haber sido arrastrado a la guerra. Prosiguió la campaña y un Destacamento del Dos trajo prisioneros. Alguien reconoció al pobre Acosta. Era un desertor y un traidor. El coronel Francisco Borges, mi abuelo, firmó la sentencia de muerte con la buena caligrafía de la época. Cuatro tiradores la ejecutaron. 

Yo nací treinta años después. Un vago sentimiento de culpa me ata a ese muerto. Sé que le debo una reparación, que no le llegará. Dicto esta inútil página el diecinueve de noviembre de 1985.