viernes, 26 de septiembre de 2014

Principio de Parsimonia o Navaja de Ockham


En nuestra vida diaria, seguramente hemos vivido alguna situación donde la solución a un problema se podría haber realizado de forma más simple, requiriendo menos información o involucrando menos gente o recursos; analizando los motivos que nos llevaron a elegir el camino más complejo, vemos que esto ocurrió debido principalmente a que lo simple suele ser lo más obvio, y por ello tendemos a desecharlo, en virtud de pensar que debe existir información que desconocemos, o presuponemos intencionalidades donde no las hay, que nos lleva a complejizar lo simple y de esta manera condicionar nuestras decisiones.

“Cuando dos supuestos en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja”

Ese es el postulado general de Principio de Parsimonia o Navaja de Ockham, que establece que no se deben hacer supuestos más que en un mínimo necesario. Este principio es la base de todos los modelos científicos y la construcción de teorías.

Esto no quiere decir que la explicación más simple sea la más correcta sino que existen más probabilidades que sea cierta y es preferible elegirla hasta que haya razones bien fundamentadas para adoptar una alternativa más compleja.


Quién fue Guillermo de Ockham

Guillermo fue un fraile franciscano y filósofo ingles oriundo de Ockham, un pequeño pueblo de Surrey, cerca de East Horsley, Inglaterra, quien vivió entre los años de 1.280 a 1.349, y murió víctima de la peste negra que azotó el medioevo, en Munich.

Fue uno de los pensadores más destacados de la filosofía medieval, es considerado pionero de nominalismo, algunos consideran a Ockham el padre de la moderna epistemología y de la filosofía moderna en general, debido a su estricta argumentación de que sólo los individuos existen, más que los universales (o entidades abstractas), esencias o formas supraindividuales, y que los universales son producto de la abstracción de individuos por parte de la mente humana y no tienen existencia fuera de ella. Ockham es considerado a veces un defensor del conceptualismo más que del nominalismo, ya que mientras los nominalistas sostenían que los universales eran meros nombres, es decir, palabras más que realidades existentes, los conceptualistas sostenían que eran conceptos mentales, es decir, los nombres eran nombres de conceptos, que sí existen, aunque sólo en la mente.

Pero fue solo hasta el siglo XVI que el principio se popularizó como “La Navaja de Ockham”, según los teólogos y filósofos de la época Ockham le daba una “rasurada” a la barba de Platón, en sentido figurativo, pues sus seguidores usaban el principio de generalizar y luego particularizar lo que llevaba a muchísimas explicaciones a un solo fenómeno, muchas de estas explicaciones resultaban en un verdadero embrollo que al final no servían más que como ejercicio intelectual.


Usos del Principio de Parsimonia

Preferir una teoría que explique los datos en función del menor número de causas no parece sensato, sin embargo en el mundo científico, la Navaja de Ockham, es utilizada para modelar teorías científicas hasta tanto no se logre una teoría superadora que explique un determinado comportamiento, con el peligro de caer en el conflicto de abordar problemas complejos desde la simplicidad y facilidad, reduciendo todo a una micro escala que nos lleve a pensar que nuestro universo puede ser simple y ordenado, cuando en la realidad los problemas contienen múltiples causas dentro de un contexto complejo y caótico.
Específicamente pueden verse usos para este principio en áreas como:

  • Economía: se utiliza en teorías microeconómicas para estudiar el comportamiento del consumidor.
  • Informática: Los desarrolladores de software sin pensarlo son grandes promotores de este principio, dado que sus desarrollos de software y lenguajes siempre buscan ser cortos, simples y de fácil acceso a los usuarios.
  • Estadística: tiene aplicaciones para los modelos de regresión lineal múltiple. Para realizarse siempre deben seleccionar combinaciones de variables reducidas y simples, teniendo en cuenta la varianza residual y la correlación de las mismas.

La utilización del Principio de Parsimonia o Navaja de Ockham, puede ser una ventaja más en nuestra vida profesional.





1 comentario:

  1. En nuestra vida diaria, seguramente hemos vivido alguna situación donde la solución a un problema se podría haber realizado de forma más simple, requiriendo menos información o involucrando menos gente o recursos; analizando los motivos que nos llevaron a elegir el camino más complejo, vemos que esto ocurrió debido principalmente a que lo simple suele ser lo más obvio, y por ello tendemos a desecharlo, en virtud de pensar que debe existir información que desconocemos, o presuponemos intencionalidades donde no las hay, que nos lleva a complejizar lo simple y de esta manera condicionar nuestras decisiones.

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